Todos los sábados a las 21 horas el medio de transporte más conflictivo de la Ciudad de Buenos Aires realiza una nueva escalada en Espacio Urbano (Acevedo 460), para re-abrir sus puertas a una experiencia sensitiva. «Subte», una obra de humor irónico y dramatismo, dirigida y escrita por David Páez, se reestrenó este último fin de semana con muchos aplausos entre el público.
Un salón con gradas en el fondo del centro cultural invita a los espectadores a presenciar y también ser parte de la obra. Frente a la vista de la gente, una serie de sillas plásticas blancas, similares a las de la línea D, deja traslucir un graffiti con la palabra “Respeto”.
Una voz sale del altoparlante subterráneo y pide apagar los celulares con una oración parafraseada: “De no ser posible apagar los celulares, rómpanlos. Repito, de no ser posible apagarlos, rompan sus celulares”.
Luego de unos minutos, las luces se ponen más tenues y una marejada de jóvenes ingresa corriendo desde las espaldas del público al frente del salón.
Sus primeros movimientos reflejan lo cotidiano, la gente -como una multitud sin identidad- que entra y sale del subte. Muchas caras que suelen repetirse pero que casi nunca interactúan. Charlas que se suelen escuchar, chusmeríos de barrio, desamores, peleas, y publicidades de los televisores que cuelgan del andén.
subte
“Todos los personajes tienen un aspecto psicológico. La obra representa lo que me sucedía cuando viajaba en el subte, imaginarme qué es lo que pasa por la cabeza de cada persona. Desde ese contexto empecé a crear todo este mundo, con todas las situaciones que pasan en el subte. Lo que lleva al espectador a sentirse identificado con estos personajes, lo que pasa en el viaje”, retrató el autor de «Subte», David Páez: es docente, actor y director de teatro y televisión.
Esta obra representa el esfuerzo del director y sus actores. Páez creó en 2007 un espacio cultural para reforzar sus dotes de profesor de teatro, la Escuela de Actuación Corporal (EDAC). Desde allí, sus alumnos trabajan en la tesis de crear una obra de teatro profesional e independiente experimentando los remaches que conlleva levantarla desde cero. “Este es un proceso larguísimo, donde ellos vienen estudiando conmigo en la escuela. Luego, con los egresados vamos armando un proyecto, una obra en forma profesional, con prensa independiente, para que ellos puedan aprender cómo es llevar a cabo este emprendimiento. Son procesos largos de un año, cosa que en el teatro comercial no existen. En ellos ensayás dos meses y ponés la obra. Este es un proceso de un año de escritura, de investigación, de encontrar un montón de cosas, y ver cómo querés ir armándolo para que llegue a este lugar. Tenemos muchas charlas con los chicos del compromiso que requiere esto, y ellos lo comprenden y se abocan a este proyecto”, dice el director, orgulloso de los logros adquiridos.
SUBTE
Además de encontrar las patologías comunes de las grandes urbes, en la obra se reflejan también algunos rasgos políticos desde la parte social, del boca en boca. El docente dejó en claro que “hay algunos aspectos políticos, pero la obra retrata lo que es el subte. La connotación política del subte la tiene más por el lado de afuera. En la parte social está muy clara, como la chica que habla de la violencia, con el miedo que tiene ella a ser robada y pide que vuelvan los militares”.
Por otro lado, agregó que en esta obra hay historias fuertes, no aptas para gente sensible al vocabulario de Enrique Pinti ni a las emociones chocantes. “También hay situaciones más pesadas como el intento de violación y demás. Eso lo saqué de una noticia, de algo que sucedió real en el subte. Hubo violaciones, incluso acá en la línea B. Son todas situaciones reales que suceden y que fueron sucediendo. Las tratamos de poner de alguna manera para llevar un poco de conciencia, más allá de la cuestión política que trae el subte, por lo que sucede en nuestra sociedad. Intenta reflejar un poco la Buenos Aires actual”, agregó Páez.
Las actrices y los actores son Agustina Pons, Agustín Sampietro, Bruno Aversano, Camila Boero, Emiliano Barabino, Jazmín Gamalero, Juliana Miceli, Martín Vergez, Romina Bayal, y Sebastián Poveda. Ellos retratan a la perfección cada personaje que les tocó interpretar por el trabajo de elección del director y su compañía. “Parte del proceso que armamos es buscar actores súper intensos. Es romper con que no es un trabajo de alumnos, sino de actores profesionales en escena, y es un trabajo fuerte. Es extremar estos estados, esta intensidad, y esta pasión que de alguna manera intento transmitirles para que ellos logren ponerla ahí”, dice el autor con gran satisfacción por el excelente trabajo realizado por sus actuales profesionales. Pero no solo lo resalta él por ser su docente: “por suerte el público con nosotros viene respondiendo muy bien. El año pasado estuvimos 5 meses a sala llena y venimos muy bien, las críticas son muy buenas, entonces eso ayuda mucho. Alienta mucho”
SUBTE
La próxima parada del «Subte» es el sábado que viene y los sucesivos, siempre a las 21 horas en el mismo lugar: Espacio Urbano, en Acevedo 460, Ciudad de Buenos Aires.
La entrada vale $60 y no fue aumentada por el gobierno de turno. Repito, no fue aumentada.
Ficha Técnica
Elenco: Agustina Pons (Ella), Agustín S. Sampietro (Trauma), Bruno Aversano (Extranjero), Camila Boero (Sola), Emiliano Barabino (El), Jazmín Gamalero (Miedosa), Juliana Miceli (Desequilibrio), Martín Vergez (Psyco), Romina Bayal (Mujer Golpeada), Sebastián Poveda (Extrañar).
Diseño de Escenografía: Cecilia Rodríguez. Diseño de Vestuario: Daniela Marioni. Diseño de Iluminación: David Paez. Diseño Gráfico: Verónica Protti / Ra Smith.
Video Filmación: Nahuel Libonatti.
Fotografía: Clara Franchini. Sonido: Valeria Pontoriero. Voz en Off: Camila Hierro.
Producción Ejecutiva: Valeria Pontoriero. Asistente de Dirección: Camila Hierro.
Colaboración en Dirección: Ariel Pérez de María.
Textos: David Paez y Lucas Balducci.
Dirección General: David Paez.

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