Mientras se calcula la llegada de la quinta generación (5G) de servicios móviles en América Latina para el año 2021, la región aún no se encuentra preparada para el siguiente paso en materia de conectividad.

Con este nivel de preocupación se manifestaron Ana Valero Huete (directora de Asuntos Regulatorios para América Latina de Telefónica), Ignacio Perrone (administrador de Industria de Frost & Sullivan), Juan Gnius (consultor de Telracom) y Marcelo Ruiz (director para América Latina de GlobalData), los especialistas en el 5G Americas Wireless Technology Summit (WTS) realizado en el marco del Futurecom el pasado lunes 15 de octubre en Sao Paulo, Brasil.

De esta forma, los disertantes en el panel correspondiente a Latinoamérica comentaron que la 5G va a utilizar parte de la estructura existente de 4G para acelerar la llegada, lo que brindará beneficio inmediato a sectores como vehículos automotores, salud, transporte y ciudades inteligentes.

En cuanto a las problemáticas que se van a presentar a corto plazo, determinaron que habrá necesidad de entrega de mayor cantidad de espectro radioeléctrico para los operadores para permitir un desarrollo acorde de esta nueva tecnología. Precisamente, sobre este aspecto alertaron sobre lo relegada que se encuentra la región para armonizar esfuerzos en pos de obtener beneficios de escala y la ausencia de índices para avanzar en marcos regulatorios y flexibilidad para adaptarse a los cambios en el nuevo escenario competitivo.

Lento, muy lento

Por otra parte, recordemos que según el estudio anual de Open Signal, Argentina se encuentra entre uno de los 10 países con peor conectividad del mundo, con un promedio de descarga de 12,53 Mbps en 4G. Nuestro país solo supera a India (6,07), Argelia (8,65), Indonesia (8,92), Filipinas (9,49), Tailandia (9,60), Arabia Saudita (10,18), Costa Rica (10,50), Paraguay (11,31) y completa este “top ten” Pakistán con 13,56 Mbps. Para contar con una referencia, el podio con mejor velocidad de descarga lo tienen Singapur con 44,31 Mbps, seguido de Holanda (42,12) y Noruega (41,20).

Vale mencionar también que en todos los países de América Latina la velocidad de la banda ancha es menor al promedio global, que está ubicado en 41,88 Mbps. Singapur es el líder indiscutido, con 166,44 megabits por segundo.

Conectar el futuro

Asimismo, se publicó un reporte de 5G Americas titulado “Adopción Digital en Latinoamérica: el rol del despliegue de infraestructura y otras políticas en la región”, en el que se “remarca la necesidad de un trabajo conjunto entre las autoridades del Estado y la industria de las telecomunicaciones al momento de pensar las normas para el despliegue de infraestructura. Un trabajo colaborativo es necesario para que estas reglas sean coherentes y atiendan las necesidades de todos los involucrados”, explicó José Otero, director de la organización para América Latina y el Caribe.

En cuanto al contenido del informe, se detallan las normativas vigentes sobre tendido de infraestructura en nueve mercados de la región (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá y Perú) y actualiza las modificaciones que sucedieron en estos países.

Además, el documento hace una revisión exhaustiva sobre los límites de emisiones no ionizantes, de acuerdo con las recomendaciones de la Comisión Internacional de Protección contra Radiación No Ionizante (ICNIRP) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), el potencial impacto en el entorno urbano y la existencia de distintos procedimientos y autoridades gubernamentales en la materia. El texto alerta sobre las discrepancias entre las legislaciones y lo que realmente sucede en diversos municipios y localidades en la región.

“Se debe tener en cuenta que existe una gran cantidad de entidades administrativas locales, o municipios, en cada uno de los países. Estas pueden llegar a miles en los mercados más extensos. Asimismo, debido a los procesos de conformación de los Estados latinoamericanos, muchas de ellas cuentan con reglas propias que son disímiles a las nacionales, situación que aumenta las trabas al momento de desplegar las redes, volviendo los procesos burocráticos lentos y, en ocasiones, llevándolos a instancias judiciales. Esta situación se traduce en retrasos al momento de despliegue de las redes de los operadores, lo que significa mayores demoras en el despliegue de nuevas tecnologías”, amplió el propio Otero.

Precisamente, estas dificultades que mencionó Otero se refieren a los usuarios de banda ancha móvil y el incremento del uso de Internet de las Cosas (IoT) en el hogar, entre otras.

“El esfuerzo conjunto de los sectores público y privado serán necesarios para que se pueda alcanzar la adopción digital en América Latina. Este trabajo debe estar enmarcado en una política de Estado con legislaciones claras, que incentiven la inversión y se reconozca a las telecomunicaciones como un eje primordial en la evolución económica y social”, remarcó Otero. “Los servicios móviles solo se pueden brindar en aquellos lugares donde existe infraestructura”, concluyó el director de 5G Americas.

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