En Clínica Migrante, el espacio de Latidoamérica dedicado a reflexionar sobre derechos, salud, educación, trabajo y migración, conversamos con el psicólogo y psicoanalista Marco Ánex, especialista en salud mental y acompañamiento a personas migrantes y refugiadas.
En esta oportunidad, el eje estuvo puesto en un tema poco abordado dentro de las comunidades migrantes: la vejez, el envejecimiento y los desafíos emocionales, sociales y culturales que atraviesan las personas mayores, especialmente, aquellas que migraron o se encuentran en situación de refugio.
La vejez continúa siendo uno de los temas menos discutidos dentro de la sociedad, pese a que representa una etapa inevitable del ciclo vital y plantea interrogantes profundos sobre la identidad, la salud, los vínculos familiares y el sentido de pertenencia.
Durante la entrevista, Ánex planteó la necesidad de revisar las concepciones culturales asociadas a la vejez y cuestionó los prejuicios que suelen acompañar esta etapa de la vida.
La vejez como una etapa del ciclo vital
El especialista comenzó por aclarar que la palabra «vejez» no debería entenderse como un término peyorativo sino como una etapa más dentro del desarrollo humano. «Tal como hablamos de infancia, adolescencia o adultez, la vejez es un ciclo vital».
Según señaló, existen algunos acontecimientos que suelen marcar esta etapa con mayor intensidad. Entre ellos destacó la jubilación, los cambios físicos asociados al envejecimiento y la aparición más frecuente de reflexiones vinculadas a la muerte y al cierre del ciclo vital. «La pregunta por la muerte siempre está presente en la vida humana, pero en la vejez aparece con mayor insistencia, porque uno comienza a ver más de cerca su propia finitud y la de las personas de su entorno», indicó.
Los prejuicios que rodean a las personas mayores
Uno de los puntos centrales de la conversación fue la manera en que la sociedad construye imágenes negativas sobre la vejez. El psicólogo advirtió que muchas veces se asocia erróneamente el envejecimiento con enfermedades cognitivas como la demencia. «No existe ningún estudio que demuestre que la vejez genere demencia. Son cuestiones diferentes. Sin embargo, todavía persiste la idea de la llamada ‘demencia senil’, una expresión que hoy ya no se utiliza en el ámbito profesional», explicó.
El especialista señaló que estas asociaciones pueden generar obstáculos importantes para el acceso a tratamientos y acompañamientos adecuados. «Si alguien piensa que una enfermedad es consecuencia inevitable de la edad, puede creer que no hay nada por hacer. Y eso no es cierto. Aunque algunas enfermedades no tengan cura, sí existen tratamientos que permiten reducir su impacto y mejorar la calidad de vida», sostuvo.
El peso de la cultura en la forma de envejecer
Durante la entrevista también se abordaron las diferencias culturales en torno al envejecimiento. Ánex explicó que en algunas sociedades asiáticas y de la India las personas mayores conservan un rol central como transmisoras de conocimientos y experiencia, mientras que en gran parte de Occidente predominan visiones más negativas. «En muchos contextos actuales, la vejez es vista como enfermedad, dependencia o carga económica para la familia o para el Estado», señaló.
Además, observó que el avance tecnológico modificó profundamente las relaciones intergeneracionales. «Antes se consideraba que las personas mayores tenían conocimientos y experiencias que transmitir a los más jóvenes. Hoy, muchas veces ocurre lo contrario en relación con la tecnología: son los niños y adolescentes quienes poseen saberes que enseñan a los adultos». A su juicio, este fenómeno contribuye a invisibilizar otros conocimientos valiosos construidos a partir de la experiencia de vida.
Tecnología y exclusión digital
La conversación también puso el foco en las dificultades que enfrentan muchas personas mayores para adaptarse a sistemas cada vez más digitalizados. Se destacó que numerosos trámites esenciales -como turnos médicos, jubilaciones o gestiones administrativas- requieren actualmente conocimientos tecnológicos que no todas las personas poseen. Ánex coincidió en la importancia de impulsar procesos de alfabetización digital para todas las edades. «La tecnología cambia tan rápido que incluso los adultos debemos actualizarnos constantemente. Por eso, la alfabetización digital debería estar disponible para todas las personas que la necesiten», afirmó.
La salud mental en la tercera edad
Consultado sobre la presencia de personas mayores en los espacios terapéuticos, el psicólogo indicó que una parte importante de sus pacientes pertenece a este grupo etario. «Me encanta trabajar con adultos mayores porque poseen una gran capacidad reflexiva. Han atravesado crisis, dificultades y aprendizajes que les permiten afrontar los procesos con otra perspectiva», comentó.
