«Eternity»: fallida romántica y filosóficamente

«Eternity» (2025) es el nuevo lanzamiento romántico de la productora A24, luego de la fallida «Amores materialistas» («Materialists», 2025).

Dirigida por David Freyne y protagonizada por Miles Teller, Elizabeth Olsen y Callum Turner, narra la historia del anciano Luke (Teller), que fallece y llega a un lugar en el que debe decidir dónde pasará la eternidad. Claro que su vida después de la muerte no será la misma sin su esposa Joan (Olsen), por lo que decide esperarla. Pero quien también aguarda por ella es su primer esposo, Luke (Turner), que falleció hace seis décadas en una guerra y, desde entonces, espera por ella.

La película se inscribe dentro de una tradición reciente de comedias que utilizan la vida después de la muerte para repensar el tiempo vivido. Como en series como «The Good Place», «Forever» y «Upload», toma el más allá como un espacio funcional, desde un lado no tan filosófico pero que no llega a ser religioso como lo es en «Visa al paraíso» («Defending your life», 1991) de Albert Brooks. En el más allá habrá felicidad, pero hay que ver cómo vivió uno la vida.

El problema de la película radica en el triángulo amoroso de los protagonistas. La competencia entre los esposos casi que ubica a Joan en un lugar de premio, además de la falta de química entre Elizabeth Olsen y Callum Turner. La relación se siente débil, por lo que es difícil no querer que termine en la eternidad con el personaje de Miles Teller. A esto se suma que los personajes secundarios más visibles (una especie de ayudantes del más allá) ven su trama atada a la de los protagonistas, mientras que los hijos y nietos apenas tienen participación mínima y no son ni siquiera un argumento para la elección de la protagonista, una ausencia llamativa en una película que pretende reflexionar sobre la vida y los vínculos. Para terminar, el final rompe con todas las reglas que tenía esa eternidad, lo que hace que uno se pregunte para qué fueron puestas.

Así como en la reciente «El gran viaje de tu vida» («A Big Bold Beautiful Journey», 2025) que también apuesta a rever la vida vivida, «Eternity» tampoco pasa de una idea atractiva. Aunque la premisa es buena, se queda a mitad de camino y no logra que los vínculos emocionales estén a la altura del debate que plantea.

Artículo elaborado para puntocero por Matías Carricart.

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