“Es nuestra responsabilidad hacer de este mundo un lugar mejor. Creo que este equipo hace un trabajo increíble tomando esa responsabilidad sobre nuestros hombros y entendiendo la posición que tenemos en esta plataforma. Sí, nosotras hacemos deporte, jugamos fútbol. Sí, somos atletas mujeres, pero somos mucho más que eso”. Este fragmento del excelente discurso de Megan Rapinoe, ante las casi 300.000 personas que fueron a recibir al equipo campeón a New York, se refiere a la selección estadounidense pero, a su vez, puede servir para retratar a los 24 equipos que formaron parte de la Copa Mundial.

En el certamen en Francia el fútbol femenino hizo historia. Primero, por todos los récords que fueron superados. Estados Unidos, solo, consiguió mejorar la mayor goleada de la historia (13-0 a Tailandia), la mayor cantidad de goles en un Mundial (26), la cantidad de partidos sin perder en forma consecutiva en Mundiales (12) y, además, logró ser el primer equipo en ganar los siete encuentros. Alex Morgan hizo historia en el primer partido, igualando a su compatriota Michelle Akers con la mayor cantidad de goles en un partido mundialista (5). Carli Lloyd fue la primera en marcar en seis partidos consecutivos (combinando Mundial 2015 y 2019). Marta se convirtió en la persona que más goles hizo en Copas del Mundo, superando a Miroslav Klose, con 17 anotaciones, mientras que Jill Ellis es la primera directora técnica en ganar dos Mundiales.

En segundo término, por ser uno de los espectáculos más vistos del mundo. La victoria de Estados Unidos ante Holanda tuvo, aproximadamente, 13,98 millones de televidentes en Fox. 12% más de los 12,51 millones que vieron en todas las plataformas la final del Mundial masculino de Rusia 2018 entre Francia y Croacia. Por streaming se sumaron unas 289.000 personas por minuto (un aumento del 400% del 2015), llevando a un total de 14,27 millones en todas las plataformas de Fox Sports. Telemundo agregó 1,6 millones de televidentes (la mayor cantidad que vio un partido de un Mundial de Fútbol Femenino en un canal de habla hispana) para un total de 15,87 millones. Además, a pesar de ser en un horario de tarde, comparado con el Mundial de 2015 en Canadá (que fue en horario central), en Estados Unidos subió un 2% la cantidad de casas que miraron la Copa y un 11% comparado con el de 2011.

También tuvo un récord de visualizaciones en Holanda, donde 5,5 millones de personas sintonizaron el partido (un 88% de los que miraban televisión en esas dos horas estaban viendo la final). En Brasil tuvo una audiencia de 19.935 millones de personas (la mayor cantidad en un país neutral).

Asimismo, el tercer punto para destacar es por haber sido el Mundial más competitivo desde su creación en 1991, donde todas las selecciones participantes marcaron, por lo menos, un gol. Donde no hubo tanta diferencia entre los países como en otros años y las mayores goleadas fueron solo el 13-0 de Estados Unidos sobre Tailandia y el 5-0 de Italia frente a Jamaica. Con remontadas históricas, como cuando Australia dio vuelta un 2-0 contra Brasil y ganó 3-2 o cuando Argentina empató un 0-3 ante Escocia. También en el que selecciones debutantes como Chile pudieron ganar un partido e incluso estar a pasos de clasificar.

En este Mundial se destacaron los países europeos, quizás los que más importancia le dieron al fútbol femenino en los últimos años. Siete de ellos estuvieron entre los mejores ocho. Un ejemplo de esto es Italia, el equipo sorpresa en la competencia. Aunque su fútbol femenino todavía no sea profesional, impusieron que los clubes de su país tengan su par femenino y así lo hicieron Juventus, Roma, AC Milan, Fiorentina y Sassuolo este año. Esto hizo que muchas de sus jugadoras decidieran quedarse en el país. La base de la Azzurra viene del equipo de Torino: Laura Giuliani, Sara Gama, Aurora Galli, Valentina Cernoia, Cristiana Girelli. Y una sola juega en el exterior (Elena Linari en el Atlético de Madrid). Lo mismo sucede en España, Inglaterra y Francia, donde solo dos o tres están en clubes de otros países.

Este también fue el Mundial de las arqueras. Sari Van Veenendaal fue considerada la mejor y fue una de las principales causas por las que Holanda llegó a la final y que, actualmente, se encuentra sin equipo. Otras guardametas que se destacaron fueron Hedvig Lindahl (Suecia, también sin club), Laura Giuliani (Italia), Christiane Endler (Chile) y Vanina Correa (Argentina).

Estados Unidos se quedó con los premios

Megan Rapinoe fue condecorada con el Balón de Oro y la Bota de Oro (estaba igualada en goles con Ellen White y Alex Morgan, pero sus tres asistencias y el hecho de que lo hizo en menor tiempo, la pusieron por encima de las demás). Quienes la siguieron en el podio y se quedaron con plata y bronce, respectivamente, fueron la inglesa Lucy Bronze y la estadounidense Rose Lavelle. El premio a mejor jugadora joven fue para Giulia Gwinn de Alemania.

Pese al avance en los últimos años, aún falta para que llegue a su punto más alto. La mayoría de las selecciones tuvieron que superar diversos obstáculos para poder estar donde están. Desde las Reggae Girlz que llegaron gracias al apoyo de la hija de Bob Marley, la selección estadounidense que hizo una denuncia por igualdad de pago meses antes del Mundial y que recibió una amenaza de su Presidente en el medio de la Copa del Mundo, llegando a Argentina que lo que logró fue gracias a la resiliencia de sus jugadoras, que tuvieron que hacer un paro y soportar cosas como dormir en micros. Además, tenemos el caso de Noruega que no contó con la ganadora del único Balón de Oro femenino, Ada Hegerberg, que decidió no formar parte de su selección hasta que haya igualdad de condiciones entre masculino y femenino (impusieron igualdad de pago, pero para ella eso solo no alcanza).

Diferencia en las ganancias

Mientras que Francia ganó 38 millones de dólares por haber salido campeón en la Copa del Mundo de Rusia 2019, Estados Unidos solo recibirá 4 millones. El premio total en el Mundial Femenino fue de 30 millones de dólares, comparado con los 440 millones del masculino. Esto llevó a que hinchas estadounidenses y holandeses gritaran “¡Equal pay! ¡Equal pay!” (“igualdad salarial, igualdad salarial”), mientras se abucheaba la aparición del presidente de FIFA, Gianni Infantino, en la final del Mundial.

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