«Notting Hill»: broche de oro de rom-com de los 90

“Un lugar llamado Notting Hill” (“Notting Hill” en su título original) es quizá la comedia romántica más reconocida y comentada de los 90. La producción británica está en el imaginario de prácticamente todos los espectadores de cine que transitaron su niñez, adolescencia o juventud en esa década. Su impacto se percibe hasta el día de hoy, a partir de homenajes, parodias y referencias en la cultura popular, desde Friends hasta Los Simpson.

Estrenada en 1999, la película dirigida por Roger Michell cuenta con las actuaciones de Hugh Grant y Julia Roberts en los papeles protagónicos. Grant ya era toda una estrella internacional y venía de cosechar enormes éxitos y popularidad con films como “Cuatro bodas y un funeral” (1994), “Sentido y Sensatez y sentimientos” (1995), “Nueve meses” (1995), entre otras. Si bien comenzó su carrera en un cine más autoral y dramático, fue con las comedias románticas que alcanzó mayor popularidad. Fue

forjando un arquetipo de personaje más bien tímido, un poco torpe, pero con un manejo de la ironía (típica inglesa) y la perspicacia, que hacía que el espectador empatice rápidamente con él, además de su belleza natural. Por otra parte, la estadounidense Julia Roberts se convirtió en una superestrella de Hollywood con “Mujer Bonita” de 1990, uno de los films que inauguró esta década de oro de las rom-coms y que sin duda es una de las más influyentes en la historia del género. “La boda de mi mejor amigo” (1997) fue otro éxito mundial enorme, pero además en esos años actuó en diversas producciones de distintos géneros, evidenciando su gran
talento y versatilidad en cualquier propuesta cinematográfica.

Parece obra del destino que el último año de esa década cierre con esta película que reunió a dos de las superestrellas más reconocidas de Estados Unidos y Reino Unido. No era tan habitual que las comedias británicas alcanzaran semejante recepción en Norteamérica, pero Julia Roberts se complementó perfectamente con el tono y modismo de los ingleses, especialmente con el personaje de Hugh Grant, por lo que “Un lugar llamado Notting Hill” fue un éxito rotundo allí y en el resto del mundo. Con un presupuesto de 42 millones de dólares, recaudó 363 millones en total, posicionándose como una de las películas más taquilleras del género de esa década (y la más taquillera dentro del Reino Unido). Curiosamente, la rom-com que más recaudó a nivel global en ese período fue otra de Julia Roberts, “Mujer Bonita”.

La relación entre personajes provenientes de ámbitos opuestos es una premisa que muchas rom-com de esa época explotaron. En el caso de “Un lugar llamado Notting Hill”, el protagonista William Thacker (Grant) trabaja en una tienda de libros y guías de viajes en el barrio de Londres llamado Notting Hill. Tiene una vida relajada y rutinaria, está divorciado y se encuentra un poco angustiado y solitario. Comparte departamento con el sucio y desprolijo Spike (Rhys Ifans), quien posee una personalidad totalmente opuesta a la de él, impredecible y chocante, lo que le brinda cierto caos a su estructurado día a día. Durante una jornada laboral cualquiera, Anna Scott (Roberts) entra a la librería, quien en esta ficción es la estrella de Hollywood más grande del momento. William, fiel a su estilo inglés, reacciona con tranquilidad y con un humor irónico y cortés. Esta situación podría haber quedado como una simple anécdota, pero ese mismo día por casualidad se chocan en la calle, y Will le derrama jugo encima de Anna, por lo que la invita a su casa, que estaba a la vuelta, para que pudiera cambiarse y así disculparse. Ella acepta la invitación, y a partir de allí comienza a entretejerse la relación entre estas personas que vienen de mundos completamente distintos.

El conflicto principal parte de la dificultad que supone para ambos mantener este vínculo, por un lado, a William no le interesa toda la pantomima del mundo del espectáculo y la fama, y Anna sufre el acoso constante de la prensa y la opinión pública sobre su nueva relación. Además, Will se termina enterando que Anna tenía un novio, Jeff (Alec Baldwin), otro actor famoso estadounidense, aunque esa relación era por mera conveniencia. Hacia la mitad del film, los protagonistas deciden separarse por la imposibilidad de mantener estable sus dos mundos en constante colisión. William vuelve a su rutina, pero ahora se siente totalmente vacío; sus amigos tratan de ayudarlo para que conozca a alguien más pero no hay resultado. Por su parte, Anna sigue con su alocada vida de famosa pero cansada de tener que fingir todo el tiempo y añorando que la quieran por lo que realmente es.

Pese a esto, la pasión y amor que sienten entre sí hará que puedan ir sorteando estos obstáculos hasta poder estar juntos. Gran parte del peso emocional de la película recae en los amigos de William, entre quienes se encuentran su hermana Honey, Max, Bella y Bernie, y el ya mencionado Spike. Este excéntrico grupo, desde el inicio, acepta a Anna y la hacen sentirse como una persona normal, algo a lo que no está acostumbrada. La cinta tiene un final feliz, con ellos eligiendo ser sinceros y aceptar su amor mutuo por sobre todo. Al fin y al cabo, Anna Scott solo es una chica, parada frente a un chico, pidiéndole que la quiera. Y William está más que dispuesto a ser ese chico para ella.

“Un lugar llamado Notting Hill” ya es parte de los clásicos del cine y está en la cúspide de las rom-coms. No solo brillan las actuaciones de Hugh Grant y Julia Roberts, la química que construyen vuelve creíble e hipnótica toda la trama. El resto del reparto también brilla por más pequeñas que sean sus apariciones. La dirección es sutil y bella, al igual que la fotografía; por su parte, el guion es destacable, dejando líneas que nos resuenan hasta el presente. No es casual que se la considere como una de las últimas grandes comedias románticas del cine, al menos, una de las últimas de los 90 con las características propias de esa época.

Una pregunta que solemos hacernos es si en el nuevo milenio se perdió la magia que tenían estas películas de los 90, ¿será porque comenzaron a filmarse en digital y ya no se ven iguales? ¿Será que Hollywood se quedó sin ideas? ¿Ya no se contratan grandes directores y guionistas para este género? Probablemente la respuesta sea un poco de todo esto, pero es verdad que los intereses y gustos de los espectadores cambian a lo largo del tiempo y la industria cinematográfica invierte más dinero, lógicamente, en aquellos géneros que les rinden más.

En los últimos años no hubo gran cantidad de comedias románticas que destaquen en Hollywood, y la mayoría son pequeñas producciones que a veces ni siquiera tienen estrenos en salas, sino que llegan directamente a las plataformas de streaming. Hoy las historias de amor suelen dialogar más con el terror o el drama que con la comedia. De resurgir el género rom-com, deberá hacerlo con una mejor lectura de la actualidad y brindando aspectos originales, para que no sean meros remakes, reboots o copias de fórmulas que sirvieron para tiempos distintos.

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