Hacemos un breve repaso sobre las actuaciones de la Selección Argentina en los mundiales, desde Uruguay 1930 hasta Brasil 2014, a tan solo unos pocos días de la próxima contienda en Rusia.

México 1970

Para este mundial la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), intervenida por el gobierno militar, confiaba en la candidatura para que la Argentina sea la sede. Sin embargo, y en el congreso de la FIFA celebrado en el año 1964 en Tokio, los votantes priorizaron el hecho de que México tenía asignada la sede para organizar los Juegos Olímpicos 1968, lo cual le daba una gran ventaja en infraestructura y logística por sobre Argentina. Fue así como se desestimaron las posibilidades de convertirse por primera vez en sede oficial y se vio obligada a disputar las eliminatorias contra Bolivia y Perú. Dicho gobierno dispuso a Humberto Maschio como técnico del equipo, pero a pocos días de que la fase eliminatoria se ponga en marcha, cambios políticos generaron que el mando pase a manos de Adolfo Pedernera.

En La Paz cayó por un tanto contra tres, mientras que en Lima también fue derrota por la mínima diferencia. Sin margen de error y con el deber de ganar los dos partidos de local, Argentina pudo imponerse ante Bolivia por uno a cero mientras que no pudo contra Perú, empató en dos tantos y quedó afuera previamente en la etapa de eliminatorias.

Alemania Federal 1974

Luego de la última frustración al no haber podido clasificar al Mundial de México, el rumbo de la Selección Argentina continuaba poco claro. Tal fue así que se nombró como director técnico a Juan José Pizzuti, quien mas tarde fue reemplazado por Enrique Omar Sívori. Este último con la colaboración de Miguel Ignomiriello se encargaron de preparar un grupo de jugadores para que se aclimataran a la altura de La Paz, donde disputarían el primer encuentro de las eliminatorias contra el local. En aquel grupo se encontraban jóvenes como Mario Kempes, Ricardo Bochini, Marcelo Trobbiani y Aldo Pedro Poy, entre otros. Argentina consiguió el triunfo en Bolivia, sin embargo, las desprolijidades dirigenciales seguían existiendo y el cuerpo técnico fue reemplazado por Vladislao Cap, quien asumió acompañado de otros dos técnicos: José Varacka y Víctor Rodríguez.

Tras una gira por Europa previa a la Copa Mundial, el cuerpo técnico decidió excluir a Bochini, Bertoni y Babington, lo que generó ciertas polémicas entre la parcialidad, junto a decisiones tales como situar a Heredia o Bargas en el mediocampo cuando naturalmente eran zagueros.

La Selección Nacional tuvo un debut esquivo contra Polonia, selección con la cual perdió, luego empató frente a Italia y en el tercer partido contra Haití estuvo obligada a vencer por tres goles o más. Argentina consiguió su cometido en dicho partido por 4-1 e incentivó económicamente al seleccionado polaco para que derrotaran a Italia, situación que se terminó por dar y corroborada por Enrique Wolf y Mario Kempes años después.

Ya en la segunda fase, el rival fue la temible “Naranja Mecánica” de Johan Cruyff que, con un contundente 4-0 derrotó a la Albiceleste y la obligó a definir su continuidad contra Brasil. La Carioca hizo lo propio y se impuso por dos a uno, lo que terminó por concluir la participación argentina en el mundial que, ya eliminada, empató con el local en un tanto.

Argentina 1978

Para esta edición mundialista la FIFA determinó la alternancia de continentes para su organización, por lo que se había designado a Alemania como sede en 1974, Argentina en 1978 y España en 1982. Por fin el seleccionado, ahora dirigido por César Luis Menotti, iba a ser sede de la edición de 1978 y dicho entrenador se encargó desde el primer momento imponer su juego de las tres G: gustar, ganar y golear, que ya había impuesto en Newell’s Old Boys y Huracán. El país se preparó para ser el anfitrión, construyó nuevos estadios, remodeló otros e implementó nuevas tecnologías en el campo de las telecomunicaciones. El equipo se consolidó en su juego, se midió en amistosos contra España, Inglaterra, Alemania y Brasil, entre otros.

Sin embargo, las polémicas de años anteriores no se hicieron ausentes. El entrenador decidió dejar afuera de la lista definitiva a Ubaldo Fillol, incluyó a Hugo Gatti y Norberto Alonso fue citado a último momento… pero la más resonante decisión de todas fue excluir a Diego Armando Maradona.

