En una anterior nota pedíamos justicia por Ailén y Marina, las jóvenes que se defendieron de un intento de violación de Juan Antonio Leguizamón. Sin embargo, y a pesar de haber denunciado este ataque, se las acusó de intento de homicidio por haber herido al hombre. Fue ese el motivo por el cual permanecieron presas dos años y dos meses.

Foto: www.kaosenlared.net

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Finalmente, este martes 9 de abril en el Juzgado de Mercedes, los jueces Marco Barski, Graciela Larroque y José Ibrahim (quien no estuvo presente al comunicar la sentencia), por unanimidad decidieron condenarlas a dos años, un mes y veintiún días de prisión por lesiones graves.
La sentencia fue acompañada como en las jornadas anteriores por organizaciones sociales y políticas, donde más de 200 personas se hicieron presentes dentro y fuera de Tribunales. Cuando la secretaria responsable de la lectura del dictamen expresó que se disponía la inmediata libertad de Ailén Jara y Marina Jara, los gritos, lágrimas y toda la emoción contenida invadieron la sala.
Desde el comienzo del juicio, el 18 de marzo de este mes, se escucharon testimonios que apoyan y certifican los dichos por Marina y Ailén, pero esto no fue suficiente para el Tribunal, quien continúa sin creer su versión de los hechos. Como la sentencia lo demuestra, sigue teniendo mayor credibilidad lo expuesto por Leguizamón (que se encuentra en libertad), quien argumentó que las mujeres quisieron matarlo porque él había hecho trascender en el barrio que había intimado con las mujeres.
En la jornada anterior, la fiscalía pidió 5 años y 6 meses en el caso que se decidiera por la tentativa de homicidio y 3 años y 6 meses por lesiones graves.
Por su parte, los abogados defensores de las hermanas habían solicitado su absolución.
Foto: www.marcha.org.ar

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Luego de haber escuchado la sentencia, uno de los abogados defensores, el doctor Isidro Encina, dijo a los medios que “las expectativas mínimas, que eran que las chicas recuperen la libertad, se dieron, pero no nos dieron la razón. Las chicas son totalmente inocentes, ya se demostró durante el juicio que se defendieron del ataque de Leguizamón. Lo que entiendo es que el aparato judicial se protege por las posibles consecuencias del fallo, lo que se rescata es la salvedad que se hizo al final del fallo que indica para que no vuelva a ocurrir lo que ocurrió acá, refiriéndose a los más de dos años que las chicas estuvieron detenidas en forma innecesaria”.
También confirmó que el mismo será apelado para pedir por la absolución definitiva, ya que no fueron absueltas del delito que se les imputa.
Elena Salinas, la mamá de Ailén y Marina, agradeció en primer lugar a los abogados y a la Comisión por la Libertad de las hermanas Jara y afirmó que “las mujeres tenemos que seguir con la lucha, tenemos que aprender con este caso lo que es la violencia de género” y además pidió “que las mujeres no se callen” ante la violencia.
“Las hermanas Jara fueron víctimas del abuso de poder de un hombre y también del sistema judicial, que las mantuvo dos años presas sin haberlas escuchado hasta el día del juicio», es lo que opinó al respecto Mabel Bianco, presidenta de FEIM, la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer, quien se encontraba presente y escuchaba con atención la sentencia.
La noche del martes, y durante más de dos horas, su mamá, familiares, la Comisión por la Libertad de Ailén y Marina y organizaciones de género estuvieron esperando frente al Penal de Los Hornos la libertad de las mujeres.
Foto: Diego Diaz

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Marina, al salir de prisión, dijo que es la persona más feliz del mundo y que quiere agradecer a los medios por dar a conocer su historia. Ailén también agradeció a todos su apoyo y afirmó que quiere ayudar a otras mujeres que pasen por situaciones similares a las de ellas, tal como difundió «Desalambrar», un medio local de Moreno, localidad en la que viven las hermanas Jara y que siguió el caso desde los inicios.
Ahora, Ailén y Marina gozan de la tan preciada libertad por haber cumplido la condena, pero nada borra de la mente y del cuerpo las huellas que dejaron las humillaciones y las situaciones aberrantes a las que fueron sometidas por el hecho de ser mujeres y por su situación socioeconómica.
Se defendieron en la forma en la que pudieron, exponiéndose ante una situación crítica. Este caso debe ser un ejemplo a través del cual muchas mujeres puedan conocer y aprender cómo defenderse ante una situación de acoso, de abuso, que puede ocurrir en muchos ámbitos de la vida cotidiana y de la cual ninguna mujer está exenta.