«Baby Driver» es una película de acción escrita y dirigida por Edgar Wright (director de «Shaun of the Dead», «The World’s End» y «Hot Fuzz», entre otras) que sigue al personaje de Baby (Ansel Elgort), un joven algo abstraído del mundo que vive entre sus auriculares para musicalizar cada momento de su vida. Este joven trabaja para Doc (Kevin Spacey), quien organiza robos muy importantes y le paga, gracias a su gran talento para la velocidad, para que conduzca los autos durante estos crímenes.
La imponencia del film se da, sin dudas, en el tratamiento musical. Con una tremenda secuencia inicial de persecución, se marca el estilo que tendrá la película, los tiros y la acción pura son momentos realzados por los clips musicales.

Fuerte empatía

Tenemos como personaje principal a Baby, y nosotros nos posicionamos siempre desde su punto de escucha. Él es un personaje que intencionalmente vive a través de la música que selecciona cuidadosamente para cada momento y estado de ánimo, por lo que los fraseos audiovisuales, que son constantes en el film, están controlados por él mismo. Una decisión muy particular e interesante.
Hay una elección acertada en que Baby sea un tipo de persona silenciosa, de pocas palabras, de forma que uno termina por conocer y entender a través de lo que escucha, para luego generar incomodidad cuando la música, por algún motivo, desaparece. También podemos sentir tensión cuando esta se altera sin intención de Baby. Es como si se creara una conexión y una empatía sonora muy fuerte con el interior del personaje.

Todo bien hecho

«Baby Driver» no es una película excedida en diálogos innecesarios. Los que hay son simples, breves y muy cuidados, todos cierran y dejan en evidencia cierta astucia del guionista en algunos planteos y reflexiones.
Además, para disfrutar la realización hay dentro varios planos secuencias con mucho movimiento que también están para halagar lo acertado del riesgo y, al igual que varias otras decisiones, es una forma del realizador de atravesar la pantalla y pavonearse un poco frente a nosotros para mostrarnos todo lo que puede hacer bien. Y está bien.
Otro acierto de la película es la elección del tono de humor. No es una película que vaya de chiste en chiste, no es una comedia y, sin embargo, tiene muchos momentos de un humor para nada sutil, resalta en lo bizarro de algunas situaciones pero se mantiene todo muy bien cuidado y se luce bien implantado en la película.

No todo es color de rosas

Si hay algo que criticarle al film, desde mi punto de vista, son algunos giros que da hacia el final que no terminan de cerrar y que, quizás, se vean un poco sacados de la galera. Asimismo, vemos algunas secuencias que se estiran con demasiadas vueltas que no convencen del todo.
En resumen, «Baby Driver» es una película para quienes gusten de la música en general, que podrán disfrutar mucho. Quienes adoren las películas de acción tendrán un gran plus musical que les va a subir un montón el nivel y, para quienes no son fanáticos de la acción, será una buena sorpresa.