Sin embargo, señaló que muchas consultas están vinculadas a los cambios físicos, las transformaciones corporales y las exigencias culturales asociadas a la juventud. «El cuerpo envejece y aparecen dolores o limitaciones que antes no estaban. Muchas veces el desafío consiste en construir una relación más saludable con esos cambios», explicó.
También alertó sobre dos extremos frecuentes: la negación de las limitaciones reales y, por el contrario, la creencia de que ya no es posible realizar ninguna actividad debido a la edad. «Cuando alguien dice ‘ya no puedo hacer nada’, generalmente estamos frente a una afirmación totalizante que merece ser revisada. Muchas veces la realidad demuestra que todavía existen múltiples posibilidades», afirmó.
Envejecer siendo migrante
Uno de los aspectos más relevantes de la entrevista fue el análisis del envejecimiento en contextos migratorios. Ánex explicó que las personas migrantes enfrentan desafíos adicionales porque, además de los cambios propios de la vejez, deben reconstruir redes de apoyo en territorios distintos a aquellos donde desarrollaron gran parte de su vida. «La concepción cultural de la vejez influye mucho en migración. Envejecer lejos del lugar de origen implica enfrentar cambios importantes en los vínculos, los afectos y las formas de pertenencia».
El especialista destacó que esta situación puede resultar especialmente compleja cuando las personas migran durante la tercera edad. «Muchas veces desaparecen los espacios conocidos, las amistades, los lugares de referencia y las rutinas que sostenían a la persona. Entonces hay que construir nuevamente un hogar y un lugar propio dentro de la comunidad», explicó.
Jubilación, vulnerabilidad económica y salud mental
La situación de muchas personas migrantes que no logran acceder a una jubilación debido a trayectorias laborales fragmentadas o a las dificultades administrativas derivadas de la migración es una problematica migrante vigente y latente. Ánex advirtió que esta realidad puede generar importantes situaciones de vulnerabilidad. «La sociedad no suele ver a las personas mayores como mano de obra útil. Si además no existe una jubilación o un ingreso económico estable, aparece una situación de vulnerabilidad muy importante».
En estos casos, destacó la necesidad de fortalecer redes comunitarias y familiares que permitan sostener emocional y materialmente a las personas. «Muchas veces surge la sensación de inutilidad o de no producir. Allí es fundamental ayudar a encontrar nuevos espacios de realización y participación», sostuvo.
El desafío de las personas refugiadas
La entrevista también abordó una realidad particularmente compleja: la de las personas refugiadas que llegan a la vejez lejos de sus países de origen.
Mencionamos el dolor que puede generar la imposibilidad de regresar al lugar donde se nació o de reencontrarse con seres queridos. Para Ánex, estos procesos implican múltiples duelos simultáneos. «En la vejez ya existe un trabajo de duelo por el cuerpo que cambia, por ciertos proyectos que terminan o se transforman. Cuando además hay una migración o una situación de refugio, aparecen pérdidas adicionales vinculadas al territorio, los afectos y la historia personal», explicó.
El especialista destacó que una de las tareas fundamentales consiste en ayudar a las personas a construir nuevos espacios de pertenencia. «Hay que favorecer el lazo social, la participación comunitaria y la posibilidad de encontrar actividades significativas más allá del ámbito familiar», señaló.
Violencia hacia las personas mayores
Hacia el final de la entrevista, el especialista recordó que la violencia contra las personas mayores existe y muchas veces permanece invisibilizada. «La violencia hacia la vejez existe y debe denunciarse. Hay que pedir ayuda y no permanecer en situaciones de maltrato. Los profesionales de la salud estamos preparados para detectar estas situaciones y acompañar a quienes las atraviesan», afirmó.
Recursos de apoyo para migrantes y refugiados
Ánex aprovechó el espacio para recordar que el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) Argentina cuenta con un dispositivo gratuito de atención psicológica para personas migrantes y refugiadas. El servicio funciona de manera presencial en la Ciudad de Buenos Aires e incluye atención comunitaria y acompañamiento profesional especializado.
Asimismo, invitó a las personas que atraviesan situaciones de angustia, aislamiento o sufrimiento emocional a buscar ayuda profesional. «Pedir ayuda es importante. Muchas veces hablar con alguien externo al entorno familiar permite expresar miedos, culpas, deseos y preocupaciones sin sentirse juzgado», concluyó.
Como recomendación cultural vinculada a la temática abordada, el psicólogo sugirió dos producciones audiovisuales disponibles en plataformas digitales: la película chilena «El Agente Topo» y la producción argentina «27 Noches», ambas centradas en distintas experiencias relacionadas con la vejez y los vínculos familiares.
Prolífica. Insobornable ante la adversidad. Campesina colombiana de nacimiento y citadina por elección. En proceso de formación periodística y humana. Siempre apoyando las luchas justas. Partir de cero implica arriesgarse, decidir, seguir, avanzar y saber que se puede más.