El mes de octubre comenzó con el estreno en cines de una de las secuelas más esperadas del año, y ese fervor y ansias por «Joker: Folie à Deux» trajeron consigo una catarata de críticas y un puñado de defensores.
La película, escrita y dirigida nuevamente por Todd Phillips (secundado en el guion por Scott Silver), es un musical, que afirma el comportamiento del personaje interpretado por Joaquin Phoenix, Arthur Fleck. En «Joker» podíamos ver en varias ocasiones que este se sumergía en sus pensamientos y, una de las consecuencias, era ver momentos en los que se ponía a bailar. Así como los nervios le provocaban la risa característica, su mente se disociaba de la realidad y lo llevaba arriba del escenario. En esta ocasión, el realizador profundiza sobre tal comportamiento y nos pone dentro de su cabeza para conocer cómo «arma» estos musicales que exterioriza parcialmente. Para completar la idea, interpretar las canciones y darle fuerza al concepto, se incorpora la figura de la enorme Lady Gaga, quien le pone el cuerpo y la voz a Harley Quinzel, el interés romántico del Guasón. Acá yace uno de los descontentos más importantes para muchos. No es este el caso. El problema ni siquiera radica en las canciones. Se sabía de antemano que Phillips iba a hacer un musical. Tal vez lo que desluce es la imponente presencia de la artista, que cumple con el rol y parece haber tenido una historia a sus pies, no lo contrario.
Posiblemente, en esta oportunidad la premisa que movilizó al director haya torcido varios planes, ya que Phillips se empeñó en responder a la «masa tuitera» y al fandom acerca de las teorías que surgieron a partir de «Joker», cuando tiempo atrás sostuvo que no iba a haber secuela. Sí, todo sucedió realmente tal como se contó hace 5 años. No fue producto de la imaginación. Es tal es esfuerzo, que bromea en varias ocasiones si «la película estaba buena», «gustó» o «estuvieron bien representados los personajes» de la transposición. Phillips reniega de esto y el enfrentamiento caprichoso le sale caro. La burla incluye un dibujo animado fiel al estilo Warner Bros. y una «venganza» para no dejar posibilidad abierta de continuidad lineal. Rechaza y abraza en partes iguales, el guiño al recordado papel de Heath Ledger es prueba de ello.
Al respecto de este enjuiciamiento al Joker, literal y simbólico, va a contar con varios de los personajes del film de 2019 que subirán al estrado para dar testimonio sobre la salud mental del archienemigo de Batman. ¿Fleck es víctima del Guasón? ¿Hay que separarlos? La crítica hacia la sociedad que estaba puesta sobre la mesa en «Joker» acá se modifica y pierde fuerza. A Phillips, necesitado de quitarse de encima fantasmas que nadie más que él carga tras el rotundo éxito de taquilla (dentro del top 50 de todos los tiempos), le sucedió lo que tantas veces: «era un chiste y quedó».
Por otra parte, en cuanto a las destacadas interpretaciones, la producción suma a Brendan Gleeson en el rol del guardia Jackie. El irlandés está a la altura de las expectativas y junto a Phoenix, Gaga, Catherine Keener, Steve Coogan y Leigh Gill demuestran cuánto puede mejorar una película con grandes artistas en pantalla. Lawrence Sher se encargó de la fotografía. Nuevamente, la música original recayó en Hildur Gudnadottir, fundamental para acompañar esta fuerte y oscura continuidad de la historia.
Precisamente, otro de los rasgos distintivos de esta producción es la violencia aún más explícita, que por casi dos horas y media la pone en pantalla para contrarrestar lo generado en la precuela y explicar, juicio mediante, que darle poder a un outsider no siempre resulta bien. Los violentos tendrán lo que merecen y los que la generan también. «Joker: Folie à Deux» pretende lavar culpas en tiempos en los que los más extremos ostentan los espacios de poder y legitiman discursos de odio y aniquilación del otro. ¿El humor del Joker? Bien, gracias.

Soy comunicador visual y social. Hace más de 30 años descubrí la magia de la radio y, desde entonces, la disfruto como escribir, una stout o el fútbol. Profe de Análisis Crítico de los Medios, Marketing Digital, Medios Digitales y Gestión de Emprendimientos. Empezar de cero es volver a ponerle el máximo de energía y entusiasmo a cada proyecto o desafío.