El debut fue contra Hungría y se consiguió un trabajoso triunfo por 2-1 con tantos de Leopoldo Luque y Daniel Bertoni, para calmar los nervios de la parcialidad local, que a los diez minutos se había encontrado en desventaja. Luego fue el turno de enfrentar a Francia y la exigencia no fue menor. En el primer tiempo, el dominio lo estableció el equipo europeo y justo antes de concluir la primera parte Daniel Passarella fue el encargado de marcar desde los doce pasos para irse al descanso en ventaja. Ya en el complemento, Michel Platini puso tablas al resultado y, cuando parecía que la cosas se complicaban, nuevamente Luque hizo mover la red rival con un fortísimo derechazo de media distancia. En el tercer y último partido frente a Italia, Argentina sufrió el primer traspié del certamen tras caer por la mínima diferencia.

No obstante, la selección local logró clasificarse y enfrentarse con la poderosa Polonia, a quien le ganó por 2-0 con una brillante actuación y doblete de Mario Kempes y de Fillol que tapó pelotas trascendentales. Ahora el turno era ante Brasil y, después de un encuentro chato y con demasiado estudio, el resultado final terminó por ser cero a cero, lo que dejó abierta la fase hasta la última jornada. Argentina estaba obligada a ganarle a Perú por al menos cuatro goles. Sin embargo, el primer tiempo mostró al conjunto del altiplano como claro dominante del juego y protagonista de las situaciones de gol más claras. Muchas especulaciones e historias han surgido de aquel entretiempo, luego del cual el partido se dio totalmente distinto con un resultado demasiado abultado de 6-0 a favor de Argentina. Fua así como el seleccionado de Menotti se clasificó finalista para enfrentar a Holanda, y a Brasil al partido por el tercer puesto contra Italia.

La selección holandesa no contaba con su figura estelar, Johan Cruyff, pero de todas formas lograba desplegar un juego admirable en cancha, situación que no se observó en la final, ya que el partido estuvo plagado de fricciones y fue más emocional que bien jugado. Si bien las ocasiones más claras las generó Holanda, fue el goleador Mario Kempes quien quebró el cero. Ya en el complemento, el partido seguía igual de disputado, el dominio repartido y para seguir ganando en emociones a tan solo ocho minutos de que Argentina grite campeón, el holandés Nanninga marcó de cabeza. El estadio se enmudeció y mas aún cuando a un instante de concluir los 90 minutos, Rensenbrink remató al poste. Finalmente, todo iba concluir en el alargue cuando Kempes anotó nuevamente con una definición que se pudo haber sancionado como falta en ataque. Luego Bertoni terminó por liquidar el pleito para que Argentina se consagre por primera vez en su historia como campeón del mundo.

España 1982

Como defensora del título, con nueve titulares de la última alineación Mundial y con la sangre jóven de Maradona y Ramón Diaz, la Selección Argentina se candidateaba como fuerte competidor para defender su título. Aunque el contexto histórico no era el mejor, ya que el Mundial de España se llevó a cabo en el medio del revuelo que causó la Guerra de Malvinas. Mas allá de esto, el debut le fue esquivo al conjunto nacional, cayó derrotado ante una tímida Bélgica que con poco pudo sacar la mínima diferencia ante un equipo que se mostró con dudas, imprecisiones y sin poder desarrollar el juego más típico de Menotti. Para el segundo y tercer encuentro de la primera fase, Argentina pareció reaccionar: se impuso 4-1 ante Hungría y 2-0 frente a El Salvador. Fue así como consiguió clasificarse a un triangular donde sus rivales fueron, ni más ni menos, que Italia y Brasil.

Contra el primero de ellos se dio un partido en el que en ningún momento pudo plasmar su concepto futbolístico, fue dominado a lo largo de los noventa minutos y luego de una notoria pasividad por parte del árbitro del encuentro ante las numerosas infracciones a Maradona, la Azzurra se impuso por 2-1. Para el segundo partido, el conjunto de Menotti estaba obligado a ganar ante un Brasil contundente en el certamen y, si bien al comienzo del partido Argentina se mostró dominante, Zico, Sócrates y compañía hicieron de las suyas para conseguir la victoria por 3-1 y eliminar al defensor de la corona.

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