El domingo 27 de septiembre se realizará en Avellaneda el primer Festival Dignidad Migrante, una jornada político-cultural que reunirá música latinoamericana, danzas, gastronomía, feria de la economía popular, actividades para las niñeces y espacios de información sobre derechos de las personas migrantes. La actividad es impulsada por organizaciones y colectivas migrantes y tendrá lugar de 12 a 18 horas en el Parque Municipal Multipropósito La Estación.
El primer Festival Dignidad Migrante busca convertirse en un espacio de encuentro para las comunidades migrantes y sus familias, pero también en una instancia de intercambio, información y organización frente al contexto migratorio que atraviesa actualmente la Argentina.
La jornada se realizará el domingo 27 de septiembre, de 12 a 18 horas, en el Parque La Estación, ubicado en Güemes 700, Avellaneda, con entrada libre y gratuita. La Municipalidad de Avellaneda también incorporó el festival a su agenda cultural oficial y confirmó la programación y ubicación del encuentro.
La actividad tendrá como una de sus referentes a Delia Colque, migrante boliviana e integrante de las colectivas Ni Una Migrante Menos y Migrantada en Acción, organizaciones desde las cuales se viene trabajando en prevención de las violencias, información y acompañamiento a comunidades migrantes.
Por qué nace el Festival Dignidad Migrante
El origen del festival está vinculado, por un lado, a la conmemoración del Día del Inmigrante, que en Argentina se recuerda cada 4 de septiembre desde 1949. La fecha fue establecida mediante el Decreto 21.430 y remite a una disposición del Primer Triunvirato de 1812 vinculada con el fomento de la inmigración y la protección de quienes quisieran establecerse en el territorio.
Pero, para las organizaciones convocantes, la actividad también surge como respuesta al escenario que, desde su perspectiva, atraviesan actualmente las comunidades migrantes.
Delia Colque señaló que el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 366/2025, que modificó distintos artículos de la Ley de Migraciones 25.871, forma parte de un conjunto de cambios normativos que, según las organizaciones, generan nuevas dificultades para las personas migrantes.
El decreto efectivamente modificó disposiciones de la Ley 25.871 relacionadas, entre otros aspectos, con salud, educación, residencia, expulsión, recursos administrativos y judiciales. También modificó la Ley de Educación Superior para establecer que la gratuidad de los estudios de grado en instituciones estatales alcanza a ciudadanos argentinos y a extranjeros con residencia permanente.
Para Colque, estos cambios se inscriben en un proceso que las organizaciones migrantes caracterizan como de criminalización, persecución, racismo y discriminación. «Hay un montón de cosas que fueron surgiendo que nos obligó nuevamente a volvernos a juntar», explicó.
La dirigente recordó, además, la experiencia de las organizaciones migrantes durante 2017, cuando se movilizaron contra el entonces DNU 70/2017. Según su relato, parte de quienes participaron de aquellas acciones volvieron a encontrarse frente a las modificaciones migratorias de 2025.
Mujeres migrantes y miedo a denunciar situaciones de violencia
Uno de los ejes planteados por Colque es la situación particular de las mujeres migrantes que atraviesan violencia de género.
Según explicó, el contexto actual habría generado temor entre algunas mujeres migrantes a acercarse a una comisaría para denunciar a una pareja violenta. El temor, señaló, está relacionado con la posibilidad de que una denuncia pueda derivar -según la percepción de las propias mujeres- en consecuencias vinculadas con su situación migratoria.
A esto se suma, de acuerdo con su relato, la desinformación existente en torno a los procedimientos migratorios y el miedo generado por operativos en barrios donde existe una importante presencia de comunidades migrantes. Colque sostuvo que este escenario puede contribuir a que algunas mujeres continúen soportando situaciones de violencia física, psicológica y económica.
La situación adquiere una dimensión adicional cuando existen hijos e hijas. Muchas familias migrantes tienen niños nacidos en Argentina, y la posibilidad de que una pareja o padre pueda ser expulsado genera, según explicó, incertidumbre económica y familiar. «Tenemos miedo de ir a la comisaría, querer hacer la denuncia y que nos terminen deportando», expresó.
Para Colque, esa combinación de violencia, precariedad económica, temor y falta de información puede contribuir a que algunas mujeres permanezcan en relaciones violentas.
Ni Una Migrante Menos: acompañamiento y trabajo territorial
Ni Una Migrante Menos no cuenta actualmente con un espacio físico propio, por lo que desarrolla buena parte de su actividad a través de las redes sociales y mediante articulaciones con organizaciones territoriales.
Colque explicó que pueden ser contactadas a través de sus redes sociales bajo el nombre de Ni Una Migrante Menos, y que el trabajo se articula con organizaciones que desde hace años tienen presencia en diferentes barrios.
El objetivo es acercar información sobre derechos, herramientas y recursos disponibles para las comunidades migrantes.
En ese trabajo también participa Migrantada en Acción, con quienes elaboran materiales informativos destinados a explicar diferentes aspectos del contexto migratorio y brindar herramientas a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
Migrar, echar raíces y decidir quedarse
Otro de los temas que atraviesa el festival es la relación de las personas migrantes con el territorio donde construyen sus vidas.
