Iniciamos la semana pasada con la lamentable noticia de la muerte de Ramona Medina y Víctor «Oso» Giracoy, ambos referentes de la Villa 31, con pocas horas de diferencia y a causa del coronavirus.

Ramona Medina no solo era militante en su barrio sino que, además, era vocera de la Garganta Poderosa y, en cumplimiento con ese rol, había denunciado la falta de agua, el hacinamiento y las malas condiciones que transitan los vecinos, ante las cuales no parece haber una respuesta del responsable directo: el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.

A las pocas horas también se supo la muerte de Víctor “Oso” Giracoy, referente desde hace muchísimos años en Villa 31, propulsor del comedor “Estrella de Belén”. Era paciente de riesgo, debido a su diabetes y su edad, mayor de 60 años.

En este momento, ante la ausencia de una vacuna contra el COVID-19, una de las principales recomendaciones es la higiene de manos y cara para prevenir la infección. Es una obviedad para todos, aunque pareciera no serlo para ciertas autoridades, que en las zonas más vulnerables, allí donde no hay agua corriente, las personas están demasiado expuestas.

Esta no es solo la realidad de los sectores más precarios de la Capital Federal, la vemos también en los barrios más humildes del Conurbano bonaerense, que vivencia la desidia gubernamental desde hace añares y que, ante esta pandemia, la experimenta en primera persona.

El pasado sábado y en compañía del gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, y Rodríguez Larreta, el Presidente de la Nación anunció la extensión de la cuarentena hasta el 7 de junio. En dicha conferencia de prensa, tal vez haciendo eco de las repercusiones de los últimos días, Alberto Fernández expresó que en esta etapa el foco estará puesto en proteger a los habitantes de las villas y asentamientos de emergencia. Señaló que se incrementarán los testeos en estas zonas y la ayuda, a través del Ministerio de Desarrollo Social, a los comedores populares. Asimismo, y tal vez en memoria de Ramona Medina, el Jefe de Estado brindó unas palabras en reconocimiento a la labor de las mujeres en las ollas populares y organizaciones sociales.

Esperemos que, lejos de ser “declaraciones de buena voluntad”, lo anunciado se traduzca finalmente en acciones concretas que mejoren las condiciones de vida, salud y oportunidades en aquellos sectores que, independientemente del gobierno de turno, son postergados.