A pesar de no contar con la visibilidad que los medios masivos le atribuyen a las figuras deportivas argentinas solo cuando estas triunfan de manera definitiva (excepto, por supuesto, que se trate de fútbol), el hashtag #NicoVarroneaF2 adquirió un importante nivel de relevancia en redes a lo largo de la semana, sin embargo, aún no existen certezas sobre el futuro del piloto bonaerense.
Nacido en el año 2000, Nicolás Martín Varrone es un piloto argentino de automovilismo cuya vitrina de trofeos sorprende en relación a su poca exposición: «Nico» fue campeón en 2018 de una categoría de monoplazas europea, en 2023 del World Endurance Championship (WEC) en la categoría LMGTE, además, alcanzó la victoria en las 24 horas de Daytona y lo mismo logró 2 veces en las históricas 24 horas de LeMans (en su categoría).
Varrone sufrió a lo largo de su carrera todas las desgracias que un sudamericano con el sueño de llegar a la F1 debe sufrir: el abandono temprano de la patria y la desesperante noción de que tu carrera se mueve al ritmo que lo hacen los sponsors. Sin embargo, a partir de 2023 empezó a encontrar estabilidad compitiendo en varias categorías de resistencia (donde el espacio temporal entre eventos permite que el piloto pueda abarcar varias competencias) y destacando en el WEC con Corvette Racing. Incluso, cuando en 2024 el equipo con el que empezó la temporada se bajó del campeonato en tan solo 2 fechas, logró incorporarse a una nueva escudería rápidamente y ganar su primera carrera de vuelta.
Ese mismo año, Varrone tuvo una oportunidad única que nos llevó a donde estamos ahora: el 13 de diciembre de 2024, «Nico» realizó pruebas de Fórmula 2 en Yas Marina con el equipo AIX Racing. A pesar de no ser algo particularmente significativo, logró el segundo mejor tiempo del test, quedando detrás del español Pepe Martí.
Acá empieza la secuencia de «humo e incertidumbre» que da nombre a este artículo. De cara a 2025, Varrone consiguió un asiento en Proton Competition, un equipo mediocre de la categoría más rápida del WEC, además, se convirtió en piloto oficial de General Motors (factor clave para entender de donde emana este «humo»).
Resulta que General Motor es la marca fabricante de Cadillac, escudería que se incorporará el año próximo a la F1, el razonamiento generador de falsas expectativas es claro: varios medios deportivos empezaron a vender la idea de que a Varrone le llegaría la oportunidad de competir en la máxima por ser parte del programa de pilotos de la organización, sin embargo, nunca se hizo una mención oficial a esta disparatada idea. La única chance real está en la F2, y aún debe definirse.
Lo cierto es que «Nico» posee el apoyo monetario necesario, pero la chance de que llegue a la categoría telonera de la F1 depende, según él, de lo que pase con otros pilotos: pocos son los privilegiados que saben qué hay detrás de todas las negociaciones, sin embargo, el mismo Varrone declaró en «Corazón de F1»: «Hay muchas líneas para el año que viene que se tienen que analizar con el presupuesto y otras variables. No depende de mí sino de lo que pase con otros pilotos. Ya hice pruebas en mayo y en junio, si está la oportunidad nos tiramos de cabeza».
La frase es esperanzadora y nos permite a los fanáticos seguir haciendo lo nuestro, apoyar. Si los hashtags sirvieron para Franco Colapinto y Sacha Fenestraz, ¿por qué no habrían de hacerlo con Nicolás Varrone?
El camino del piloto europeo se diferencia drásticamente del sudamericano. La recompensa por el buen desempeño es aleatoria, al igual que las oportunidades, y la estabilidad es una realidad con la que no se vive. «Nico» hizo más que suficiente para hacer una carrera como la de cualquier piloto proveniente del «Viejo Continente»: triunfó en karting, en fórmulas inferiores, y cada vez que tuvo una oportunidad de sobresalir lo hizo. Sin embargo, nunca tuvo la posibilidad de probarse realmente en una categoría que le dé la chance de destacar internacionalmente de manera individual.
Ciertamente, y al igual que muchos otros deportistas, Varrone no tiene la visibilidad que merece: la F2 es la oportunidad perfecta para hacerse ver. Resta entonces esperar a que el azar y el destino decidan qué harán con la carrera del joven argentino.
Artículo elaborado para puntocero por Ignazio Sisca.