Superman renueva la esperanza

El pasado 10 de julio se estrenó en nuestro país «Superman», la primera producción de DC ahora bajo el ala de James Gunn, a quien Warner Bros. le dio el «visto bueno» para comandar las adaptaciones de los superhéroes de cómics a la pantalla grande.

Gunn no es nuevo en el tema y algunos de sus «laureles» incluyen la última versión de «Suicide Squad» y la serie «Peacemaker» que pueden verse en HBO Max, además de ser el responsable del éxito de la saga «Guardians of the Galaxy» para Marvel.

El realizador, en esta oportunidad, cuenta con algunos de los nombres que lo acompañaron en algunas de estas franquicias como Michael Rooker, Pom Klementieff y Sean Gunn, por ejemplo, pero en «Superman» pasan al frente la dupla conformada por David Corenswet («Pearl») y Rachel Brosnahan («The Marvelous Mrs. Maisel» y «House of Cards»). Ambos cargan al hombro con una historia que va más allá del amor entre Clark Kent y Lois Lane, respectivamente, y la química logra trasladarse a la pantalla y una escena donde plantean el accionar del «último hijo de Kriptón» destaca en una película en la que se prioriza el humor y el entretenimiento.

De esta manera, «Superman» devuelve al superhéroe a su lugar original, con su esperanza indestructible y optimismo inquebrantable hacia la humanidad, en medio de un contexto de guerra e invasión de un país por sobre otro. Acá yace una de las apuestas más fuertes de James Gunn, al tratar sin tapujos el genocidio israelí de Benjamin Netanyahu al pueblo de Palestina (quizás algo de la invasión rusa a Ucrania también), aunque se les llame Boravia y Jarhanpur y el propio director esquive el tema en entrevistas. Otro punto a favor del film es la aparición de «nuevos viejos» personajes de las historietas que esperamos por mucho tiempo: Metamorfo, Jimmy Olsen, Guy Gardner, Hawkgirl y algunos más, incluyendo a Krypto, gran acierto de Gunn, todo un «especialista» en incluir «animales» en sus producciones.

Por otra parte, así como se atreve a poner el foco en debatir la intervención de Superman en un conflicto que podría resultarle ajeno, la película no resiste más que un par de preguntas sobre cómo «un universo de bolsillo» afecta nuestra realidad, y cómo hackeando una computadora se controlan los portales interdimensionales. Tampoco la vulnerabilidad de la base de operaciones de Lex Luthor (un impecable Nicholas Hoult) vía WhatsApp. Si el entretenimiento está asegurado, no habrá demasiados interrogantes sobre un guion «apto para toda la familia» y, probablemente, no tardaremos demasiado en volver a preguntarnos si lo que vemos en el cielo «¿es un pájaro? ¿Es un avión?».