El Xeneize empató 2 a 2 con Palmeiras en Brasil y consiguió clasificarse a una histórica final de la Copa Conmebol Libertadores de América en la cual deberá enfrentar, nada más y mada menos, que a River Plate.

Fútbol mental

El primer tiempo se rigió meramente por una condición psicológica. El local sintió de sobremanera la obligación de salir a buscar el gol y eso lo llevó a cometer errores que terminó pagando caro. Por su parte, Boca Juniors mantuvo el temple necesario para manejar el partido a su favor y así aprovecharse de la necesidad de Palmeiras. Se apoyó en grandes actuaciones en cada una de sus líneas: Carlos Izquierdoz ofreció una marca siempre férrea y anticipó en varias ocasiones, Nahitan Nandez se mostró metido en el partido y gravitó permanentemente entre la defensa y el ataque. Y Christian Pavón también mostró estar concentrado y rápido en resolución de jugada junto a Ramón “Wanchope” Ábila, que entendió a la perfección su misión en el partido: aguantar la pelota de espalda, pivotear y buscar la descarga.

Palmeiras estuvo a disponer de Boca, sin embargo, la única aproximación con riesgo real que tuvo al arco de Agustín Rossi terminó por enviar la pelota al fondo del arco. Pero la jugada fue revisada por el VAR y terminó anulada tras observarse un claro fuera de juego por parte de Deyverson.

Lejos de sentirse intimidado por mostrar vulnerabilidades, los de Guillermo Barros Schelotto (relegado del banco de suplentes por incumplir una regla Conmebol) llegaron a Brasil decididos a regular el juego a su propio ritmo y eso fue lo que lograron en la primera parte, buscando siempre como referencia de ataque a Ramón Ábila, quien cumplió a rajatabla con su misión para “aguantar”. Y para no dejar dudas de ello, fue quien se disfrazó de goleador luego de que Sebastián Villa lo busque con un centro rasante que el cordobés empujó de primera para quebrar el marcador.

El equipo argentino se impuso con personalidad tras capitalizar su ataque y tener temple, ante un rival que sintió el golpe y lo poco que pudo generar se terminó por disolver en tres cuartos de cancha, con pocas ideas para lastimar. Lo que restó del primer tiempo terminó por mostrar un partido estrecho en el mediocampo, pero con espacios propensos para provocar la ampliación en el tanteador.

Mantener la serenidad

Los primeros instantes del segundo tiempo reflejaron un Palmeiras más decidido a adelantar sus líneas en ataque y cobrar un rol más protagónico, ya que se vio obligado a convertir cuatro goles en tan solo 45 minutos. Pero las ideas nunca llegaron a los creativos del conjunto verde y empujó a su rival con más ímpetu que idoneidad para crear peligro. Así y todo, logró su recompensa apenas iniciado el complemento, tras que Luan concrete con un fuerte remate dentro del área.

Pasó el primer cuarto de hora y el local, además de empatar, consiguió la sanción de un penal a su favor luego que Carlos Izquierdoz le cometa infracción a Dudu dentro del área. El inicio del conjunto de Felipe Scolari no pudo ser mejor y Gustavo Gómez capitalizó la oportunidad para poner en ventaja a su equipo. El gol conseguido por el jugador paraguayo actuó como una inyección anímica para el conjunto brasilero, que mostró más decisión en ataque y comenzó a apretar a su rival.

Por su parte, el Xeneize nunca se sintió intimidado ante tal reacción del conjunto brasilero y se apoyó en la buena actuación de su arquero y en un trinomio formado por sus mediocampistas Wilmar Barrios, Nahitan Nandez y Pablo Pérez. Dicho circuito le brindó al equipo el equilibro necesario para atacar por las bandas y defender en bloque, factor que terminó por ser fundamental para ganar y ser superior a lo largo de los 180 minutos. Además, ingresó Darío Benedetto por Ramón Ábila y, como si fuera por obra de una fórmula mágica y letal, otra vez el 9 de Boca fue determinante. Como en el partido de ida, capturó una pelota en la zona cercana a la medialuna del área rival, se genero el espacio de tiro y lo ejecutó, dando como resultado un disparo seco, potente y bien direccionado para alojarse junto al palo más lejano del arquero Weverton.

Boca empató en Sao Paulo y deliró después de sentenciar la serie otra vez por medio de una genialidad de su número 9, que ingresó en el segundo tiempo. Mauro Zárate pudo darle la victoria a su equipo luego de estrellar un tiro libre en el travesaño, pero poco importó debido a que el empate le alcanzó y sobró al equipo de La Ribera para llevarse la clasificación, nada más y nada menos que a la final de la Copa Libertadores de América. De esta manera, Boca y River Plate protagonizarán la última final de la competencia en la que se defina en partidos de ida y vuelta, aún por comunicarse sus respectivas fechas.

Formaciones e incidencias

Palmeiras: Weverton; Mayke, Luan, Gustavo Gómez, Diogo Barbosa; Felipe Melo, Bruno Hernrique; William, Lucas Lima, Dudu; Deyverson. Entrenador: Felipe Scolari.

Boca Juniors: Agustín Rossi; Leonardo Jara, Lisandro Magallán, Carlos Izquierdoz, Lucas Olaza; Nahitan Nandez, Wilmar Barrios, Pablo Perez; Sebastián Villa, Ramón Ábila, Christian Pavón. Director técnico: Guillermo Barros Schelotto.

Goles: 17′ Ramón Ábila (Boca Juniors), 52′ Luan (Palmeiras), 60′ Gustavo Gomez (Palmeiras), 70′ Darío Benedetto (Boca Juniors). Amonestaciones: 26′ Felipe Melo (Palmeiras), 41′ Luan (Palmeiras), 56′ Ramón Ábila (Boca Juniors), 66′ Pablo Pérez (Boca Juniors), 75′ Gustavo Gómez (Palmeiras), 92′ Deyverson (Palmeiras). Árbitro: Wilmar Roldán (Colombia).

puntocero 2018

La comunicación es un derecho humano. Todos los contenidos y opiniones publicados en el sitio puntocero.me quedan bajo la exclusiva responsabilidad de su autor. El medio respalda la libertad de brindar información, emitir opiniones y comentarios aunque puedan no representar el pensamiento ni ideología del mismo.