«Beautiful and Neat Room» es una película filmada íntegramente en los interiores del viejo departamento que alquila Marie (Charlotte Aubin), una artista performática y audiovisual que vive en Brooklyn, New York. Obligada a subalquilar una habitación para poder garantizar su permanencia en la «Gran Manzana», Marie se enfrenta a roomies temporales y a su propia vida personal, en situaciones tan imprevisibles como hilarantes.
Estas dinámicas de vivienda tan incómodas tienen fundamento en un aspecto real: las condiciones de vida en New York, donde el alto costo de los alquileres vuelve casi imposible la independencia para trabajadores o, en el caso de la protagonista, para una artista con una vida inestable.
Resulta interesante la evolución del personaje principal, a quien conocemos más a través de la convivencia e interacción con los demás que de sus propias palabras. Para ello, la película se apoya en un conjunto de personajes variados que encarnan distintas experiencias posibles, desde las más amenas hasta las más peligrosas, dentro de ese mismo espacio compartido. A medida que los conflictos se hacen más visibles, las sesiones de Marie con su psicólogo (Mark Bracich) oscilan entre lo absurdo y lo íntimo, funcionando como un espacio donde el relato puede desplazarse entre lo cómico y lo vulnerable.
Se percibe con total transparencia la intención de la directora Maria Petschnig de resaltar la pequeñez del lugar y la latente incomodidad de sus habitantes, como si ni siquiera hubiese espacio para colocar la cámara. Sin embargo, este recurso se debilita, por momentos, debido a un ritmo de montaje demasiado acelerado. Lo que parece buscar dinamismo en ciertas escenas confinadas a un espacio minúsculo, termina convirtiéndose en un obstáculo que resta claridad al diálogo y provoca una sensación de desorientación espacial.
Aún así, la cinta construye con éxito una noción de precariedad que excede lo material o edilicio. No se trata solo de una habitación sin calefacción, ni de goteras en el techo ni de falta de privacidad sino de una precariedad más profunda que atraviesa a Marie en lo profesional y lo afectivo. Con cada nuevo inquilino, descubrimos que aquella precariedad toma nuevas formas: soledad, furia y excentricidad.
El drama y la crisis personal de la protagonista son matizados con una cuota comedida e ingeniosa de humor que, interpolada con la aparición de personajes, algunos realmente extraños y otros inesperadamente entrañables, hacen de «Beautiful and Neat Room» una vertiginosa colección de viñetas sobre la vida neoyorquina y la incómoda experiencia de compartir vivienda con desconocidos.
La película formó parte de la Competencia Oficial Vanguardia y Género en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) de este año.