Diego (Adrián Suar), Emilia (Julieta Díaz), Richard (Juan Minujín) y Betina (Carla Peterson) son dos parejas amigas de toda la vida. Diego y Emilia tienen un chico de 14 años. Por otra parte, Richard y Betina no tienen hijos y llevan una vida más desorganizada. Una noche Betina le confiesa a Emilia que practican el intercambio de parejas y que les encantaría compartir esa práctica con ellos. Esta confesión despierta las fantasías dormidas de Emilia, quien le insiste a Diego para que acepten la invitación.
Y así es, casi como de un relámpago, que me transporté a mi vieja escuela primaria donde la Hermana San Pedro nos leía la Biblia y nos decía:
2:16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: de todo árbol del huerto podrás comer;
2:17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
Recuerdo mirarla fascinada ante la historia que escuchaba, sin entender muy bien de qué se trataba. Para mí no dejaba de ser un cuento, y la Hermana San Pedro nos decía:
2:22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre;
2:25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.
3:1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: no comáis de todo árbol del huerto?
3:2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;
3:3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.
3:4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;
Hoy me sigo sorprendiendo como cuando tenía 10 años, porque todo aquello que no entendí en esa época, cuando fui más grande traté de entenderlo, y como no me bastó con la explicación de varios eruditos, fue así como comencé a leer por mi cuenta Mitología Griega. Sí, ya sé, esto no es griego, es judeo cristiano, pero basta que estudies una mitología para que después puedas entender los símbolos de otras culturas y siempre digo lo mismo: es increíble cómo los símbolos están en nosotros. Cada vez me convenzo más de ello.
En la película es Emilia (Julieta Díaz)  quien le insiste a Diego (Adrián Suar) que pruebe el dejar salir todas las fantasías internas que tiene. Diego no quiere y le dice que no tiene fantasías, que no está convencido. Se da cuenta que en un punto están jugando con fuego. Quien despertó esa fantasía fue Betina (Carla Peterson) al hacer su papel de serpiente entre comillas, instándola primero a Emilia al contarle cómo es que ellos comenzaron a ser swinger y al ver que Emilia no podía sola con su marido para adentrarse en esta práctica. Betina fue por Diego al decirle que lo intente, porque de esa forma la pareja se iba a consolidar más.
La serpiente, ya lo dije en una nota anterior, en simbología tiene varios significados, aunque frecuentemente se acentúan dos: como símbolo del bien o del mal. Como símbolo del bien siempre relacionada con la sabiduría y la medicina, porque de las dos maneras siempre cura: una el alma y la otra el cuerpo. Como símbolo del mal en relación a una acción que no es pensada ni proyectada, que es ejecutada sin pensar en las consecuencias y el mal, en este caso, se representa como ignorancia.
En toda la película, los cuatro siempre estuvieron jugando con fuego y todos resultaron quemados, porque la práctica sexual siempre fue la punta del iceberg. En realidad, esta quimera les demostró que no había tal amistad como ellos creían, que rompieron los códigos, porque Betina siempre se movió en una falsa estabilidad marital, porque entre los varones había mucha competencia profesional, ya que ellos eran socios. Como Emilia y Richard, que rompen los códigos del «swinguerismo», ya que en esta práctica hay reglas de juego: una por amor y el otro por deseo. Y lo peor, que los cuatro se encontraron de repente desterrados del Paraíso como si hubiera caído una bomba atómica en medio del paradisíaco Edén.
Que pasó: comieron del fruto y sus ojos descubrieron que estaban desnudos ante sus propias miserias.
Que pasó: ¿vieron la verdad de lo que eran realmente? ¿Estaban preparados? Nunca estamos preparados cuando el apetito es más fuerte, porque el apetito está en relación al instinto del hombre, y el instinto siempre está atado con la carne, y la carne es lo que perece.
No quiero contar más, pero hubo una palabra que Diego repitió en casi toda la película y fue la palabra «suspicacia». Parecería que él también estaba captando un símbolo interno que le decía “Ojo con lo que vas a hacer”. Cuidado, cuidado, suspicacia, suspicacia. En cierta forma, esa palabra la usaba de escudo protector ante el asecho constante de la serpiente, que no solo estaba representada por Betina sino por otros tramos más de la película. Para recomendar.