Mientras el cine de Buenos Aires se sedimenta lentamente en lugares comunes que se repiten una y otra vez, otras regiones (sobre todo el noroeste argentino) se imponen y marcan una diferencia especialmente en la búsqueda de nuevas historias. Después de destacar recientemente las producciones tucumanas como “El Motoarrebatador” y “La Hermandad“, en el 34° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata nos encontramos con la genial “Zombies en el Cañaveral. El documental” de Pablo Schembri.

En 1965, tres años antes del estreno de “La noche de los muertos vivientes” de George A. Romero, en Tucumán el director Ofelio Linares Montt filmó “Zombies en el cañaveral”, un largometraje de terror con fuertes alegorías políticas. Tras un exitoso estreno en Estados Unidos, intentaron exhibirla en la Argentina del onganiato, pero la realidad de esos oscuros días no jugó a favor de la película, de la cual se perdió todo rastro. Siguiendo al escritor Luciano Saracino (determinado a encontrar el guion original), el film de Schembri recorre los pasos de este “clásico maldito” y por allí se aventura una idea: ¿acaso no hay muchas “similitudes” entre las producciones de Linares Montt y Romero?

Pablo Schembri dirigió y escribió la serie documental “Norte secreto. Historias y leyendas del norte argentino”. En esta oportunidad, parece que crea y moldea su propio mito en la zona. Mientras la película divierte y entretiene, paralelamente traza un recorrido histórico para hablar del cine de género, con testimonios de críticos que revisan el rol de la censura y el cine fantástico a través de las épocas, y hasta Isabel Sarli describe lo que vivió en carne propia.

Esta película se encuentra en la sección “Las Venas Abiertas” y, al igual que “La Casa” de Jorge Olguín, se sitúa en un pasado que creíamos lejano pero que se está calcando en la actualidad. A tal punto, que Pablo Schembri comentó que se comunicaron desde Brasil para proyectar el film y reflexionar sobre la situación de fuerte censura que están viviendo sobre las artes.

puntocero 2019

La comunicación es un derecho humano. Todos los contenidos y opiniones publicados en el sitio puntocero.me quedan bajo la exclusiva responsabilidad de su autor. El medio respalda la libertad de brindar información, emitir opiniones y comentarios aunque puedan no representar el pensamiento ni ideología del mismo.