En el año 2017, Valeska Grisebach presentó «Western» en el marco de la Competencia Internacional del Festival de Cine de Mar del Plata y se llevó el Astor de Plata como mejor directora. Además, participó de múltiples festivales, entre ellos New York, Cannes y Toronto. Hoy podemos encontrar esta película en el catálogo de la plataforma de streaming Qubit. La directora alemana, que anteriormente realizó «Be my Star» y «Longing», nos introduce en una historia sobre el trabajo, la identidad, la cultura y la xenofobia.

¿De qué se trata?

«Western» es una película alemana con el foco puesto en el choque cultural y la barrera idiomática de un grupo de hombres que van a trabajar a Bulgaria. En palabras de su directora, «quería acercarme a los personajes masculinos, solitarios, inflados y a menudo melancólicos del western. Todo esto se correspondía con el tema de la xenofobia latente, algo que hace rato quería explorar en el cine». Entre todos estos obreros hombres (y alemanes), hay uno que desarrolla paulatinamente una legítima curiosidad por la cultura de la aldea.

Las mitades

La película se puede dividir en dos grandes partes: la primera de tiempos dilatados y situaciones reiterativas, donde nos presenta a un personaje, su rutina y su relación con el escaso entorno pueblerino una y otra vez. El sentido se termina de definir en la segunda mitad, que consta de muchas más variaciones y lo construido comienza a entrar en tensión. Si se tuvo paciencia en los primeros momentos de planteamiento, la recompensa posterior de la obra es enorme.

Quizás por su nombre, que remite a un género clásico, hay una expectativa subyacente de que la película confluya de alguna manera hacia lugares más típicos. Sin embargo, se mantiene coherente con sus formas y afianza su propio tono y el western se presenta con pinceladas y una mirada autoral notable.

Finalmente, la belleza está en lo que pasa entre el protagonista y uno de los hombres de la aldea, que constituye una conmovedora y discreta utopía sostenida en la amistad, que prescinde involuntariamente de una misma lengua pero que está atravesada por un deseo mutuo de reconocimiento.