Luego de conocerse la noticia de que se imprimirían billetes de 100 pesos (los de mayor denominación) en Brasil y Chile, diputados opositores insistieron con que deben imprimirse billetes de mayor valor, que deberían ser de 200, 500 y hasta de 1.000 pesos.

En esta oportunidad, quien se mostró a favor de una medida de estas características fue Mirta Tundis, del massista Frente Renovador. La diputada señaló que ante el hecho de que se impriman billetes en el exterior «la situación encontraría una solución inmediata y viable si el Gobierno aceptara las propuestas de impresión de billetes de mayor denominación». Tundis recordó que en abril presentó un proyecto de resolución en la Cámara de Diputados a fin de que «el Poder Ejecutivo disponga las medidas necesarias para la aprobación y emisión de billetes de mayor valor que el actual de $100».

«Según las explicaciones oficiales siempre se tuvo en cuenta la mayor denominación de billetes, como por ejemplo el del dólar, aunque no aclaran que en la actualidad necesitamos quince billetes de los nuestros para equipararlo», expresó la legisladora.

Además, la diputada remarcó que «todos sabemos que con la impresión de billetes de mayor denominación se beneficia a la totalidad del sistema financiero y evita la necesidad de recurrir a impresiones complementarias en países vecinos». Mirta Tundis, quien preside la Comisión Adultos Mayores, propuso que en un hipotético billete de más de 100 pesos esté la efigie del doctor René Gerónimo Favaloro. La diputada afirmó que «es sabido que la inclusión de imágenes de personas destacadas en el papel moneda tiene el mensaje de propender al engrandecimiento de una nación. En estas épocas de falta de personalidades a imitar, la figura del doctor René Favaloro y su dedicación a la ciencia y al bienestar de nuestra Nación nos tiene que recordar los valores de esta personalidad grandiosa, y animar a nuestros compatriotas a emularlo».

Es importante mencionar que diferentes referentes y dirigentes opositores hace tiempo que vienen manifestando la necesidad de imprimir billetes de un valor más alto. En abril el vicepresidente del Banco Ciudad, Juan Curutchet, pidió en nombre de esa entidad que el Banco Central autorice la emisión de billetes de 200, 500 pesos y 1.000 pesos. «Lo hemos planteado hace cuatro años. Es un problema físico, mecánico. En los cajones que alimentan a los cajeros automáticos no entra más de una determinada cantidad de billetes: van de 500.000 a 800.000 pesos con los billetes que tenemos ahora, de 100 pesos», precisó el funcionario.

Curutchet también explicó que ese es el motivo por el que en la mayoría de los cajeros de las sucursales bancarias -tanto públicas como privadas- desaparecieron los billetes de 10, 20 y 50 pesos en los últimos años. El funcionario subrayó que luego del pago de sueldos, a principios de mes, los cajeros de las sucursales bancarias se quedan sin billetes «en una hora y media» debido a que los consumidores retiran el dinero para afrontar sus gastos.

Por otra parte, Curutchet consideró que la negativa del Gobierno a tomar una decisión de estas características es «porque no se quiere reconocer la inflación. El Gobierno no quiere sacar un billete de 200 o 500 pesos porque sería reconocer la suba de precios. Pero la verdad es que a esta altura del campeonato nadie puede negar la inflación».

Otros proyectos y voces

El diputado nacional por Mendoza, Julio Cobos, presentó a fines de marzo dos proyectos de ley para que se impriman billetes de 500 y 1.000 pesos y argumentó que a causa de la inflación se utilizan más cantidad de billetes para abonar los gastos, lo cual provoca inseguridad en la población y hace que el Estado gaste más imprimiendo el dinero.

«Producto de la inflación no reconocida por el Gobierno, nuestra moneda sufrió una evidente pérdida de valor. Para hacer las mismas operaciones que unos años atrás, hoy se necesitan más del doble o el triple de billetes, lo que lo hace más inseguro para las personas y más caro para el Estado», señaló el dirigente radical.

En los fundamentos del proyecto se menciona que «el último informe de circulación monetaria del Banco Central del 13 de febrero de 2015 marca que de los 344.543 millones de pesos, el 66,5% de los billetes que circulan en la economía argentina son de $100, un crecimiento de 24,5 puntos, si se tienen en cuenta que al inicio del gobierno de Cristina Fernández la participación de las unidades $100 era del 42% sobre el total».

Por otra parte, Cobos manifestó que «según la Unión de Consumidores Argentina, hoy se necesitan 1.000 pesos para comprar la misma cantidad de leche que comprabas en 2003 con 100 pesos. A su vez, hoy comprás la mitad de carne para asado de lo que comprabas con 100 pesos en 2003. Esa es la realidad de la inflación en nuestro país».

Desde el sciolismo, quien había vertido declaraciones sobre este tema fue Gustavo Marangoni, titular del Banco Provincia de Buenos Aires, quien consideró que es «necesario» emitir billetes de 200 y 500 pesos para «facilitar la vida cotidiana de la gente y la operatoria de los bancos».

«Sigo pensando que para facilitar la vida cotidiana de la gente y la operatoria de los bancos es necesario un billete de mayor denominación. De 200 y 500 pesos, creo que ayudaría muchísimo», indicó el funcionario. «Yo estoy seguro que hay sectores que si les mejorás el transporte, les mejorás el acceso al crédito, les mejorás la calidad de la mano de obra que tiene, le vas a estar resolviendo buena parte de la competitividad», remarcó.

Sin embargo, desde el Banco Central y a través de su presidente, Alejandro Vanoli, se rechazó la posibilidad de emitir billetes de más alta denominación. En ese sentido, Vanoli dijo que «claramente el futuro es la desaparición del billete físico y hacia ahí vamos, la solución no es imprimir más billetes. Vamos a trabajar para reducir significativamente hacia el 2019 la utilización de dinero físico».

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