«Hangar rojo»: calma antes de la tormenta

Del lado de la cordillera chilena también hubo una dictadura, como en Argentina, cierto es que comenzó antes y terminó mucho después con un saldo igual de feroz en muertos, desaparecidos y un sinfín de atrocidades.

Más allá de la cercanía geográfica, las particularidades del régimen impuesto por Augusto Pinochet hicieron de ese periodo histórico uno de los más cruentos dentro de un contexto latinoamericano carente de democracia. El capitán Jorge Silva (Nicolás Zarate) dirige una escuela de aviación donde se forman paracaidistas del ejército chileno, un cambio significativo en la continuidad democrática del país hará mella en su dinámica cotidiana dentro de la institución.

El 10 de diciembre de 1973, momento en el que se sitúa la narración, comienza a gestarse un clima enrarecido al que Silva no parece prestarle la debida atención. Mientras orienta a un joven cadete, de pronto le llegan órdenes «de arriba» para convertir su establecimiento educativo en un centro de detención ilegal cuando se produce el Golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende. Rápidamente, aparecen superiores que le dan información en cuentagotas, al mismo tiempo que le lanzan directrices con firmeza. Ciertas acciones y actitudes dubitativas de Silva son percibidas como un micro conflicto en ciernes para la operación de los altos mandos, más allá de mostrarse como un anfitrión que no opone resistencia y que ofrece las instalaciones para recibir a los detenidos. Efectivamente, se teje una vacilación en él y no tardará mucho en transformarse esa indefinición en una certeza que marcará un antes y un después.

«Hangar rojo» muestra reminiscencias con la argentina «La larga noche de Francisco Sanctis», porque en ambas películas sus protagonistas son personajes ubicados a un costado de la historia al inicio de los relatos. La propia narración los obliga a tomar un camino definido sin matices y, también, la conexión se manifiesta en los tiempos, porque todo sucede en un plazo corto de dos días. El blanco y negro de la fotografía a cargo de Diego Pequeño nos traslada visualmente a una oscuridad amalgamada en la desazón, principalmente, porque el espectador tiene la información de lo sucedido en esas dos décadas de terror vívidas en Chile -a diferencia de Silva, quien solo conoce un fragmento e ignora lo que le deparará el futuro- y, también, la angustia se presenta por el tono gris planteado, en ausencia del color, que propone una atmósfera pesadillesca.

Después de su paso por el Festival de Berlín y de Málaga, «Hangar rojo» se presenta como una de las grandes películas de la Competencia Internacional del 27° Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI).

«Hangar rojo» fue dirigida por Juan Pablo Sallato y escrita por Luis Emilio Guzmán, y se podrá ver como parte del 27° BAFICI en las siguientes funciones: viernes 17 de abril en el Cine Teatro Alvear a las 21:40 horas y el domingo 19 a las 13:45 horas en Cinépolis Plaza Houssay sala 1.