«La escuela es una caja de resonancia»

Este viernes en el Noticero y con motivo del Día del Maestro, Andrea Bernardi conversó con Federico Puy, secretario general adjunto de la Asociación Docente de Enseñanza Media y Superior (Ademys). En la charla se abordó la situación actual del sector en la Ciudad de Buenos Aires.

«Llevo 18 años de aula y pasé por diferentes momentos históricos, políticos y realmente noto que estamos en uno de los momentos más tensos, con un nivel de pobreza de los chicos y chicas, de situación económica de las propias familias, de tensiones sociales y culturales que hacen como una caja de resonancia, en el sentido de que en el aula, en el patio, en la escuela, se expresan estas problemáticas sociales», inició Puy.

«Creo que es una caja de resonancia que suena fuerte por los niveles de pobreza que hay en las familias, de problemáticas sociales, de violencia social. Se expresa muchísimo y, de todas maneras, nosotros intentamos dar lo mejor de nosotros para poder darle todas las herramientas posibles a los chicos y a las chicas que, además, vienen con muchas ganas de aprender, hacen esfuerzos muy grandes a pesar de su situación social para venir a la escuela, para intentar concentrarse, intentar aprender aquellas cosas mínimas que podemos enseñar. También avanzar hacia contenidos más profundos. Acá en Barracas, son 4 horas que tengo con los chicos, donde se alejan del mundo exterior que los rodea, que realmente disfrutan, socializan con sus compañeros e intentan ellos mismos que sea un espacio mucho mejor que, quizás, el que pueden tener en sus barrios o en sus casas», compartió el maestro.

De todas maneras, advirtió que «realmente son años muy distintos, también para nosotros cómo enseñamos, así que son desafíos dobles para estos momentos. Siempre hay que destacar la tarea del docente, que no es solamente en el aula sino, también, cuando termina la jornada en la escuela, volver a casa y corregir los trabajos, preparar las clases del día siguiente, estar atento a un montón de situaciones que van más allá de lo escolar».

Además, «todo aquel que tenga un amigo docente sabe que en la previa se preparan las clases, que muchas veces también en el mismo momento uno tiene que ir cambiando de actividades en función de lo que el grupo dice, de lo que presta, de por dónde quiere avanzar. Salimos muy cansados de jornadas en un gremio, mayormente, de compañeras que hacen no solo los dos turnos de primaria, es decir, que entran entre 7:30 y 7:45 de la mañana, previo a dejar a sus propios hijos e hijas en la escuela y terminan una jornada escolar a eso de las 17:30. Como el salario no alcanza, muchas veces hay que tener algunas horas más en un turno noche, en alguna secundaria, es decir, que cuando se llega a las 3 o 4 de la tarde, el cansancio es muy grande y, sin embargo, lo damos todo. Tenemos un nivel de desgaste que empeora de, alguna manera, las propias condiciones de la enseñanza y aprendizaje en la escuela», detalló Federico Puy.

Por otra parte, también contó que «se trabaja con situaciones muy complejas en la escuela, hay toda una discusión sobre una inclusión que hacemos de un montón de niños y niñas con diferentes necesidades especiales sin ningún tipo de recurso que llevamos a la escuela y, quizás, lo primero que nos dice un chico además de ‘hola, ¿cómo va?’ es ‘ayer no comí, ¿me podés dar un sándwich?’. Son jornadas muy estresantes, pero realmente intentando sacar los contenidos más importantes, poder alfabetizarlos, enseñar ciencias, matemáticas, tener comprensión lectora. Es una tarea muy estresante, pero damos todo de nuestra parte».

