Uso de pantallas

El uso de las pantallas por parte de niños, niñas y adolescentes es una de las preocupaciones actuales en temáticas de salud. La sociedad está transcurriendo una transformación digital de gran escala. Y los adultos nos esforzamos por aprender las claves, mientras que los niños y adolescentes se comunican a través de la tecnología como si fuera algo innato.

La información disponible acerca del uso de las pantallas en niños y adolescentes, por momentos, resulta contradictoria. Por un lado, está la teoría de que la tecnología es buena para los niños, por otro, que es mala: un día se asegura que habría que prohibirla, otro día, que hay que estimularla.

La pandemia dejó en evidencia la conveniencia del uso de la tecnología para poder continuar mejor ciertas actividades como el trabajo, la educación, el entretenimiento o la comunicación con familiares y amigos. Pero también generó un aumento en el tiempo que los niños, niñas y adolescentes pasan frente a las pantallas. Es por esto que los cuidadores debemos estar atentos al tiempo que las infancias dedican a las pantallas, así como también a la calidad del contenido.

Así como nos informamos acerca de buenos hábitos alimentarios, recetas caseras y diferentes actividades que mejoran el estilo de vida, el uso de pantallas requieren un plan de acción, donde los adultos le den dirección a esta herramienta.

En las recomendaciones de actividad física, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere los tiempos máximos dedicados a las pantallas y actividades sedentarias según las edades, así como también las horas de descanso.

Para los niños de 1 a 2 años

Deben pasar al menos 180 minutos realizando diversos tipos de actividad física de cualquier intensidad, distribuidos a lo largo del día; cuanto más mejor.

No deben permanecer sujetos durante más de una hora seguida (por ejemplo, en carritos, sillitas o tronas o sujetos a la espalda de un cuidador) ni permanecer sentados durante periodos largos de tiempo. Con respecto a los niños de 1 año, no se recomienda que pasen tiempo en actividades sedentarias ante una pantalla (como ver la televisión o videos o jugar a juegos en la computadora). Para los niños de 2 años, el tiempo dedicado a actividades sedentarias frente a una pantalla no debe exceder de una hora, cuanto menos mejor. En momentos de inactividad, se recomienda que el cuidador les lea o cuente cuentos.

Deben tener de 11 a 14 horas de sueño de buena calidad, incluidas las siestas, con horarios regulares para dormirse y despertarse.

Para los niños de 3 a 4 años

Deben pasar al menos 180 minutos realizando diversos tipos de actividad física de cualquier intensidad, incluidos al menos 60 minutos de actividad física de intensidad moderada a elevada, distribuidos a lo largo del día, cuanto más mejor.

No deben permanecer sujetos durante más de una hora seguida (por ejemplo, en carritos o sillitas) ni permanecer sentados durante periodos largos de tiempo. El tiempo dedicado a actividades sedentarias frente a una pantalla no debe exceder de una hora, cuanto menos mejor. En momentos de inactividad, se recomienda que el cuidador les lea o cuente cuentos.

Deben tener de 10 a 13 horas de sueño de buena calidad, que pueden incluir una siesta, con horarios regulares para dormirse y despertarse.

Los niños y adolescentes de 5 a 17 años

Deberían dedicar al menos un promedio de 60 minutos al día a actividades físicas moderadas a intensas, principalmente aeróbicas, a lo largo de la semana.

Incorporar actividades aeróbicas intensas, así como aquellas que fortalecen los músculos y los huesos, al menos tres días a la semana.

Limitar el tiempo dedicado a actividades sedentarias, particularmente el tiempo de ocio que pasan frente a una pantalla.

Los niños y adolescentes con discapacidad

Dedicar al menos un promedio de 60 minutos al día a actividades físicas moderadas a intensas, principalmente aeróbicas, a lo largo de la semana.

Incorporar actividades aeróbicas intensas, así como aquellas que fortalecen los músculos y los huesos, al menos tres días a la semana.

Limitar el tiempo dedicado a actividades sedentarias, particularmente el tiempo de ocio que pasan frente a una pantalla.

Entre los 0 y 6 años de edad la tecnología, por lo general, no brinda ninguna ventaja al desarrollo de las infancias. Por el contrario, su uso compite con experiencias que son útiles y enriquecedoras para el crecimiento que le brinda el entorno en el que vive y está inmerso.

A medida que las infancias crecen, la tecnología tiene que ser un aspecto más de la vida, pero no el central y menos el único. Debe haber variedad en las experiencias de cada día. En vez de luchar contra la tecnología, cambiemos la propuesta: “Vamos a andar en bici, a leer un libro, a jugar a las cartas o a ver una película juntos…”.

Los adultos pueden proponer alternativas que impliquen otra forma de divertirse que no pase por un dispositivo.

Artículo elaborado especialmente para puntocero por Jimena Lema.