Ya escribí sobre mi percepción del tiempo en otras oportunidades, sin embargo, hoy quisiera retomar el tema con un enfoque ligeramente diferente: ¿es saludable o incluso justo para nuestro equilibrio emocional y paz mental sentirnos presionados con la noción de un tiempo que se mide en 24 horas? ¿Cuántos de nosotros sentimos que dicha percepción es justa o real?

Vivimos en una época en la que estamos invitados a replantearnos cuál es nuestra relación con todas las estructuras impuestas, entre ellas, nuestra manera de vincularnos con el pasar de los minutos, y las consecuencias que esto tiene en nuestra cotidianidad.

Si bien es cierto que resulta prácticamente imposible escapar de contextos y responsabilidades personales como el trabajo, los estudios, la familia, etcétera, también es verdad lo siguiente: el único lugar en el que realmente pareciera posible alcanzar la libertad es en nuestro mundo interior. Un espacio en el que dichas leyes se desdibujan y dan cabida a nuevas realidades. En él todo parece más amplio, tanto, que incluso el tiempo se torna amable, eterno, sin cumplimiento de horarios, solo se nos presenta como una invitación para transitar las experiencias conscientemente, sin juzgarlas. Dicho mundo nos enseña a ser flexibles, buenos compañeros en los procesos más íntimos, ya sean personales o de otros.

Quizás debamos recurrir a él más seguido. Si lo hacemos, construyamos grandes bosques para respirar porque, probablemente, el mejor reloj no marca horas, no traza una línea cronológica que se puede medir con facilidad, pero sí registra sensaciones y momentos que trascienden nuestros límites sobre la realidad.

Qué hay de moda

Si tengo que hablar sobre momentos, definitivamente los desfiles Spring Summer 2022 de Versace y de Prada nos dieron dos instancias importantes en las que los colores brillantes como el anaranjado, el amarillo casi fluorescente en el caso de Versace, o más opaco en la colección de Prada, el verde manzana y el magenta, en conjunción con el negro, se hicieron notar. Sí, todos ellos son tonos que pueden ser mezclados. Celebrando los días más alegres que están por venir, en donde la distancia social se convertirá en un acontecimiento del pasado.

Qué hay de cine

Mi recomendación en este apartado es la película “La doble vida de Verónica” (1991). En esta producción, dirigida por Krzysztof Kieślowski, la actriz Irène Jacob interpreta a dos mujeres que poseen el mismo nombre y lucen completamente iguales, pero que no poseen ningún tipo de vínculo. Nacieron en lugares diferentes, hablan idiomas distintos y se dedican a profesiones que, si bien se relacionan, ya que ambas trabajan en el ámbito musical, no son las mismas. Una es cantante y la otra es profesora.

La historia no pretende justificar la existencia de estas dos mujeres que bien podrían ser gemelas. Acá, lo que parece ser importante es reflexionar sobre las conexiones humanas. Expresar la estrecha relación que guardamos unos entre otros a pesar de pertenecer a culturas y a contextos diferentes.

Las dos Verónicas saben que no están solas y que, de alguna forma, pueden percibir a esa otredad que experimenta emociones y dudas muy parecidas a las suyas. Son dos mujeres que se encuentran en busca de sentido. Algo con lo que, seguramente, vos también podés identificarte.

Qué hay de arte

Con la multiplicidad de medios existentes en la actualidad, y con todas las proyecciones que ya se están haciendo sobre el futuro de la tecnología, de las artes aplicadas y combinadas, es lógico que un proyecto como Meow Wolf saliera a flote. Ellos lograron sacudir el mundo del arte con un concepto que propone líneas narrativas en donde cuatro mundos distintos chocan entre sí, generando una realidad hiper estimulante. En la actualidad cuentan con una exposición permanente denominada “Convergence Station” ubicada en Denver, Estados Unidos.

Si te atraen estéticas multidimensionales en donde cualquier combinación de texturas y formas es posible, como aquellas planteadas en las series «Rick and Morty» o «The Midnight Gospel», entonces el trabajo desarrollado por el colectivo Meow Wolf es para vos. Encontralos en Instagram como @meow_wolf.

Qué hay de música

Para cerrar la nota de hoy, a vos que también sos amante de las nuevas experiencias musicales, quizás podría interesarte la siguiente recomendación. Escuchá al productor de Nueva Zelanda Baynk, ya que su música electrónica es una buena opción para incluir en alguna de tus playlist. Empezó su carrera en el 2015 y suele hacer buenas colaboraciones con otros artistas independientes como él. Entre ellas vas a encontrar el tema “Esther” junto a la cantante Tinache y la canción “Settle” en compañía de Sinead Harnett.

Recordá: el mundo interior es más vasto que la realidad, pero el exterior también tiene un encanto innegable, así que aprovechalo sin presión. Disfrutá de tus búsquedas.