Pasó una semana más en Argentina y sucedieron tantas cosas que en un país normal demoran 500 días en ocurrir. Finalmente, Alberto Fernández renovó su Gabinete… a gusto de Cristina. Vuelven Juan Manzur, Aníbal Fernández y Julián Domínguez y va a ser para alquilar balcones. De cara a las elecciones de verdad, las de noviembre, volvió el peronismo de siempre: heladeras y cocinas a cambio de votos. Y no nos olvidamos del coronavirus, aunque parece que se terminó la pandemia y somos libres. ¿Quién se opone a eso? Como era obvio, la oposición. ¿Ahora quieren encerrarse? Esto es Argentina, señoras y señores.

Noticias de la Gorra

Después de una semana de 500 días tan intensa como las últimas, finalmente el presidente «a dedo» Alberto Fernández, acató nuevamente las ordenes de su vicepresidente y realizó los cambios que Cristina le solicitó, volando al Jefe de Gabinete, al vocero presidencial y varios ministros más, sin tocar a ninguno de los rebeldes cristinistas que lo habían apurado con sus renuncias mediáticas.

Es así que, tal como la exitosa abogada solicitó, asumió como nuevo jefe de Gabinete el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, también recordado por obstaculizar y obligar a tener una cesárea a una nena de 11 años violada por su abuelo. Lo curioso va a ser que dentro de su equipo de ministros está Elizabeth Gómez Acorta de la cartera de Mujeres, Géneros y Diversidad, quien lo denunció por este hecho.

Otros que volvieron son los de la resaca kirchnerista de Julián Domínguez en Agricultura y su archienemigo Aníbal Fernández en Seguridad. Sí, leíste bien, el mismo tipo que entre otras cosas en su prontuario como funcionario público cuenta con eventos como el asesinato de los piqueteros Kosteki y Santillán por parte de la policía y la muerte de Mariano Ferreyra en una zona curiosamente liberada. También fue ministro de Justicia durante la desaparición de Julio López, al que se refirió como un «albañil que capaz que estaba en la casa de su tía», entre otras cosas. Por último y más cercano en el tiempo, no nos olvidemos su paso como interventor de los Yacimientos Carboníferos de Rio Turbio, donde rajó a 400 tipos en su primer mes de gestión.

Para no andarse con chiquitas, ya tiró «magia» para todos lados, ya que según él «no perdieron ninguna elección, porque no competían contra nadie». Tiene hasta noviembre para ir practicando nuevas excusas.

Ya que estaba charlatán, le volvieron a preguntar por las pistolas taser y dijo que no estamos preparados como sociedad para usarlas. Del otro lado del mostrador salió quien las compró, la exministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y trató a todos de pelotudos porque dijo que «son como las pistolas de agua de los nenes». La diferencia es que con estas pistolas en vez de mojado quedás «seco».

Esta «renovación» de los ministerios generó revuelo entre las huestes femeninas por la falta de mujeres en el nuevo Gabinete. La que se sumó a los reclamos fue la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal que, curiosamente, tenía cero mujeres en su equipo.

El peronismo salió a hacer lo que mejor hace antes de las elecciones: comprar votos. Es por eso que se viene un nuevo IFE de 15 lucas, justamente, para noviembre, y empezaron a regalar heladeras, estufas y bicicletas.

Además, la ministra de Salud, Carla Vizotti, levanta las medidas restrictivas contra la pandemia y liberó, entre otras cosas, el uso de barbijo al aire libre, aforos al 100%, sacó límites de horarios, vuelta a las canchas y todo lo que se les ocurra con tal de rapiñar un par de votos más. Los que salieron como locos son los de la oposición, que después de negarse a esas medidas fueron a buscar los barbijos que quemaron en la Avenida 9 de Julio, para volver a ponérselos y decir que no piensan dejar que el Gobierno los mate.

El que tiene una visión muy clara de por qué perdieron las elecciones primarias es el exministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, quien sostuvo que «con más platita en el bolsillo la foto de Olivos no habría molestado tanto». El nivel de sinceridad que manejan es tan realista que asusta la horda de pelotudos que vota en este país.

Por su parte, los piqueteros piden salario mínimo de 70 mil pesos, lástima les dieron 33. Ahora sí que van a poder pagar un monoambiente bajo el Puente La Noria.

Nuestros honestos y exitosos funcionarios públicos presentaron su declaración de patrimonio: Máximo Kirchner 400 millones de pesos, Cristina Fernández 185 millones, Diego Santilli 18 millones y Alberto Fernández declaró 10 millones, es decir, 60 mil dólares. No tiene ni para comprarse un 2 ambientes en Merlo. Lo más curioso es que lo normal debería ser el patrimonio del presidente, pero es el menos creíble de todos.

El candidato a diputado por Juntos, Martín Tetaz, compartió en redes que se separó hace 4 meses y que no consigue departamento en alquiler debido a los precios. Puede sacar un crédito UVA.

Lo consultaron al diputado por Córdoba, Luis Juez, también conocido como “el Negro Álvarez de la política”, y se refirió al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, como “un pelotudo marca cañón”. Está bueno que los políticos se empiecen a llamar por sus apodos.

Hablar al pedo le va a costar caro a la periodista Mercedes Ninci, ya de por sí dijo que no le alcanzaba el sueldo para cargar la SUBE. Bueno, ahora perdió un juicio contra Guillermo Moreno por acusarlo de tener un negocio paralelo en el Mercado Central y de que su hija sub facturaba en la panadería, cosa que no pudo demostrar y ahora tiene que pagarle medio palo al fundamentalista del peronismo. El drama de los que no saben usar el potencial en sus dudosas informaciones.