La Asociación de Mujeres Unidas Migrantes y Refugiadas en Argentina (AMUMRA) busca la integración social, económica y cultural de estas y de sus familias, así como el respeto irrestricto de su ciudadanía global. Contribuye a la superación de las desigualdades históricas y contextuales para la construcción de una sociedad más justa y democrática, con respeto a todas las características de sus identidades individuales y colectivas, desde los enfoques de género, interculturalidad y derechos humanos.

A lo largo de más de diez años, AMUMRA sostiene acciones de activismo e incidencia política para la aprobación de leyes (Ley de Migraciones de 2003, Ley de Refugiados de 2006 y Ley de Trabajadores de Casas Particulares de 2013, entre otras). Asimismo, genera acciones de visibilidad y denuncia de situaciones de vulneración a los derechos humanos de las mujeres migrantes y sus familias, con acciones como los tres “Tribunales de Mujeres Migrantes y Refugiadas en la Argentina”; la realización de once “Mesas de Diálogo” entre sociedad civil y entidades gubernamentales en temas fundamentales para la población migrante como educación, salud, trabajo, voto migrante, entre otras; la creación del Observatorio de Migración y Refugio; y la participación en numerosas marchas y manifestaciones que abogan por la democratización y la inclusión social.

Natividad Obeso, presidenta de la asociación, hace un acercamiento a la situación de la organización durante la pandemia y los distintos reclamos que abanderan y serán expuestos este lunes 8 de marzo durante la marcha por el Día Internacional de la Mujer. Luego de esta entrevista y casi como una premonición, a cuatro años del Decreto de Necesidad de Urgencia 70/2017 que habilita la xenofobia y el racismo al criminalizar la migración, el 5 de marzo de 2021 nos despertamos con la noticia que se derogó y restituyó la Ley 25.871 de Migraciones.

Natividad nos cuenta los inicios de AMUMRA y su historia acompañando a las mujeres migrantes y sus familias. «La política migratoria de la Ley Videla era discriminatoria, racista y dictatorial. Era muy difícil en Argentina hacer la regularización migratoria si no se tenía algún criterio, así que empezamos a trabajar desde la organización sabiendo que la mujeres migrantes soportamos discriminación, maltrato y exclusión en un país de destino, pero cuando se trata de nuestros hijos, los defendemos con uñas y dientes. Los chicos que quedaron jóvenes en su país de origen comenzaron a venir en los 90′ con la regularización de la migración, y en ese momento comenzamos un trabajo enfocado en la educación para que tuvieran la oportunidad de ir a la universidad», cuenta Natividad.

Además, afirman que lo hacen «siempre pensando en la reivindicación total de derechos y siempre partiendo de la regularización migratoria que es uno de los flancos más fuertes de la organización. De esta manera, vamos encarando la reivindicación de los derechos. Un primer paso es la obtención del Documento Nacional de Identidad (DNI), ya que para tener acceso a algunos derechos debemos tenerlo. En ese proceso se van encontrando múltiples violencias y vulneraciones de derechos. La organización ha encontrado oportunidades porque siempre ha estado compuesta por migrantes y sus familias, entonces esto nos hace proyectarnos en estos derechos que abanderamos: el derecho al trabajo, la salud, la educación y a la reunificación familiar. También desde nuestros trabajos, porque cuando llegamos se nos ofrecen puestos precarizados para formar ese capital social que suele no estar cuando se migra. Muchas mujeres nos vemos inmersas en trabajos de cuidado que nos hace llegar al lugar de las trabajadoras de casas particulares migrantes», comenta Ana Gantiva, integrante de AMUMRA.

«Durante la pandemia se agudizó la violencia de género y acompañamos a muchas mujeres durante la denuncia y acompañamiento psicológico y legal, que sobrepasa a las mujeres en sus contextos domésticos y laborales. Durante este tiempo de pandemia, hemos trabajado en la regularización migratoria y el registro de trabajadoras de casas particulares. Nuestro trabajo de denuncia es especial durante este contexto», cuenta Elizabeth, integrante de la asociación.

«El Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2017 criminaliza a los migrantes, asocia a la migración con el delito, separa familias y no da posibilidad de reunificación familiar. Todas estas situaciones en la pandemia se han agudizado aún más. Muchas de las mujeres migrantes, el primer trabajo cuando llegan a un país vecino es precarizado e informal, como trabajadoras de casas particulares, cuidadoras o en restaurantes. Esas mujeres han sido despedidas, han muerto sin ningún beneficio para sus familias, muchas están con COVID-19 y no han tenido acceso a ningún beneficio. Por esto, desde AMUMRA hemos estado trabajando desde el 2017 para que se derogue el DNU 70/2017», cuenta Natividad.

Asimismo, «la Ley 25.871 de política migratoria es un ejemplo para el mundo, pero desgraciadamente en el 2017 hubo un descuido de la propia comunidad y se dio este DNU 70/2017 y consideramos que ya debe ser derogado. El Presidente debe entender que realmente los migrantes no somos mercancía, que los migrantes así como aportamos a la economía de nuestros países, también lo hacemos en nuestro país de destino», reivindica Natividad.

Con respecto a la situación actual, nos comenta que «muchas mujeres migrantes no recibieron el IFE, no tienen acceso a la conectividad, sus hijos han sido violentados y no hay conciencia con respecto a la violencia hacia el migrante, directamente no existimos. Muchas veces ni siquiera nos nombran o hablan por nosotros. Creo que llegó el momento que tomen en cuenta que los migrantes somos sujetos de derecho en un país de destino. Creo que es importante que la sociedad sepa que no venimos a quitarle el trabajo a nadie, hacemos los trabajos más precarizados y que necesitamos tener derechos en un país de destino. Por suerte, durante la pandemia hemos podido visibilizar nuestro trabajo y consideramos que nuestra lucha continua para ser sujetos derecho y no objetos».

De todas formas, el problema en la vida social y política es que no hay implementación de las leyes y son las organizaciones sociales y de base las que están peleando porque eso se aplique e implemente.

Finalmente, vale mencionar que AMUMRA está este lunes desde las 14 horas en Avenida Rivadavia y Rodríguez Peña en el marco del 8M. Será un momento histórico porque, por primera vez, las mujeres migrantes y trabajadoras de casas particulares saldrán a marchar. Desde AMUMRA reivindican la unión y la lucha: «Es momento de unirnos, somos mujeres que salimos de nuestros países, que no somos pobrecitas sino empobrecidas. Necesitamos visibilizarnos. Llegamos a un país para recuperar lo que nadie puede quitarnos, el equipaje que siempre llevamos a cuestas, nuestros cuerpos y nuestra historia».

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