Film que se nutre de una serie

Llega a su fin la tercera parte de la saga «Downton Abbey», la que a su vez tuvo su continuidad como serie a lo largo de 6 temporadas (2010-2015).

«Downton Abbey. El Gran Final», dirigida por Simon Curtis («Mi Semana con Marilyn», «La Dama de Oro») sitúa la acción en la década del 30 con epicentro en los cambios sociales que van influyendo en la sociedad inglesa y su contraste con la americana en materia cultural. Los códigos de  aceptación de la diversidad sexual y status marital en esta última se tornan vanguardia para las mentes cerradas y pacatas que aún lidian con la aceptación de una evolución necesaria y no dejan de añorar el esplendor del pasado.

El paso del tiempo implica también la resignación al poder y el inevitable traspaso de mando. Es así como Lady Mary Talbot (impecable Michelle Dockery) quedará al frente de la mansión victoriana cuya dirección solía ostentar su padre Lord Grantham (Hugh Bonneville). Lo mismo ocurrirá con el mayordomo Carson (Jim Carter), quien se jubila, y su lugar es ocupado por Andy Parker (Michael Fox). Los cambios llegan también a la cocina. La veterana cocinera Beryl Patmore (Lesley Nicol) cede su lugar a su otrora ayudante, Daisy Parker (Sophie McShera).

Julian Followes, su guionista, acertó con la coloratura exacta de los diálogos, sus chispeantes ironías y el ingenio de las réplicas. La caracterización de los personajes es de un nivel de detalle que se agradece, debiendo tenerse en cuenta que son numerosas las criaturas que pueblan este film y hay espacio y diálogo para todos ellos.

Las locaciones elegantes son retratadas con una refinada cámara gracias al mérito de Ben Smithard.

En definitiva, «Downton Abbey» no defraudará a los seguidores de la serie y/o de sus dos filmes anteriores, cerrando el mismo con un homenaje a la gran Maggie Smith.