En puntocero tuvimos la oportunidad de entrevistar a Chiara Salerno Mey. Para aquellos que no la conocen todavía, es una profesional especializada en la comunicación visual digital que, a sus 27 años, cuenta con una trayectoria que le permitió trabajar con nombres con reconocimiento internacional, lo que es una muestra de su enorme talento y dedicación.

Chiara tuvo la amabilidad de recibirnos y contarnos su camino desde sus comienzos en la facultad, su paso por Uruguay y su vida y trabajo en New York. Aquí el detalle de la entrevista.

¿Qué estudiaste y dónde?

«Siempre supe que quería hacer algo relacionado a la tecnología y la comunicación digital, soy una persona visual y durante el transcurso de ir conociendo las opciones de estudio que Argentina me ofrecía, luego de hacer un año y medio de Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires (UBA), decidí tomar una re dirección al Diseño Gráfico en la Universidad de Palermo.

Mientras hacía mi carrera, tuve la posibilidad de entrar a trabajar con marcas muy reconocidas en Argentina como Ginebra, Cheeky, Cómo Quieres, Jackie Smith, Etiqueta Negra, entre otras. Junto a una amiga les hicimos toda la estrategia visual a estas marcas. Acá fue donde me di cuenta el alcance que tenían las redes sociales en la sociedad. Mi carrera de cuatro años la hice en tres y medio, poniéndome clases extra y haciendo la tesis al mismo tiempo. Todo esto para poder dedicarle más tiempo al mundo de las redes sociales.»

¿Cómo surgió la posibilidad de trabajar en Estados Unidos? ¿Fue algo buscado?

«Mi primer contacto laboral con Estados Unidos fue en 2015, cuando comencé a trabajar con una arquitecta instalada allá, le hice un full rebranding en su marca y luego me ocupé de mantenerle su comunicación actualizada a lo largo de los años.

Paralelamente, una vez que terminé la carrera en 2018, me encontré en la situación donde sentía que mis propuestas creativas necesitaban ser más fuertes y despegarse de lo que veía a mi alrededor. En este momento fue cuando sentí una necesidad fuerte de cambio. Después de un tiempo de research, decidí irme a estudiar algo a otro país, tenía la necesidad de ver cómo pensaba otra gente y qué visión tenían en el marketing digital. En 2019 me fui a New York a hacer un master en Social Media Marketing.»

¿Para quién trabajás y qué hacés?

«Una vez que terminé el master, entré en una empresa que le hace advertising a Amazon. Con ellos tomé el mando de uno de sus principales clientes (Samsung) y les manejé todas sus ads para Amazon. En 2021, una vez que la situación laboral estaba más activa en New York, luego del golpe de 2020 por la pandemia, tuve una oferta para entrar como Creative Director en SuperOrdinary, una empresa inversora en marcas de skincare. Esta empresa se ocupa de optimizar el funcionamiento interno de la marca en Estados Unidos. Mi rol acá fue hacer un full rebranding de una de sus marcas en todo lo que es la comunicación visual digital.»

¿Qué les ofrecés a tus clientes que te diferencia de la competencia?

«Yo siempre digo que una de las cosas que me diferencia es entender cómo funciona el mercado y esta industria en distintos países. Tengo experiencia laboral en más de 4 países. Aparte de eso, me parece muy importante entender al consumidor y qué busca, para eso me parece importante poder hablar distintos idiomas, en mi caso español, inglés y alemán. Por último, me encuentro justo en el quiebre entre gen Z y millennials. Esto es muy interesante porque tengo mucha relación y me identifico con ambas generaciones, puedo entender la necesidad de ambos.»

¿Tenés un proyecto favorito? ¿Por qué?

«Yo creo que uno de mis proyectos preferidos es uno que hice para Eduardo Costantini en Uruguay. Eduardo es una persona que inspira mucho en cuanto a sus proyectos laborales, creo que sabe muy bien lo que hace. Yo trabajé para él durante un año mientras hacía mi aplicación para irme a estudiar a Estados Unidos. Acá tuve la oportunidad de desarrollarle, junto a un equipo, la comunicación un proyecto nuevo llamado Las Garzas en Punta del Este, Uruguay. Fue muy interesante desarrollarle la comunicación de un complejo físico que estaba desarrollando. Esto lo hicimos a través de eventos, prensa y marcas con las que se hizo colaboración como American Express.»

