Dentro del mundo tecnológico, esta semana es la más histórica por los resultados favorables que ocurrieron luego del surgimiento del World Wide Web (www). La web, como es conocida generalmente, cumplió el martes pasado 30 años de existencia.

Este sistema, creado de la mano del físico y programador Tim Berners-Lee en 1989 en el Centro Europeo de Física Nuclear (CERN) de Ginebra, permite la transferencia y difusión de documentos de hipertextos o multimedia a los cuales se acceden por medio de internet. Si bien en sus inicios surgió con la finalidad de ser un medio comunicacional dentro del CERN, hoy en día se usa libremente en todo el mundo.

Internet y world wide web

Mucha gente suele confundir a la web con internet, y no son lo mismo. Internet es el medio que posibilita la conexión, mientras que el WWW es cada página a la que se accede. Es decir, sin internet no hay páginas web.

Desde los años 80′ hasta el Siglo XXI, la interfaz cambió considerablemente. En sus inicios tenía una paleta de colores acotada, no había imágenes ni videos y su uso era bastante más complejo (hacé un viaje al pasado haciendo clic acá). En la actualidad, las páginas están diseñadas para que cualquier tipo de público pueda acceder fácilmente a los contenidos.

Aunque la WWW sea la web más frecuentada, en el universo del ciberespacio existen la deep y dark web. Para entenderlo aún mejor es necesario considerar el esquema de un iceberg. En la punta está la web visible o la WWW, en un nivel intermedio se encuentra la deep web y en la base, la dark web.

¿Qué significan estas divisiones dentro de la web?

Como se mencionó anteriormente, en primer lugar se encuentra la red limpia o de superficie. Se trata de una en la cual los cibernautas pueden ser rastreables por medio de la IP de su computadora. Esto sucede cuando se utilizan páginas o buscadores que están indexados, tales como Bing, Facebook, Twitter, Google o Yahoo, entre otros.

En segundo lugar está la red profunda donde el 90% de los contenidos no son accesibles por medio de buscadores estándar sino con instalación de programas especiales. Es necesario comprender, por ejemplo, que en la deep web se encuentran datos confidenciales de diferentes compañías u empresas, con lo cual no se constituye como actividad ilícita. No ocurre lo mismo con la tercera y última tipología web, la red oscura.

En esta instancia existe la compra ilegal de armas, la venta de pornografía u objetos robados. Por lo tanto, estas últimas no arrojan los mismos resultados que la primera, dado que su principal característica es la no rastreabilidad del usuario a través de la descarga del buscador TOR. De todas maneras, presentan un alto riesgo de peligrosidad.

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