Falta poco más de un mes para que se cumpla un año desde el primer día de cuarentena en Argentina dictada por la pandemia de coronavirus. En ese momento, la comunidad cinematográfica puso al alcance de un clic para el público sus películas de la forma que podían, ya sea liberándolas por un tiempo, o como fue el caso de la Asociación de Directores de Cine PCI que desarrolló su sala virtual con programas especiales para ofrecer durante los momentos de confinamiento más estricto, una acción que luego fue replicada por otros espacios.

Al respecto de esta iniciativa y la articulación de la virtualidad con las salas, entre otros temas, conversamos con Benjamín Ávila, presidente de PCI, sobre los objetivos de Puentes de Cine. «Desde la asociación venimos trabajando hace mucho tiempo con un objetivo casi fundacional que es la formación de público. Para nosotros no tiene que ver con una cuestión de enseñanza sino de estimular universos cinematográficos en el público general».

Sobre la creación de la sala virtual, Benjamín nos cuenta que «en el año 2019 logramos obtener un mecenazgo para crear el programa Puentes de Cine que, inicialmente, tenía que ver con ayudar a los distribuidores, productores y directores en el lanzamiento, y gestar acciones para difundir los estrenos de las películas. En ese camino nos agarró la pandemia y, muy rápidamente, el primer día de la cuarentena salimos con el ciclo que constaba en abrir al público una película durante 24 horas y ese mismo día a la noche hacíamos una transmisión en vivo con ese director o directora. En ese momento, nadie estaba haciendo todavía eso, luego muchos se fueron sumando».

Algunos puntos que destacamos es que su pronta reacción frente a la cuarentena ocupó un espacio que el público evidentemente necesitaba para afrontar el confinamiento y que esto podía verse plasmado en el rendimiento de los distintos estrenos virtuales. «Realizamos una acción mediante la cual las personas que ingresaban a la página dejaban sus datos para poder dimensionar la cantidad de gente que estaba interesándose por esto, y en los primeros veinte días llegamos a 10.000 membresías. Hoy ya estamos en las más de 30.000, pero en ese momento fue un volumen muy impactante ante lo que dijimos ‘bueno, evidentemente esto está en sintonía total con lo que queremos respecto de la formación de público'».

«Decidimos hacer una inversión fuerte de ese dinero que estaba destinado al programa a una programación para la sala virtual con el concepto más de sala que de plataforma. Fue un debate interno bastante interesante: desde qué lugar nos íbamos a posicionar y para qué, y entendimos que hacer una plataforma que funcionara como si uno fuera al cine, viera las películas que hay en cartelera y pagara el ticket, era la misma dinámica que la sala de cine, entonces decidimos que iba a ser así. También entendimos que los productores tenían un hueco enorme en sus estrenos, que era poder recaudar algo de dinero porque en CINEAR el dinero que le llega al productor es muy bajo porque el ticket es bajo, etcétera. Entonces decidimos que el 80% de la entrada iba a ir directamente al distribuidor y al productor como para que pensaran que la sala virtual podía ser un lugar de ingreso para sanar las deudas que las películas históricamente tienen cuando se producen. Todo fue muy exitoso, si tomamos el éxito como llegar a un objetivo mucho más grande del que esperabas», expresa Ávila.

Asimismo, respecto del futuro de este formato, PCI muestra una posición muy firme en favor de la articulación entre lo virtual y las salas, «tenemos una comisión de programación que sigue trabajando constantemente y la idea es continuarlo. La sala de cine virtual no vino a tapar un hueco sino a complementar una acción. Y cuando las salas se abran y nuestra actividad pueda ir retornando a la nueva normalidad, entendemos que las películas que nosotros apoyamos no suelen tener gran difusión pero sí tienen una gran calidad artística, uno de los objetivos nuestros es ser el complemento de los estrenos de las salas, poder estrenar al mismo tiempo en provincias donde no hay salas por ejemplo».

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