¿En qué favorece a tu creatividad vivir y trabajar en una ciudad como New York?

«New York es una ciudad que si te gusta tu carrera laboral la recomiendo al 100%. La gente joven que está ahí está porque le gusta trabajar y estudiar. Es una ciudad que no para, aunque uno escucha mucho esa expresión, es muy real. Con mis amigos estamos en constante movimiento, viendo galerías, probando restaurantes nuevos, saliendo de la ciudad para estar un rato en lugares más naturales, etcétera.

Esa constancia activa de tener contacto con personas y distintas culturas me ayudó a entender cómo pensaba y qué ofrecen otras culturas. A la hora de vender el producto de una empresa world wide me parece indispensable.»

¿Tuviste alguna dificultad laboral y social a la hora de integrarte en un país y ciudad diferente?

«Tuve la suerte de mudarme ya con un grupo de amigos que vivían ahí. Terminé de estudiar cuando comenzaba la pandemia y fue muy difícil encontrar trabajo, las empresas estaban despidiendo gente, no contratando. Fue súper duro, pasé muchos meses con entrevistas y constantes mails rechazando mis aplicaciones, después de insistir muchísimo y muchos días de frustración entré en Feedvisor, la empresa que me contrató para hacer el advertising en Amazon.»

¿Tenés otros proyectos en paralelo con tu trabajo diario?

«Sí, tengo proyectos paralelos. Desde 2015 trabajo para Greenauer, una empresa de arquitectura que hace proyectos en más de 7 países en el mundo con oficina basada en Londres y New York. Aparte de eso, agarré proyectos más pequeños para hacerles el branding a pequeñas marcas.»

¿Cuál es tu punto de partida a la hora de encarar un proyecto con una marca?

«Primero entender qué quiere la marca y cuáles son sus valores. Es importante que el cliente mantenga su identidad. En un rebranding, por ejemplo, es importante hacerlo gradualmente, no se quiere perder al consumidor que uno ya tiene. La marca tiene que cambiar pero no perder sus valores iniciales. Yo siempre trato de detectar qué ofrece distinto a diferencia de sus competencias y asentarlo.»

Tu feed de Instagram se caracteriza por tener un patrón de colores.

¿Cuándo comenzaste a hacerlo? ¿Lo aplicás de alguna forma a los proyectos que tenés con tus clientes?

«Sí, esa es una gran observación, lo empecé en 2018. Siempre me gustó mucho sacar fotos y, como le digo a las marcas, es más fácil tener identidad cuando tenés una estructura y estrategia armada. En mi caso, mi Instagram es algo que hago por diversión, pero inconscientemente apliqué mi propia estructura para facilitarme qué subir y cómo subirlo. Básicamente, la grilla del feed está compuesta por 3 imágenes a lo ancho y por infinitas imágenes a lo largo. Yo decidí marcar una grilla de 3×3, 9 imágenes total. Mi regla es mostrar mi vida a través de colores, y cada 9 fotos, cambio de color. Esto es difícil de cumplir a veces, por ejemplo cuando viajo, muchas veces me encuentro en lugares donde no necesariamente cumplen con el color en el que me encuentro en ese momento en mi Instagram. Pero eso lo hace divertido y ‘challenging’ también.»

Pude notar tomas aéreas muy buenas en tus redes.

¿Cómo las hacés? ¿Qué te llevó a sacar ese tipo de fotos?

«El drone lo empecé a usar con la empresa de arquitectura y bueno… no hay nada más interesante que ver las cosas desde diferentes puntos de vista, eso es algo que el drone me permite y me encanta.»

¿Qué consejos le podrías dar, de acuerdo a tu propia experiencia, a aquellas personas que quisieran conseguir un trabajo en el exterior?

«Mi consejo, antes que nada, es perseverancia, paciencia, ganas y saber que si uno se va afuera va a perder muchas comodidades. Pero al final del día, es cuestión de perder algunas cosas para ganar otras, ¿no?»

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