Argentino de Quilmes ascendió a la Primera C a tres fechas del final, después de ganarle por 3 a 1 a Atlas en La Barranca, con el aliento de 5.000 personas que esperaban este día.

Diego Leguiza puso el 1 a 0 para Atlas a los 17 minutos del primer tiempo, y toda la gente del “Mate” le pedía dejar todo a sus jugadores para volver a la Primera C luego de siete temporadas. Pocos minutos después, Matías Correa recibió un centro y estampó de cabeza el empate.

Argentino de Quilmes salió a jugar el segundo tiempo decidido a ganar el partido, y lo lograba con un gol de Diego Leguiza al minuto del complemento. Ramón Borda selló la alegría de la otra mitad de Quilmes con un golazo: se perfiló, definió al ángulo izquierdo y, así, el ascenso a la C ya era un hecho.

En 32 fechas logró 12 victorias consecutivas, 2 empates y 5 derrotas, y el 11 de mayo logró uno de los triunfos más importantes de su historia, para salir de la última división del fútbol argentino (afiliado directamente a la AFA) y recuperar la gloria para toda su gente. El DT, Guillermo Szeszurak, no podía creer lo que habían conseguido sus jugadores: “Este grupo tiene hambre de gloria, ojalá me quede a vivir acá”.

Los hinchas invadieron la cancha, las calles del centro, y marcharon felices con banderas celestes y blancas hacia la plaza San Martín, se pegaron un chapuzón en la fuente y siguieron el autobomba de los bomberos con los futbolistas arriba, a pura caravana. Nadie podrá quitarle esta alegría a toda la hinchada “Mate”.

El festejo de Argentino de Quilmes

El mate le ganó al té británico

En Quilmes el fútbol estaba monopolizado por los británicos y no incluían a los criollos para jugar porque no compartían costumbres, y por eso crearon el Quilmes Athletic Club, más conocido como Quilmes, el “cervecero”. Los argentinos estaban hartos de no poder jugar y de no tener fields (canchas) para practicar el deporte más hermoso del mundo.

Un grupo de estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires armó un equipo llamado “El Relámpago”, porque “así eran de veloces sus componentes, quienes estaban llamados a deslumbrar a los reacios súbditos británicos”, según Raúl Herrera, Jorge Cocciale y Adrián Biondi en el libro del centenario del club. Jugaron un partido contra Talleres del Ferrocarril del Sud, todo por una pelota, y lo ganaron. A Talleres le faltaba un futbolista y por eso tuvo que jugar un periodista de apellido Macoffs, del diario Standard. Y ese fue otro ejemplo de por qué los periodistas escriben, porque aman el fútbol, pero cuando juegan son un papelón. Desde ya, a los ingleses no les gustaba ser desafiados y mucho menos superados por argentinos, por eso les gritaban: “fuera de la potrera”.

Estos jóvenes criollos estaban hartos de ser discriminados por los ingleses, y así surgió el 1° de diciembre de 1899 el primer club creado íntegramente por argentinos: el Club Atlético Argentino, de Quilmes (nombre propuesto por Carlos Dante Scala y Guillermo Shultz).

Los clubes estaban afiliados a la Football League y jugaban como si estuvieran en cualquier parte de Inglaterra, porque querían que cualquier cancha de Quilmes fuera un “field” de Londres, que los términos sean “half time”, “athletic”, “sporting”, “team”, “players”, etc. Desde Argentino de Quilmes siempre rechazaron estas costumbres y por eso se ganaron el apodo: “Los Criollos”.

El representate de Argentino de Quilmes, Guillermo Jordan, presentó un proyecto para abolir todos estos términos británicos. Con el paso del tiempo los reglamenos de la Argentina Association Football League fueron redactados en castellano y las palabras pasaron a ser “entretiempo”, “Atlético”, “Deportivo”, “equipo”, “cancha”, “jugadores”, entre otros.

Tal fue la obsesión de Argentino de Quilmes por instaurar las costumbres argentinas que reemplazó al té con masas por el mate cocido y los bizcochos para convidarle a los rivales una vez  terminados los partidos, detalle que hizo que empiecen a ser apodados como “Los Mates”.

Se afilió a las competencias oficiales en 1902 y en abril de ese año le ganó 3 a 2 al Quilmes Athletic Club, aquel fundado por los británicos que no querían verlos en las canchas. Cuatro años después llegó a la Primera División, esa que dominó de punta a punta Alumni y en la que Argentino solo pudo ganar un partido. En aquel 1906 dejó la cancha de los terrenos ubicados entre las calles Saavedra, Brown, Lavalle y Paso, donde tenían una casillita como vestuario, para pasar al lugar donde se levantó la actual Barranca, que mantiene la misma tribuna hasta el día de hoy.

La historia oficial del club marca que Argentino de Quilmes es el primer club “criollo” de la República Argentina, pero no todo se quedó en costumbres, no todo se quedó en ser el primer equipo que usó los colores celeste y blanco en el país, porque aportó cuatro jugadores a la Selección Argentina.

El combinado nacional, en 1912, sumó a Palomino, Badaracco y Johnston para el seleccionado, pero el futbolista que más lejos llegó en su historia fue Juan “Cortina Metálica” Botasso, arquero de aquella final del Mundial 1930, en la que Argentina perdió 4 a 2 ante Uruguay en el Estadio Centenario.

Su momento más glorioso fue aquel desempate que le ganó al Quilmes Athletic Club en la B Nacional en 1938 y ascendió. Lamentablemente, tuvo el peor récord de un equipo en primera, con 4 puntos en 34 partidos. Luego, cosechó otra marca negativa, con una única victoria en 44 fechas en la B Nacional en 1965.

Hoy Argentino de Quilmes revalida su historia, se llena de reivindicación nacional y le hace honores al fútbol argentino la próxima temporada en la “C”. El Sur supo dejar de ser esa extensión londinense para ser criollo y más argentino que nunca.

Fotos: sitio oficial de Argentino de Quilmes.

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