Uruguay es uno de los países que suelen utilizar especialistas (y no tanto) para citar como ejemplo en cuanto al manejo de la pandemia por coronavirus. La nación contabiliza hasta el momento solamente 2.701 casos totales, 444 activos y, afortunadamente, 53 fallecimientos a causa de la enfermedad, con una tasa de mortalidad de 15 personas cada millón de habitantes (para tener una referencia cercana, Argentina data 617 en este rubro).

De todas formas, el presidente Luis Lacalle Pou se anticipó a la temporada veraniega y adelantó este jueves que las fronteras van a cerrarse y la Justicia pondrá especial atención a quienes no cumplan con la cuarentena al ingresar a tierras charrúas, de 3,4 millones de habitantes. «El verano va a ser restringido y de fronteras cerradas», anunció el mandatario en conferencia de prensa.

«A raíz de los informes del Ministerio de Salud Pública y el Grupo Asesor Científico Honorario (GACH)»… «las fronteras van a estar básicamente cerradas salvo excepciones que ya se conocen y quizá alguna más», detalló y explicó que «cuando se han abierto fronteras, en el relajamiento del turismo, países como Islandia que tenían pocos casos se dispararon».

Vale mencionar que para ingresar a Uruguay se debe presentar un testeo previo realizado con un máximo de 72 horas y respetar una cuarentena estricta de 7 días hasta un siguiente chequeo o extensión del aislamiento por un total de dos semanas. «Quienes tienen que hacer cuarentena y no hacen van a ser llevados ante la Justicia», advirtió Lacalle Pou.

Asimismo, las clases en el Departamento de Rivera fueron suspendidas por 15 días por la aparición de la misma cantidad de casos positivos de COVID-19 en una escuela. «Muchos no van a compartir, es una decisión difícil. La estiramos, pero los elementos son contundentes», concluyó el gobernante.