Un año después de la exitosa “Porky’s” (1981) de Bob Clark y tan solo un mes antes del estreno de “Picardías estudiantiles” (1982) de Amy Heckerling, llegó a los cines de Estados Unidos “El último americano virgen” (1982). Su director, el israelí Boaz Davidson, ya había experimentado con subgéneros de cine adolescente, y en “El ultimo americano virgen” logró unir los géneros de las dos películas previamente mencionadas, el “coming of age” y la “sexual comedy”.
La película sigue a Gary y sus amigos, obsesionados con concretar su debut sexual y pasarla bien. El chico trabaja parcialmente en una pizzería y se mueve de un lugar a otro con la rural rosa del negocio, auto que tiene un llamativo muñeco arriba del techo. Gary se enamora a primera vista de Karen, una chica de su escuela, que sin embargo empieza a salir con uno de los amigos de Gary. Desde ese momento veremos ambas persecuciones del joven avanzar en paralelo, con diversión mediante y desenlaces agridulces.
Para septiembre de 2013, con motivo del lanzamiento de la primera edición en blu-ray de la película, Adam Lowes escribió una crítica poco favorable del film, sobre todo en relación al envejecido tratamiento temático en torno a sus protagonistas.
«El ultimo americano virgen carece del encanto sucio de comedias sexuales adolescentes similares de esa época, como la saga de Porky’s. Esto se debe principalmente a un trío de personajes poco memorables, con interpretaciones igualmente poco destacadas que solo logran arrancar alguna que otra risa de manera intermitente». (Adam Lowes)
Contrario a lo que expone, el protagonista de la película (interpretado por Lawrence Monoson), tiene una expresión bastante representativa del tipico perdedor, muy explotado por Nathan Fielder en series como “La Maldición” (2023). Los otros dos personajes son puramente funcionales a los gags u oposición al deseo del protagonista por obtener la chica de sus sueños. La fórmula en tres partes de todos los segmentos humorísticos logra su cometido, aunque el refuerzo del remate siempre con la misma canción “Shake It Up” (The Cars) acentúa para mal y hace demasiado evidente el artificio. Sorprende en una película con tan variado repertorio de canciones populares, una utilización tan poco narrativa de la misma.
La presión por debutar de su protagonista lleva a la película a terrenos de misoginia y cosificación que el propio Lowes subraya como problemática, totalmente evidente en la escena de la clínica, donde el objetivo (pese al drama) sigue siendo desnudar a la protagonista. Sin embargo no es notoria la diferencia con películas como “American Pie” (1999), estrenadas casi veinte años después que El ultimo americano virgen.
Cuando Gary y sus amigos se cruzan con Carmela, una señora ninfómana con una voz insoportable que está dispuesta a turnarse para tener relaciones con todos los chicos, se siente como un capítulo aparte, que no hace avanzar demasiado la historia y en cambio cumple la función de aportar una secuencia subida de tono para el público objetivo de la película. En cambio, cuando los jóvenes concretan su encuentro con la prostituta pelirroja, el desenlace es poco exhibicionista, bastante rápido y poco feliz.
Si no tuviera un remate en busca de lo humorístico, ya que terminan todos llenos de piojos, podría ser un reflejo bastante fiel de la ansiedad por concretar su primer encuentro sexual a toda costa por presión social. Sin embargo, ese tono ambivalente antecede muy bien al tono melodramático del tercer acto que se salda con un remate de características semejantes.
Justamente el final es la parte que Adam Lowes destaca, y tacha de retrógrado, “Visto con la perspectiva actual”, casi todo lo demás. Ciertamente, el desenlace de la película es más digno de “Piso de soltero” (1960) que de una comedia sexual de los ochenta, pero las escenas donde Gary y Rick salen en cita doble con Karen y su amiga o la fiesta inicial del trío protagonista cumple con arquetipos del género que seguirán vigentes varios años más. “Vacaciones de una familia americana” (1983) tampoco se disfruta igual viéndola con perspectiva actual y es un clásico de la comedia.
El desenlace de la película está a tono con ciertas películas actuales que exponen a sujetos aparentemente deseables por el simple hecho de ser buenos. A mitad del relato Gary es advertido por su otro amigo que, como siempre, se va a tener que conformar con las sobras de lo que deje Rick. Gary cree que merece más porque él no es mujeriego y (a Karen) la quiere de verdad, pero su comportamiento no hace más que reforzar ese rol de protagonista carroñero que nos habían anticipado. Que no reciba premio es crucial para rematar su destino. En el climax, incluso la función narrativa musical funciona, cuando suena “Just Once” de Quincy Jones cuya letra encaja a la perfección.
Que el film ocurra en 1982 al menos nos distancia del off, tras ese final, ya que “Visto con la perspectiva actual” Gary podría volverse un “masculinista” obsesionado con el gimnasio reposteando conspiraciones de la manosfera.