Hagamos el lindo esfuerzo de evocar la imagen de un centenar de banderas que flamean al compás del viento en un recital de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Supongamos que es en cancha de Racing, en el histórico concierto en el cilindro de Avellaneda y, para acompañar la labor de la imaginación, también supongamos que suena “Juguetes perdidos”, allá por fines de 1998.

Ahora también sigamos con este trabajo mental de visualizar que toda esa cantidad de gente convocada desde todos los puntos del país tiene puesta una camiseta distinta. Cada uno de ellos con los colores de su club de barrio, del pueblo, de la ciudad o el que representa a su provincia. Todos ellos con una esperanza: poder ver al equipo de sus amores enfrentar al más grande de los equipos que milita en la primera división. Entonces, la esperanza se transforma en ilusión, porque eso desde hace un año atrás es posible. Y así la esperanza se traslada, se convierte en la esperanza de contar con una mejor organización en el asunto de las sedes de los partidos, ya que desde el 24 de octubre comienza la segunda Copa Argentina, el torneo que reúne a la mayor cantidad de clubes de fútbol de la República Argentina.
A diferencia de los 186 que participaron en la primera edición, esta vez el número crece a 224.
“El que abandona no tiene premio” dice una letra de los redondos. Por eso, no solamente reciben una buena dosis económica los participantes a medida que avanzan de ronda, sino que además, el campeón clasificará directamente para la Copa Libertadores del año 2014. “Dejó un billete que pide a gritos que lo gasten”.
Otra variante difundida por la AFA apenas se dio a conocer el cronograma de partidos es que los clubes que alguna vez se alzaron con el título en primera y hoy pelean palmo a palmo en la segunda división del fútbol argento directamente comenzarán su participación en los 24avos de final, es decir, en la quinta etapa de la Copa. Se trata de Banfield, Ferro, Huracán y Rosario Central. “Vamos las bandas”.
El sistema de disputa en general no muestra casi diferencias con la anterior edición. Todos los partidos son a un solo juego, del que saldrá un ganador que pasará a la siguiente ronda. El 24 de octubre se mueve la pelota y arranca la primera eliminatoria con los partidos de los 100 clubes que juegan el Torneo Argentino B. Con un solo enfrentamiento, solo quedarán 50 de esta categoría.
Una vez que se defina este medio centenar de equipos, volverán a jugar entre sí para quedar reducidas a solamente 25 instituciones. Por otra parte, comienza la batalla entre los que integran la zona metropolitana: 18 de la D y 8 de la C (los últimos siete de la tabla general de la temporada anterior al que se suma el último ascendido). De esta jornada resultará en 13 clasificados a la siguiente ronda.

Se empieza a complicar, ¿no? Y bueno, “a las minitas les gustan los payasos y la pasta de campeón”, así que habrá que seguir jugando para lograr quedar en la historia. En esta tercera eliminatoria ya tenemos 13 clubes de la región bonaerense, que van a chocar contra la resistencia de 12 equipos de la Primera C y el total de los que militan en la Primera B. “Un corazón no se endurece porque sí”. Batalla tras batalla, en esta instancia no quedarán más que 23 que seguirán en carrera.
Al mismo tiempo, en el resto del país, el balón rodará y rodará porque se enfrentan los 25 clasificados del Torneo Argentino B contra los del Argentino A. De estas batallas solo seguirán con vida 25 planteles distribuidos a lo largo y ancho del territorio nacional.
“El pibe de los astilleros nunca se rendía”. Al comienzo de la cuarta eliminatoria, tenemos 23 de la zona metropolitana que se acoplan a los 25 del resto del país (ahora sí se federaliza la Copa Argentina). Todos ellos tendrán que verse las caras para que a la siguiente ronda, denominada Fase Final, queden nada más que 24 clubes. “Todo un palo” quedar afuera en esta instancia.
Esta etapa previa a los 24avos de final se llama Preclasificación y marca el ingreso de los 16 equipos restantes de la Primera B Nacional (antes mencioné a los 4 que ingresarán luego), los cuales se eliminarán entre sí. “Tarea fina” el entender toda esta competición, si las hay.
La Fase Final entonces, y para hacer un borrón y cuenta nueva, nos deja a 24 equipos de todo el país, que se fueron eliminando en las fases previas. También acá aparecen esos cuatro conjuntos campeones que hoy juegan en segunda, y se le suman los 8 que comparten la categoría con estos últimos. “Pero esto no es todo, amigos”. Finalmente, comienzan a jugar la Copa Argentina 12 planteles de Primera División. De esta manera, los únicos que aún no hicieron su aparición son los 8 clubes más campeones del fútbol argentino.
Los 24avos de final tienen, a diferencia de la Fase Inicial donde las sedes se determinan por sorteo, los estadios que seleccione la organización de la copa. Esta ronda se divide en cuatro llaves, formada cada una de la siguiente manera:

  • 2 equipos de los clubes de Primera que nunca salieron campeones a nivel nacional (All Boys, Atlético Rafaela, Belgrano de Córdoba, Colón de Santa Fe, Godoy Cruz de Mendoza, San Martín de San Juan, Tigre, Unión de Santa Fe).
  • 2 clubes de los clasificados en la eliminatoria de la Primera B Nacional.
  • 1 conjunto de los campeones que se encuentran actualmente en la segunda categoría del fútbol local (Banfield, Ferro Carril Oeste, Huracán, Rosario Central).
  • 1 equipo campeón de la división superior (Argentinos Juniors, Arsenal de Sarandí, Lanús, Quilmes).
  • 6 clubes de los que provienen de la Fase Inicial.


Una vez eliminados todos estos participantes entre sí, ingresamos en los 16avos. Entonces, a los 24 que superaron esta ronda anterior, se les incorporan los 8 más campeones de primera (Boca Juniors, Estudiantes de La Plata, Independiente, Newell’s Old Boys, Racing, River Plate, San Lorenzo de Almagro, Vélez Sarsfield).
“Las despedidas son esos dolores dulces”. Haber llegado hasta acá, para un club del interior o uno de los denominados de barrio, no es poca cosa. Aunque a esta altura de la competencia, esos que están a un paso de la gloria querrán seguir haciendo historia. Y podrán, si superan los octavos de final, los cuartos, las semifinales y llegan a ese día histórico a mediados del 2013 en el que repetirán lo que hicieron Racing y Boca este año, cuando jugaron la final de la primera Copa Argentina. “Es una copa de lo mejor cuando se ríe”.

No es sencillo explicar semejante organización. Pero ahora sí, se terminó. “Esto es to-to-todo amigos”.
 
Fotos: www.copaargentina.org