Boca Juniors y River Plate empataron 1 a 1 en una Bombonera repleta, con un clásico que volvía a jugarse en ese escenario después del paso del “Millonario” por la Primera B Nacional. No hubo grandes emociones, pero sí destellos de buen fútbol durante el primer tiempo.

Foto: DyN.


River le jugó de contra a Boca, y en una de ellas vino el gol más rápido de la historia de los Superclásicos, cuando Carlos Sánchez tiró un centro a la cabeza de Manuel Lanzini, que puso la pelota al lado del palo izquierdo de Agustín Orión. El equipo de Ramón Díaz ganaba desde el vestuario e iba a ir por más, con avances e intentos veloces de Juan Manuel Iturbe.

Carlos Sánchez desperdició una chance que pudo haber sido el 2 a 0 de River, que pudo haber cambiado completamente la historia del partido. Pero el uruguayo decidió picar la pelota por encima de Orión en lugar de pegarle cruzado y la pelota flotó hasta salir al lado del palo izquierdo de Boca.

Foto: Télam.


El error de Sánchez se pagó caro por el lado de River, porque a los pocos minutos Walter Erviti enganchó en el área, encontró al uruguayo Santiago Silva que definió cruzado y Marcelo Barovero no pudo hacer nada. El delantero salió como loco a gritar el gol xeneize, porque Boca encontró la igualdad cuando peor lo pasaba, y en el medio de la euforia le sacó de las manos la cámara de fotos a un fotógrafo. Locura y festejos en la Bombonera cuando iban 30 minutos del primer tiempo.

Los árbitros tardaron en salir para que se juegue el segundo tiempo porque Germán Delfino sufrió una molestia que pudo ser un desgarro pero, de todas maneras, el árbitro decidió continuar en la cancha. Los cambios llegaron a los 10 minutos del complemento, con el ingreso de Rodrigo Mora para reemplazar a Iturbe y Ezequiel Cirigliano por Leonardo Ponzio, quien volvía de una lesión. Por el lado de Boca, Lautaro Acosta salió para que entre Leandro Paredes y Gonzalo Escalante tuvo que entrar de urgencia por la lesión de Pablo Ledesma.
Ramón Díaz se fue expulsado por Germán Delfino, aunque no fue claro por qué decidió que el riojano tuviera que dejar la cancha. En ese momento, la gente de Boca le cantó a todo River que era de la B, pero Ramón hizo un gesto para desligarse de eso. Por esta razón, su hijo Emiliano tuvo que ser el entrenador durante gran parte del segundo tiempo.

Foto: Télam.


La primera interrupción del partido llegó a los 30 minutos del primer tiempo, cuando la gente de Boca se trepó al alambrado con disfraces del “fantasma de la B” y con bengalas. La gente de Boca que estaba del lado de Barovero lanzó pirotecnia, una media sombra se prendió fuego y los bomberos tuvieron que tirar agua con las mangueras. ¿Qué hizo la gente de Boca en los cacheos? Porque todo pareció muy coordinado y organizado. Y esas mismas bengalas son aquellas que le causaron la muerte a jóvenes en recitales, pero entre que hay gente que no aprende y policías cómplices de los barras, estamos listos.
El segundo tiempo fue muy deslucido, con jugadores, técnicos y público que no ayudaban a la reanudación del partido. En River se fue Rogelio Funes Mori y entró Carlos “Chino” Luna, que nada pudo hacer. También le tiraron bombas de estruendo a Marcelo Barovero, por lo que hubo que parar el partido, llamar a los capitanes para que pongan un poco de orden y seguir con la advertencia: “una más y lo suspendemos”.
Al instante, Boca tuvo un tiro de esquina con una chance para Gonzalo Escalante, que casi le da el triunfo al equipo Xeneize, que lleva once partidos sin ganar y vive la peor racha de su historia en torneos locales (próxima fecha ante San Lorenzo, en el Bajo Flores), aunque con un buen presente en la Copa Libertadores. Juan Román Riquelme y Clemente Rodríguez vieron el empate desde las tribunas, ambos preservados para el encuentro de vuelta ante Corinthians por octavos de final de la Copa.

River volvió a empatar y perdió dos puntos que le sirven para seguir prendido en la lucha por el título. Deberá remontar ante All Boys, y sin Carlos Sánchez ni Leandro González Pirez, que se perderán el encuentro de la próxima fecha por acumulación de amarillas.
Fue un clásico emocionante en el primer tiempo, pero en la segunda etapa fue bajo en cuanto a nivel futbolístico y lamentable por cuestiones extra deportivas. Fue un empate, quedaron mano a mano, pero con poco fútbol.


El dato
River no gana desde el 2004 en la Bombonera, cuando se impuso por 1 a 0 con gol de Fernando Cavenaghi.