En el 2018 se estrenaba en cines «Perdida», un thriller dirigido por Alejandro Montiel basado en la novela «Cornelia» de Florencia Etcheves. Hoy la primera película argentina producida por Netflix resulta ser la precuela de esta, titulada «La corazonada», bajo la misma dirección y basada en la novela «La virgen en tus ojos», también de Etcheves.

En la primera entrega conocimos a Manuela Pelari, alias «Pipa» (Luisana Lopilato), como una policía que encarnaba un estereotipo que reconocemos mejor en películas anglosajonas: aturdida por el pasado, con un asunto pendiente, ensimismada, casi sin familia o amigos y con una predisposición especial para involucrarse de más en los casos que le corresponden, lo cual siempre la pone en riesgo de forma personal tanto como profesional. En «Perdida», Pipa busca resolver el misterio sobre la desaparición de su amiga de la infancia, y el resultado fue una película torpe muy por debajo de las ya bajas expectativas del mainstream nacional en general.

La precuela

«La corazonada» nos presenta a una Pipa novata, impulsiva y con un aparente talento intuitivo. Rápidamente, es elegida por el inspector Juánez (Joaquín Furriel) para acompañarlo en la investigación sobre el asesinato de una joven. Una vez más, la torpeza hace del resultado un evento más propio para el consumo irónico.

Desde lo meramente técnico, la película es prolija pero inmediatamente empieza a tambalear el verosímil. El registro de las actuaciones es evidentemente incompatible con el dominio de Lopilato y Furriel, que hacen lo que pueden, además con unos diálogos imposibles para el contexto en el que se sitúa. Nunca dejan de sonar acartonados y mal leídos.

Hilando más fino se encuentran incongruencias de tiempo y espacio en las que de un plano a otro se rompe la coherencia que encadena los sucesos, como si se hubieran suprimido secuencias de forma abrupta, además de momentos en los que se resuelven demasiadas cuestiones en una sola escena, el colmo ante el uso de los tiempos y de la progresión de los hechos que tanto cuidan los policiales más serios.

La verosimilitud se pierde momento a momento y detalles tan simples como los nombres llaman más la atención por complejos que la propia trama, lo que habla bastante de la pobreza del argumento: Gloriana, Minerva, Cornelia…

Netflix una vez más intenta producir ficción nacional que no convence, que intenta imitar formatos que no nos representan y que no nos salen, mientras que los títulos argentinos de mayor calidad que se encuentran en la plataforma son aquellos a los que le pone el sello como si fueran propios pero en los que no participó de absolutamente nada más que en hacerlos parte de su catálogo.