La impresión en 3D llegó para romper paradigmas industriales, sociales y económicos en el mundo entero tales como la reciente creación de una prótesis de una mano impresa en Argentina y que permite el acceso de elementos como el antes mencionado a sectores menos pudientes (que pudimos ver y tocar en la edición pasada de las «jornadas.cero» que realizamos desde nuestro medio).
Otro de los grandes avances es la utilización al máximo de la materia prima para desarrollar los elementos que queramos, sin necesidad de desperdiciar y, así, contribuir a la contaminación del medio ambiente.
Pero no todo es color de rosas, porque también esta revolución posibilita acciones como la de un joven japonés de 27 años que creó cinco armas de fuego con su impresora 3D y que, luego de haber publicado un video en redes sociales donde hacía gala de su armamento, fue arrestado por la policía de Yokohama quienes, además, incautaron su impresora y dejaron en claro que las pistolas podían disparar balas «de verdad», aunque no encontraron municiones en la casa del muchacho que, sorprendido por el allanamiento y posterior detención, expresó que no tenía idea que era ilegal imprimir armas de fuego.