La importancia de los comedores escolares

En la República Argentina, en la última década la cantidad de alumnos que reciben almuerzo en escuelas estatales aumentó 21%, es decir, 1 de cada 4 de estos estudiantes satisface la necesidad alimentaria gracias a esta ayuda.

Además, también se incrementó 21,3% la cantidad de alumnos que reciben desayuno, según se desprende del informe realizado por el Observatorio Argentinos por la Educación.

Al respecto de la participación del Estado, el Ministerio de Capital Humano que encabeza Sandra Pettovello publicó hace un año (en la última comunicación oficial sobre el tema) que «alumnos de más de 17 mil escuelas en todo el país (17.631 establecimientos) ya recibieron el primer refuerzo de 38 mil millones de pesos ($38.674.961.778) para sus comedores escolares», con un promedio de poco más de dos millones de pesos por escuela, aunque el reparto destinó a la provincia de Buenos Aires 23,5, Tucumán 2,37 y Córdoba y Chaco 1,16 cada una, por citar solo las que superaron los mil millones de pesos. A su vez, «22 provincias presentaron su Plan Nutricional para recibir la primera cuota prevista. La Ciudad de Buenos Aires y Formosa están en proceso», precisamente dos de las jurisdicciones con mayor proporción de alumnos de escuelas de gestión estatal que reciben almuerzo son CABA 37% y Formosa 45%, mientras que Córdoba se ubica en 44%; y que requieren desayuno con Formosa 62% y CABA 55%, seguidas por Corrientes con 49%.

A nivel global, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicó en los últimos días un documento que alerta sobre la «importancia de contar con políticas que respondan a escenarios de eventos climáticos complejos y desafíos económicos», tal como expresó Máximo Torero, representante interino de FAO para la región de América Latina y el Caribe. Estos programas «llegan a quienes más lo necesitan, absorben el impacto de las crisis y fortalecen la resiliencia de las comunidades», afirmó.

Precisamente, «los programas de alimentación escolar contribuyen significativamente a la erradicación del hambre y a la mejora de la nutrición de más de 85 millones de estudiantes de 18 países de América Latina y el Caribe» (con un alarmante aumento desde los 80,3 millones en 2022), donde FAO «colaboró en la creación de más de 23.000 escuelas sostenibles, promoviendo huertos pedagógicos, compras locales y modelos que conectan la alimentación con la producción y el desarrollo territorial».

Asimismo, Torero manifestó que «la alimentación escolar debe ser saludable, sostenible y parte de una visión para hoy y para mañana. Es una inversión para el desarrollo humano con alto retorno. Además de la innovación en el financiamiento, es importante identificar acciones para mejorar la eficiencia de las fuentes actuales disponibles y la orientación del gasto público».

Por ejemplo, «en 2022, 1.860.000 alumnos recibieron el almuerzo gratuito en escuelas estatales: fueron 323.000 más que en 2014, lo que implica un aumento del 21% en 8 años, muy por encima del aumento de la matrícula (+6%). En el mismo período, la cantidad de chicos que recibieron el desayuno en las escuelas estatales aumentó 21,3% y llegó a 2.843.000», detalla el informe de «Programas de alimentación en escuelas de gestión estatal» elaborado por Argentinos por la Educación con autoría de Cecilia Adrogué (Universidad Austral y UdeSA-Conicet), Eugenia Orlicki y Leyre Sáenz Guillén (Argentinos por la Educación).

Más precisamente, «explica que cada provincia es autónoma para decidir qué prestaciones brindar, cuánto gastar y qué calidad nutricional aportar en el comedor escolar. Las jurisdicciones con mayor proporción de alumnos de escuelas de gestión estatal que reciben almuerzo son Formosa (45%), Córdoba (44%), CABA (37%), Entre Ríos (37%), Corrientes (36%) y Santa Fe (32%). En el otro extremo se encuentran Santa Cruz (0%), Neuquén (7%), Mendoza (7%), La Pampa (8%), San Luis (9%) y Misiones (10%). Por otro lado, las provincias con mayor proporción de estudiantes que reciben desayuno son Formosa (62%), CABA (55%), Corrientes (49%), Jujuy (47%), Santa Cruz (45%) y Tucumán (45%). Los porcentajes más bajos se encuentran en Mendoza (16%), Chaco (24%) y Córdoba (29%)».

Desde FAO, aseguraron que «entre las estrategias por promover se cuentan la compra de alimentos locales para así aumentar la disponibilidad de comidas saludables, crear empleos y fomentar el crecimiento económico en una región donde el costo promedio de una dieta saludable asciende a 4,56 dólares, 40 millones de personas sufre hambre y uno de cada tres niños padece obesidad».