Tal como afirmé en variadas notas anteriores, la impresión 3D llegó a nuestras vidas para transformarla de manera radical y producir la que denomino como Tercera Revolución Industrial.
Uno de los aspectos esenciales para sostener estas palabras es que disminuye los costos de producción de manera abrupta, reduce casi a su totalidad los materiales que se desperdician en la fabricación y, por sobre todo, permite a cualquier persona donde sea que este se encuentre acceder a una variedad de creaciones enfocadas puntualmente para satisfacer necesidades concretas.
Por esos motivos en este artículo voy a hablar de Exovite, una compañía de Innovación y Desarrollo fundada por Juan Monzón Fabregat en Zaragoza, España, que se dedica a la facilitación de férulas para la rehabilitación, que reemplaza al tradicional yeso en los casos en los que una persona sufra una fractura de algún miembro.
Así, desde la startup detallan que la iniciativa se trata de un «sistema de inmovilización» que «se compone de un escáner 3D capaz de capturar la imagen exacta de la extremidad del paciente y, mediante un software exclusivo, generar una férula a medida y enviarla a la impresora 3D» para crear el producto en solamente 30 segundos. Además, explican que este «sistema de rehabilitación se compone de un electro estimulador de baja frecuencia que, debido a la forma especial de la férula, puede ser empleado a partir del primer día de inmovilización». Asimismo, el emprendimiento dispone de «un software que permite al médico dirigir y vigilar el tratamiento y al paciente seguirlo con la máxima comodidad desde su domicilio y en contacto permanente con el médico».
En cuanto al desarrollo de Exovite, el equipo que logró los avances en materia de rehabilitación se compone de profesionales de diferentes áreas, como la médica, informática, mecánica y, obviamente, impresión en 3D. De esta manera, «nos ha permitido desarrollar un sistema integral que garantiza la optimización de los procesos de inmovilización y rehabilitación», detallan en su sitio web, que también revela las intenciones de expansión hacia Eslovenia, Estados Unidos e Israel.
Gracias a la impresión de la férula y el desarrollo de software que acompaña el tratamiento, «Exovite logra un doble objetivo», que refiere a la «optimización de recursos en los tratamientos médicos» y «mejorar la calidad de vida de los usuarios directos de nuestro sistema (tanto médicos como pacientes)». Asimismo, entre las ventajas que ofrece la férula Exovite, los desarrolladores aseguran que «se adapta perfectamente al cuerpo del paciente, se coloca rápidamente y es ligera y resistente. La piel queda aireada, lo que evita picores y alergias, se pueden realizar cómodamente las curas y pruebas que se requieran y permite que el paciente se duche con normalidad». Además, «evita los problemas musculares asociados a la inmovilización con sistemas tradicionales (de gran peso) tanto por el propio material como por la posibilidad de empezar rápidamente el tratamiento de rehabilitación mediante estimulación. Reduce el dolor gracias a la estimulación de baja frecuencia y mejora el proceso de soldadura del hueso» y «ahorra los desplazamientos continuos al centro de rehabilitación y los laboriosos procesos para realizar pruebas o consultas, pudiendo realizar a  distancia todos estos procesos con la continua supervisión del médico».
Pero esto no es todo, porque además de los beneficios para el usuario, el especialista y el centro de rehabilitación también se ven favorecidos porque «agiliza los procesos de consulta tanto por la rapidez de la inmovilización como por la gestión a distancia del tratamiento», «permite pautar el tratamiento completo, pudiendo revisarlo e introducir modificaciones en cualquier momento, sin necesidad de programar una nueva visita con el paciente y transmitiendo los cambios de forma inmediata» y «el sistema le alerta si se detecta alguna anomalía y poder asistir al paciente a distancia incluso realizando una valoración visual a través de la cámara del teléfono del paciente».
De esta forma, Exovite y otros proyectos que tienen que ver con el área de la salud (como por ejemplo, el que lleva adelante Gino Tubaro con Atomic Lab en Argentina que facilita prótesis de manos a costos muy por debajo de los habitualmente establecidos y con la meta de que todas las personas que lo necesiten puedan acceder a una) están produciendo un verdadero quiebre de paradigmas.