En cuanto al Programación para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) publicado esta semana, en los que Argentina obtuvo una baja puntuación y se ubicó en el puesto 75 entre 91 países participantes, «el Gobierno Nacional atribuyó este resultado a una cultura educativa instaurada durante los gobiernos kirchneristas. O sea, no se hace cargo. Para lo bueno sí, pero para estas situaciones no», criticó Puy, y amplió: «Primero, es un poco contradictorio, porque hace una semana se había publicado otro informe de las evaluaciones Aprender y habían dado bien esos resultados y el gobierno hizo un poco de campaña política mostrando que había cambiado en la educación y que estábamos mejor. Ahora resulta que, dos semanas después, hay una crisis educativa enorme y las responsabilidades son de gobiernos anteriores. Incluso, la propia ministra, Sandra Pettovello, tuvo que salir a matizar un poco porque, claro, es este el gobierno por el cual se hacen esas evaluaciones PISA estandarizadas que son impulsadas por la OCDE. Es decir, un poco contradictorio con su propio discurso. Nosotros desde Ademys (y esto es algo bastante compartido en la docencia), rechazamos no solo el valor que se le da a estas pruebas y la metodología que tiene y denunciamos quiénes lo impulsan: la Organización Mundial del Comercio y la OCDE».

Al profundizar sobre el tema, Federico Puy explicó «que son pruebas estandarizadas y, cuando decimos esto, ¿qué quiere decir? Que se toma la misma evaluación a un chico en la Quiaca, en Ushuaia o de otro lugar de América Latina y se hace una comparación y de allí se sacan resultados y porcentajes y se hace un ranking de acuerdo a cómo fue esa evaluación. La orientación es clara, son evaluaciones que están diseñadas para mostrar las habilidades, todas cuestiones relacionadas más con el mundo laboral, con una mercantilización de la educación. No son evaluaciones con una mirada crítica, la comprensión lectora, cómo puede ver un niño a tal proceso histórico y responder a algunas preguntas sobre historia, cómo se puede hacer una comprensión lectora situada sobre un texto que se trabajó, por ejemplo, ese mismo año o un año anterior en algún ciclo de literatura y se responde ante eso».

Además, «a mí me llamó mucho la atención, y lo publiqué en mi cuenta de X, que lo que menos tuvo como repercusión mediática de estas evaluaciones PISA es que, además, se mostró que un 27,6% de los estudiantes secundarios que hicieron esta prueba dijeron que la semana anterior a la evaluación tuvieron que faltar a la escuela para salir a trabajar. Esto no es algo que dice Ademys, un gremio combativo o yo que soy de la Izquierda… lo dicen los mismos alumnos. La propia esta evaluación estandarizada también indica un porcentaje que es bastante preocupante: el 33,9% de los chicos que se ubicaban más bajos en el nivel socioeconómico son los que tuvieron menor desempeño en estas pruebas y, además, tiene algún punto de contacto con el abandono escolar».

Finalmente, alertó sobre los objetivos de la gestión de Javier Milei: «Son los datos en su propio país, de un universo económico de los chicos realmente muy bajo, pibes que tienen que dejar la escuela para ir a trabajar, que tienen que dejar el secundario para pedalear para Rappi y una orientación educativa que es para que sean pibes sin derecho y que vayan de, alguna manera, a las empresas a trabajar 12 o 14 horas sin importar realmente elevar el nivel cultural y educativo de los chicos y las chicas en las escuelas». El gobierno de Javier Milei hace bastante tiempo que tiene en el tintero una reforma de libertad educativa, donde uno puede ver los términos y pensar que es una reforma progresiva para la educación, pero no es más que llevar la idea de baucherización, privatización, de ataque a la educación pública y todas las escuelas del país, cuando es uno de los gobiernos que menos invirtió en educación. También que profundizó la descentralización educativa, que invierte prácticamente cero en educación a nivel nacional, a los docentes nos quitaron, incluso, el poquito el porcentaje de nuestro salario por parte del FONID, se ajustó en comedores escolares, en lugares muy sensibles como la construcción de escuelas, la construcción de las salas de Nivel Inicial, tan importante para los primeros pasos de socialización de los chicos. Y esta ley de reforma y libertad educativa no la puede sacar adelante en el Congreso porque tuvo una derrota muy importante en la Ley de Extranjerización de Tierras», concluyó el docente, al tiempo que recordó que «la escuela te hace mejor persona, te hace crecer, te da otros valores, te hace un trabajo colectivo, te genera muchas amistades, no solo en los alumnos sino para los trabajadores».

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