Mientras el Presidente gira y busca aliados, su principal opositora gana adeptos y la economía argentina padece trastornos, compartimos el resumen semanal con lo más destacado de la política nacional.

Noticias de la Gorra

El presidente Alberto Fernández volvió de su gira por Alemania por el encuentro del G7. Cabe aclarar que no somos parte de ese grupo de países, solo lo invitaron de onda. ¿Alguien vio la obra «La cena de los tontos»?

Eso sí, según el canciller Santiago Cafiero, Alberto se la re «pudrió» a Boris Johnson reclamándole por las Islas Malvinas. Lo que seguramente pasó fue que, mientras meaban de mingitorio a mingitorio, Fernández le dijo «Boris, ¿qué onda con Malvinas?», a lo que este respondió: «No me rompas las pelotas» y terminó el tema.

Como la cosa está tranquila en Buenos Aires, ni bien pisó suelo argentino se fue a Tucumán ver a Milagro Sala, que parece que la queda en cualquier momento. Esto se puede leer solo de una manera: quiere sumar buena onda con la banda kirchnerista. Pero, a su vez, se lo montó en un huevo al exgobernador Gerardo Morales y generó quilombo con Juan Grabois, que dijo que «si Alberto tiene huevos, que la indulte». Lástima que el abogado Grabois no leyó la Constitución, porque eso solo lo puede hacer el gobernador, y dudamos que Morales lo haga.

En medio de su raid, Alberto se tomó un minuto para analizar la situación económica y dijo que evitó una tercera corrida del dólar. Si esto no es una corrida, quiere decir que es un trote. Mamita, cuando agarre calor.

También aclaró que la economía argentina es un problema estructural y sostuvo «que quieren que lo solucione en 2 años». Básicamente, es para lo que uno vota a un presidente, ¿no? Quizás estamos equivocados.

Tan equivocados como Alberto, que al tratar de hablar de la revista La Garganta Poderosa, les dijo «garganta profunda». Es que, pobre, anda necesitando un buen pete para aflojar tensiones.

Por suerte, todo está re bien entre el Presidente y su vice. Tan bien que para el acto por la conmemoración de la muerte de Juan Domingo Perón fueron por separado, con discursos que prometen ser una meada mutua.

Hablando de Cristina, en su nueva faceta de opositora dentro del oficialismo se la picanteó a las organizaciones sociales y Pérsico se le puso del orto, diciendo que cuando ella gobernaba había 11 millones de pobres, y eso es un país de mierda. Pérsico le está poniendo muchas fichas a Alberto… pobre.

Siguiendo con la expresidenta, y siguiendo el sendero de «puerta de hierro», se está juntando con todos, y es por eso que esta semana se reunió con el economista Carlos Melconián, recordado por ser exfuncionario de Mauricio Macri y «buitre» de bonos argentinos, quien después de la charla afirmó que hay que darle oportunidad a la gente de que cambie. Es el primer «buitre» ingenuo que conocemos.

El que está jugando tranqui la interna es el «Cuervo» Larroque, que dijo que «la única capaz de enfrentar al poder es Cristina». Vamos, «Cuervo», hay que seguir pagando la cuota y siempre se puede seguir chupando un culo.

Por último, el que tiene unas semanas muy normales es el presunto candidato a presidente por el liberalismo es Javier Milei que, después de haber visto con buenos ojos la venta de órganos, ahora fue por más y no se opuso a la venta de niños. La Iglesia estaría esperando que avale la violación de menores para poner sus fichas ahí.

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