La cancha de River explotaba, llena de gente, color. El superclásico argentino volvía después del descenso de los Millonarios a la Primera B Nacional. La postal volvía a ser la que queremos todos los hinchas que amamos el fútbol.

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River arrancó ganando con un gol de tiro libre de Leonardo Ponzio. Buena pegada del volante, aunque es indudable que Orión tuvo responsabilidad por el error que cometió. El equipo de Almeyda salió a comerse a Boca desde el minuto 0, avanzó todo el primer tiempo con buenas proyecciones de Carlos Sánchez y un Rodrigo Mora afilado.
River tuvo que hacer dos cambios antes de la media hora del primer tiempo. Aguirre se fue lesionado y Funes Mori también, ambos con problemas en los ligamentos cruzados. Fueron reemplazados por Rojas y González Pirez, respectivamente.

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En el entretiempo los hinchas que estaban en la Centenario Baja aprovecharon para gastar a los visitantes y le pusieron un chancho inflable con la camiseta de Boca. Luego, todo el estadio cantó «Riqueeeelme, Riqueeeelme…». Falcioni fue expulsado por Lunati por haber llegado tarde para el inicio de la segunda parte. Aunque esa no es la razón del distanciamiento entre los jugadores y el técnico. Una de las sorpresas fue el cambio por Lautaro Acosta.Ya en el segundo tiempo, Boca avanzó hacia el arco de Barovero, en dos minutos Viatri cabeceó y Sánchez Miño intentó desde afuera del área, aunque ambos intentos se fueron lejos del arco. Silva recibió varias pelotas de espaldas a la portería, el equipo de Falcioni no llegaba con profundidad ni claridad al área de River, que contó con un Pezzella que estuvo a la altura del superclásico.

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Rodrigo Mora se convirtió en figura. Trezeguet recibió un lateral, abrió por derecha para Carlos Sánchez, que pisó el área rival y tenía a dos jugadores de Boca enfrente. El delantero se abrió, le marcó el pase y ahí fue la pelota. No dudó en eludir a Orión y definió con un ángulo cerrado. Schiavi se tiró adentro del arco y quedó desparramado por el suelo, pero no pudo evitar el 2 a 0 y el delirio de los hinchas que volvieron a gritar «¡¡¡Uruguayo, uruguayo!!!» como en los buenos tiempos de Enzo Francéscoli. Claro, la ovación fue para Mora, pero bien podría haber sido para Sánchez, que volvió a encontrarse con la gente como en aquel partido ante Godoy Cruz.
A los 35 minutos, Mora tuvo una chance para poner a River Plate 3 a 1. Después de enganchar remató, pero Orión rechazó y el peligro se iba del área de Boca.

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La historia se iba a dar vuelta, y eso es lo que tiene el fútbol. River fue superior a Boca, pero «la dinámica de lo impensado» iba a traerle una sorpresa a todos los hinchas locales. González Pirez llegó a destiempo y le metió un patadón a Lautaro Acosta. Lunati no dudó en cobrar penal y amonestó al defensor. Acá hubo algo raro, porque Schiavi es el encargado de patear desde los 12 pasos, pero después del partido dijo «pregúntenle al técnico por qué no fui a patear». Otra clara muestra del distanciamiento entre los jugadores y Falcioni. Santiago Silva acomodó la pelota, la puso arriba y al palo izquierdo de Barovero. El descuento de Boca llegó cuando faltaban 15 minutos y River volvió a quedar envuelto en sus dilemas, en sus fantasmas, y los hinchas locales volvían a lamentarse, a preguntarse por qué había que sufrir de nuevo en un partido que estaba liquidado para el Millonario.

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Ya en tiempo de descuento, River atacaba y Trezeguet pateó una pelota sobre el borde del área. Si eso entraba, el franco argentino iba a coronarse como ídolo millonario después de aquella tarde ante Almirante Brown, cuando devolvió a River al lugar del que nunca se tendría que haber ido. Pero no todo es color de rosa, no todo salió como quería el local. La pelota rebotó en un defensor xeneize y partía la contra. Llegando a los tres cuartos de cancha, Boca hizo la pausa, no había velocidad, pero la pelota llegó al área para Silva. El uruguayo la bajó para que Erviti se aproveche de Bottinelli (que no lo marcó) y de la duda de Barovero, quien no salió a tiempo para evitar el remate. La gente de Boca explotó, los hinchas de River quedaron desahuciados, se preguntaron por qué de nuevo, por qué se escapó otro partido que era de punta a punta para el Millonario.
La igualdad fue un triunfo para un Boca que jugó decididamente mal. No hubo un gran desarrollo del juego en todo el partido. River lo dominó, era todo del local, pero Boca volvió a sacar su historia en los clásicos y, sí, una vez más lo amargó.
Incidentes lamentables: al menos 24 heridos

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La fiesta se empañó por la violencia de los delincuentes, de los barrabravas. Y la policía, que estaba vestida de Robocop, ni un dedo movió en la popular de Boca cuando molían a palos a los empleados de seguridad de River. ¿Ninguno de los 1.200 policías podía ir al medio de la tribuna a evitar que maten a uno de los empleados de la empresa Tech? Al menos 7 empleados de seguridad fueron agredidos y fueron llevados con el resto de los heridos al Hospital Pirovano. De milagro no hubo que lamentar víctimas fatales. A todo esto, los hinchas de River tiraban fierros desde arriba cuando salía la gente de Boca. Un verdadero peligro.
Por los incidentes, la gente de River tuvo que esperar más de 50 minutos para salir, ni bien empezaba a llover.
Mauro Martín no habría pasado porque se aplicó el derecho de admisión, tanto para él como para otros barras de Boca. Aunque esto no disfraza nada, porque siguen entrando, están arreglados con la policía y se sacan fotos con Cantoná.
Entradas Falsas y un negocio oscuro
Un clásico lamentable dentro de los superclásicos es la venta de entradas truchas. En «MercadoLibre» se ponían entradas a 1.800 pesos, aunque ni había empezado el canje de entradas del martes a las 22. Claro, después un socio que paga su cuota al día se queda afuera del sistema que hay en «Livepass» porque la página colapsa. River es un club con 80.000 socios y una cancha para poco más de 64 mil personas. Si un socio paga y luego no puede ir a la cancha, se lo estafa.

.cero pudo ver cómo tres chicos que venían desde Mendoza fueron estafados por una persona que puso a la venta una Platea Alta San Martín por 500 pesos en «MercadoLibre». La angustia llegó cuando en el molinete decía «tarjeta dañada».
Es vergonzoso el sistema actual para la venta de entradas. Nada mejor que hacerlo a la antigua, por más que haya que hacer una cola de 20 cuadras o dormir ahí hasta que se abran las ventanillas.
Se pudo ver la gran cantidad de personas que se mandaron por los molinetes sin ticket y hasta a la persona que hacía los controles con entradas para vender en el momento. Esto pasó en los accesos a la popular de River. Y no fue la excepción, ya que los hinchas de Boca se mandaron a los empujones por la puerta de acceso, varios de ellos sin entrada. Periodistas que suelen seguir al equipo Xeneize aseguraron que hubo al menos 7 mil hinchas visitantes en una tribuna para 4.500 personas.