Colque explicó que algunas personas que durante años participaron de organizaciones sociales y políticas se vieron obligadas a abandonar Argentina y regresar a sus países de origen porque ya no logran sostener económicamente su vida en el país. Quienes permanecen, explicó, muchas veces lo hacen porque ya construyeron vínculos, familias y proyectos de vida. «Las que hemos quedado, principalmente hemos quedado porque ya hemos echado raíces acá», sostuvo.
La propia Colque contó que vive en Argentina desde hace más de 21 años y que tiene un hijo de 17 años que no quiere abandonar el país. La decisión de retornar, señaló, se vuelve especialmente compleja cuando los hijos nacieron y crecieron en Argentina, desarrollaron sus relaciones sociales y consideran este territorio como su lugar de pertenencia.
A pesar de las dificultades económicas, Colque afirmó que continúa apostando por permanecer en el país. También describió una realidad laboral marcada por la necesidad de combinar varios empleos para poder sostener los gastos cotidianos.
Educación, salud y regularización migratoria
Delia manifiesta preocupación por lo que considera un incremento de las dificultades para acceder a derechos y servicios, así como por las trabas que, desde su perspectiva, enfrentan las personas migrantes para regularizar su situación.
La Ley de Migraciones 25.871 continúa siendo el marco central de la legislación migratoria argentina, aunque el DNU 366/2025 introdujo modificaciones relevantes en su texto. La normativa vigente contempla distintas categorías de residencia y establece derechos y obligaciones según la situación migratoria.
Para las organizaciones que impulsan el festival, estos cambios requieren mayor circulación de información para que las comunidades puedan conocer sus derechos y las herramientas disponibles. Colque resumió esa tarea como una responsabilidad de quienes cuentan con algún nivel de información adicional: «Esa poca información que tenemos, creemos que es importante también transmitirla».
Un festival político y cultural
El Festival Dignidad Migrante no fue concebido únicamente como una celebración cultural. La propuesta combina música, danza, gastronomía, feria de la economía popular, actividades para las niñeces y espacios informativos con una instancia específica para debatir sobre la situación migratoria.
Durante la jornada se abordarán cuestiones relacionadas con las políticas migratorias actuales, la Ley de Migraciones y los derechos de las personas migrantes.
También se distribuirá folletería y se realizará un taller migrante, pensado como un espacio participativo para intercambiar información y conocer las percepciones de quienes asistan.
La organización plantea así un encuentro de doble sentido: transmitir información, pero también recibir las experiencias de las propias comunidades. «Queremos saber también cuál es su percepción ante todo esto que está sucediendo», explicó Colque.
Música latinoamericana, danzas, gastronomía y feria popular
La dimensión cultural ocupará un lugar central durante las seis horas del festival. Uno de los aspectos destacados durante la conversación fue la recuperación del espacio público como lugar de encuentro para las comunidades migrantes.
Colque reconoció que existe temor entre algunas personas migrantes a participar de movilizaciones o actividades públicas debido a las consecuencias que podrían derivarse de una intervención policial o de un procedimiento migratorio.
Frente a ese escenario, las organizaciones están planteando nuevas formas de cuidado colectivo.
Entre las medidas mencionadas aparecen la conformación de cordones de seguridad, el acompañamiento de las organizaciones a las personas migrantes y la adopción de recaudos durante las movilizaciones.
El objetivo, explicó, es que las medidas de seguridad no terminen limitando la participación de las comunidades. «Que no nos limite la organización, que no nos limite la posibilidad de seguir reclamando nuestros derechos», sostuvo.
La identidad migrante más allá de «los barcos»
Colque también cuestionó una mirada de la historia migratoria argentina centrada exclusivamente en la inmigración europea. Su planteo recupera las migraciones latinoamericanas y las raíces indígenas y originarias presentes en distintas regiones del país.
En ese sentido, sostuvo que las migraciones forman parte de una historia más amplia de movimientos de población y que las comunidades latinoamericanas también han construido sus vidas y aportes en Argentina.
La dirigente señaló, además, que las personas con rasgos indígenas u originarios pueden enfrentar situaciones de racialización y discriminación, particularmente en algunas regiones del país.
Para las organizaciones que participan del festival, reconocer esas raíces forma parte también de construir una sociedad donde las distintas comunidades puedan sentirse representadas.
Un espacio para construir comunidad
El Festival Dignidad Migrante se presenta así como una actividad cultural, pero también como una instancia de encuentro entre colectivos de diferentes países de América Latina. El festival propone, en palabras de sus organizadores, celebrar las raíces, compartir información y fortalecer los vínculos entre las comunidades migrantes.
En un contexto atravesado por debates sobre las políticas migratorias, el encuentro plantea además un espacio presencial para conocer experiencias, compartir herramientas y generar redes entre quienes forman parte de las distintas comunidades migrantes que viven en Argentina.
Prolífica. Insobornable ante la adversidad. Campesina colombiana de nacimiento y citadina por elección. En proceso de formación periodística y humana. Siempre apoyando las luchas justas. Partir de cero implica arriesgarse, decidir, seguir, avanzar y saber que se puede más.