La gran noticia de estos días en la NBA la volvió a protagonizar Brooklyn Nets. Como hace poco más de un año y medio, mueve nuevamente por completo la estantería de la liga al incorporar a una superestrella. James Harden, base de Houston Rockets, quien ya había manifestado explícitamente su descontento con la franquicia texana.

Durante varias temporadas se armaron planteles alrededor de su juego; recordemos las llegadas de Dwight Howard, Russell Westbrook y Carmelo Anthony en una misma temporada para, finalmente, incorporar a Chris Paul desde Los Angeles Clippers, quien no duró más que un año. El punto culmine de una relación tensa entre el jugador y el equipo se dio cuando Westbrook partió a Washington Wizards a cambio del base John Wall, en lo que fue una movida inesperada si tenemos en cuenta el tiempo fuera de las canchas del base con el dorsal 2.

Comenzada la temporada y confirmados los cambios para Houston, entre ellos la salida de Mike D’Antoni (ahora precisamente en los Nets), quien no cumplió con los objetivos de la franquicia, el rumor de la salida de Harden comenzó a crecer día a día. No obstante, tras promediar más de diez partidos por equipo no se creía en un traspaso semejante, el cual merece un desglose pque involucra a cuatro equipos.

El traspaso

Brooklyn Nets: recibió a James Harden proveniente de Houston Rockets y una segunda ronda de Cleveland Cavaliers.

Houston Rockets: recibió tres primeras rondas (2022, 2024, 2026) y cuatro intercambios de picks de primera ronda de Brooklyn Nets. También a Dante Exum de Cleveland Cavaliers, mientras que Rodion Kurucs y Caris LeVert* llegaron provenientes de Brooklyn Nets.

Cleveland Cavaliers: recibió a Jarrett Allen y a Tareaun Prince provenientes de Brooklyn Nets.

Indiana Pacers: recibió a *Caris LeVert de Houston Rockets a cambio de Victor Oladipo. Esta última operación se concretó en las últimas horas.

Brooklyn Nets completa un big three intimidante para cualquier rival. Nuevamente, despúes de casi nueve años, se reúnen Kevin Durant y James Harden cuando ambos formaban parte de Oklahoma City Thunders. Por aquellos tiempos, Harden no asomaba el nivel de superestrella actual, incluso la mitad de los partidos en ese equipo los jugó ingresando desde el banco de suplentes. El estado físico actual de «la barba» es lo que preocupaba a Houston, donde se lo veía excedido de peso, además de su notorio desgano por integrar el plantel.

Dos hechos aceleraron su salida: por un lado, la violación del protocolo de salud que lo obligó a estar fuera de las canchas y de los entrenamientos por dos semanas y, finalmente, las declaraciones sobre sus compañeros: «No creo que sean lo suficientemente buenos». El pívot Demarcus Cousins, quien se sumó de Los Angeles Lakers (donde no pudo jugar ni un solo minuto por lesión) expresó: «Llegué a Houston con la esperanza de jugar con John Wall, pero la falta de respeto de James comenzó antes. No es algo que sucede de la noche a la mañana. Era muy injusto para los 14 que nos presentábamos a entrenar».

Una nueva etapa comienza para «la barba» Harden, allí sus dos compañeros superestrellas Irving y Durant también son conocidos por ser líderes y vehementes en las decisiones y estrategias de juego. Veremos cómo se las arregla el coach Steve Nash y su ayudante -el propio Mike D’Antoni- para mantener los egos en línea en pos de un equipo urgido por llegar a las finales.