El premio distingue al mejor jugador de la temporada, pero cuando un jugador lo recibe en la previa de un Mundial no le va bien en una Copa del Mundo. Lionel Messi es uno de los candidatos para este año y tiene cuatro premios: uno de ellos en 2009 y en la Copa del Mundo de 2010 no pudo meter ni un gol. La Pulga sufrió una maldición que tuvieron otros jugadores desde fines de los años 50.

Foto: FIFA

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Si repasamos los casos previos a un Mundial, encontramos primero a Alfredo Di Stéfano, argentino nacionalizado español, el mejor futbolista del mundo hasta la aparición de Pelé y ganador de cinco Champions League con el Real Madrid, algo que le hizo ganar el premio en 1957, pero la distinción no le trajo suerte en la Copa de Suecia en 1958, cuando no pudo ser campeón con España. El ganador de 1961 fue Omar Sívori, otro argentino que jugó para una selección europea, en este caso para Italia, equipo que no pudo superar la fase de grupos en el Mundial de Chile 1962.
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En 1965, el mítico goleador portugués Eusebio fue el ganador del Balón de Oro y parecía que iba a romper con la maldición por los nueve goles que hizo en Inglaterra 1966 y que le permitieron a su selección alcanzar las semifinales, pero cayó contra el local, que terminó campeón.
Gianni RiveraGianni Rivera se quedó con el premio en 1969, en el Mundial de 1970 marcó el gol más importante de su carrera, en el 4-3 de Italia a Alemania en las semifinales, en el llamado «Partido del siglo», pero la Azzurra no pudo con Pelé y compañía, y cayó por 4 a 1 en el partido decisivo.
Cruyff 1973El holandés Johan Cruyff había tenido una temporada brillante con el Ajax en 1973 (título de Liga Eredivisie), pasó al Barcelona y lo eligieron como el mejor futbolista de la temporada. Al año siguiente llevó a La Naranja Mecánica a jugar la final del Mundial Alemania 1974, pero perdieron con los locales en el último partido y nunca pudo levantar la Copa del Mundo.
Foto: Mundo Deportivo

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El danés Allan Simonsen recbió el premio en 1977, tras ganar la Bundesliga con el Borussia Mönchengladbach, pero Dinamarca ni siquiera clasificó al Mundial de Argentina 1978 y la alegría fue celeste y blanca. Por suerte no fue elegido Mario Alberto Kempes, quien jugaba en el Valencia y fue goleador de La Liga en las temporadas 76-77 con 24 goles y 77-78 con 28 tantos.
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En 1981 fue el turno de Karl-Heinz Rummenigge, del Bayern de Münich, ganador de la Bundesliga y máximo goleador del torneo con 29 conquistas, pero fue subcampeón en España 1982 por haber perdido la final contra la Italia de Dino Zof, Paolo Rossi y Marco Tardelli, entre otros. Rummenigge hizo cinco goles, pero fue superado en la tabla de goleadores por el gol que hizo en la final Rossi.
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Michel Platini fue el mejor futbolista de la temporada en 1985, campeón de la UEFA Champions League y de la Copa Intercontinental cuando jugaba para la Juventus, que derrotó por penales a Argentinos Juniors en una de las mejores finales de la historia. En México 1986, el enganche logró empatar en los cuartos de final contra Brasil, erró en la definición por penales, pero finalmente Les Bleus llegaron hasta semifinales cuando perdieron contra Alemania. El final lo conocemos bien y los argentinos lo recordaremos por siempre. Por suerte, Diego Armando Maradona no fue premiado en 1985 cuando jugaba en Napoli y, por «suerte», no había ganado ningún título para ser considerado entre los aspirantes al Balón de Oro.
Van Basten 1989Marco van Basten fue uno de los goleadores más grandes de la historia del fútbol y en 1989 levantó con el Milan la UEFA Champions League, la Supercopa de Europa y la Copa Intercontinental. En Italia 1990, la selección holandesa se despidió en octavos de final tras perder contra Alemania, el campeón que sufrió la Argentina en el último minuto con el polémico penal del árbitro mexicano Edgardo Codesal.
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Tal vez uno de los casos más emblemáticos de la maldición sea Roberto Baggio, ganador del Balón de Oro en 1993 y finalista en la Copa Mundial de Estados Unidos 1994. Ese Mundial se definió en los penales contra Brasil, tras unos 90 minutos aburridísimos, pero el Codino nunca imaginó que iba a ser él quien iba a errar desde los 12 pasos para que el Scratch se consagre campeón del mundo.
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Ronaldo era la sensación de fines de los 90, campeón de la Copa del Rey con el Barcelona en la temporada 96-97, ganador de la Copa América con Brasil en Bolivia en 1997 y de la Copa Confederaciones del mismo año, tenía todo para ser campeón del mundo con su selección, pero la maldición apareció de nuevo. Si bien llegó a la final en Francia 1998, el delantero sufrió convulsiones antes del partido definitorio contra el local, que ganó 3 a 0 con un Zinedine Zidane intratable y un tanto de Emmanuel Petit para sellar el primer título mundial de los galos.
En 2001, Michael Owen se consagró con el Liverpool en la Copa de la UEFA y en la Supercopa de Europa, además de la FA Cup,
Community Shield y la Carling Cup, títulos que lo llevaron al Balón de Oro. Le marcó un golazo a la Argentina en 1998, pero Inglaterra fue eliminada en los penales, pero las revanchas del deporte hicieron que los británicos nos ganen en Corea-Japón 2002. Finalmente, los ingleses fueron eliminados en los cuartos de final por Brasil, equipo que fue campeón con un Ronaldo recuperado.
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Ronaldinho brilló en el Barcelona, ganó en 2005 la UEFA Champions League, La Liga 04-05, la Supercopa de España en 2005 y la Liga 2005-2006, además de la Copa Confederaciones con Brasil en Alemania. Balón de Oro tras una temporada brillante y eliminado en Alemania 2006 ante un Zinedine Zidane que jugaba su última Copa del Mundo y que jugó uno de los mejores partidos de su carrera para la selección francesa. Después, la historia es conocida, con el cabezazo a Marco Materazzi y la roja que le mostró Horacio Elizondo al enganche.
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Como repasábamos al principio, en 2009 Lionel Messi fue el ganador de la distinción de la FIFA, pero en 2010 no solo no pudo meter un gol, sino que Argentina se fue eliminada con un lapidario 4 a 0 de Alemania en los cuartos de final. ¿Por qué queremos que el rosarino gane este Balón de Oro? 56 años de historia marcaron que el ganador previo a un Mundial nunca alza la Copa del Mundo. Ojalá no se quede con el trofeo, queremos soñar y, como verás, nos sobran los motivos.