Otra insípida carrera de F1 tuvo como ganador a Kimi Antonelli. A continuación, compartimos algunas observaciones.
El Gran Premio de Japón se llevó a cabo el domingo a la madrugada y, si bien ya no es noticia que Antonelli está para grandes cosas, el parón de cinco semanas que se aproxima a raíz de la guerra en Medio Oriente se presta para reflexionar sobre varios factores que se vuelven centrales para entender el presente y el posible futuro de la categoría.
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La mayoría de fanáticos, especialistas, técnicos, periodistas, ingenieros e incluso pilotos estamos de acuerdo en una cosa: los nuevos motores mitad electricidad y mitad combustión son, probablemente, la razón de la mayoría de los problemas de esta temporada.
Lo cierto es que el tipo de energía que utiliza el corazón de los monoplazas debería ser casi indiferente. Jamás podríamos haber imaginado que cuatro años de desarrollo e investigación, llevados a cabo por los mejores ingenieros del mundo, tendrían como resultado unidades de potencia incapaces de sostener su desempeño siquiera a lo largo de una recta.
Los problemas que generó esta innovación fallida fueron analizados infinidad de veces, así que, con el fin de no ser redundante, remitimos a las palabras de Fernando Alonso, el piloto con más experiencia de la grilla: «Adelantar ya no tiene mérito». Un resumen perfecto de lo que hicieron con la Fórmula Uno.
Otras innovaciones fallidas
La aerodinámica activa todavía no pudo lucirse. Los adelantamientos llegan sin querer y resulta muy difícil emitir algún juicio sobre el nuevo sistema.
El Overtake Mode resultó ser más un overdrive de energía que un plus. Es decir, inicialmente se pensó como un extra de potencia otorgado por la parte eléctrica del motor, pero terminó siendo un botón para anular el despliegue de energía designado por el ingeniero, tirando leña al ya tan tratado problema de los relevos.
El futuro
Por supuesto, la gran incógnita es si la Federación Internacional del Automóvil (FIA) va a hacer algo y, si en esta pequeña vacación del deporte, se van a efectuar cambios. En tres carreras estarán en Mónaco. Incidentes como el de Oliver Bearman en Suzuka demuestran que podría tratarse de un GP catastrófico. Solo imaginar un diferencial de velocidad de 60 kilómetros por hora en la subida del casino resulta escalofriante.
La FIA emitió un comunicado de prensa apenas terminada la carrera del domingo. Por medio de este, aseguraron que usarán la pausa para realizar un análisis detallado del comienzo de temporada. Concluyeron que existe la posibilidad de realizar algún cambio, aunque aún es prematuro.
Sobre el campeonato
Kimi Antonelli está imparable. Supera ampliamente a su mucho más experimentado compañero, George Russell, en las qualys, aunque estas ya no midan la velocidad cruda de los pilotos como en las carreras. Sin embargo, lo que podría ser una encarnizada lucha entre los hombres de Mercedes se ve coartado por sus horripilantes largadas, problema que Ferrari resolvió con antelación y, por supuesto, por lo lineales que se vuelven las carreras una vez que dos pilotos parejos en ritmo pueden gestionar.
Los pilotos de la escudería alemana largaron a la par en tres ocasiones y, sin embargo, todavía no pelearon la punta en ningún circuito. Si los problemas se solucionan, si Mercedes despega, solo queda esperar que el británico y el italiano den el espectáculo que prometen.
Conclusiones
Cabe aclarar que la crítica a esta nueva generación de monoplazas no nace desde el conservadurismo y está muy lejos de la consigna «que vuelva la F1 de antes». La evolución, la innovación y la mirada hacia el futuro del automovilismo están en la naturaleza del deporte. Cualquier persona que mire hacia atrás no entiende de qué se trata la Fórmula 1.
Sin embargo, esta no es la manera. Hoy, la máxima categoría presenta un riesgo innecesario para los pilotos. No corren peligro por darlo todo, se da por el horrible diseño de los autos. Las carreras de relevo «asesinaron» las maniobras de adelantamiento y, mientras tanto, la FOM muestra una realidad paralela y contradictoria: «La nueva Fórmula Uno de la emoción y los adelantamientos», pero mejor no miraremos el velocímetro, porque da vergüenza.
Esperamos, porque amamos el deporte, que la FIA resuelva aunque sea la mitad de los problemas de cara al GP de Miami el 3 de mayo.