En Compartiéndonos en Realidad conversamos con la doctora Laura Barcán, infectóloga del Hospital Italiano y miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) sobre pandemia, vacunas e inmunidad. «Yo no me imaginaba que íbamos a tener una pandemia así, si bien el SARS y el MERS son virus que dan una enfermedad mucho más grave que el SARS-Cov-2, pero la transmisión de los animales a los seres humanos es bajísima, por eso fue fácil de contener, no hubo difusión entre seres humanos, en cambio sí lo hubo con la gripe porcina de 2009 y, por supuesto, lo que estamos viviendo ahora”, expresa Barcán.

Según la experta, en relación a la inmunidad, “los anticuerpos que se miden comercialmente no te hablan de protección sino que estuviste en contacto con el virus. Sin embargo, los otros, los que realmente protegen de la enfermedad por haber tenido COVID-19 o por haberse vacunado no son los que se hacen en laboratorios comunes, son anticuerpos que se llaman neutralizantes o hay otra forma de detectarlos que se llama Anti-RBD que se hacen en lugares muy específicos. Por eso no está recomendado hacerse anticuerpos después de la enfermedad ni después de la vacuna”, enfatiza la infectóloga.

En cuanto a la duración de los anticuerpos, “no sabemos bien hasta ahora, hay algunos trabajos que demuestran que hasta un año después de haber tenido coronavirus pueden durar los anticuerpos. Sin embargo, nosotros vemos reinfecciones después de los noventa días, es decir, tres meses duran seguro y más de ahí están empezando a aparecer trabajos que demuestran que algunos sí duran más tiempo”. “Además, hay otra inmunidad que no se mide con anticuerpos que se llama inmunidad celular, que hay veces que aunque uno no haya desarrollado anticuerpos, desarrolla esta otra inmunidad que es la que más protege contra los virus, pero esta es más difícil de hacer el análisis”, explica Laura.

Respecto a su experiencia en hisopados que vuelven a dar positivo antes de los noventa días, expresa que “lo que sucede es que lo que busca el PCR en el hisopado nasofaríngeo es el ARN del virus, su material genético, que no es sinónimo que el virus esté viable, vivo. Entonces vemos que muchas veces sigue siendo reactivo hasta muchos días después de la infección y hay gente con las defensas bajas, que puede seguir dando reactivo hasta cien días después de la infección y la misma ya está curada. Para ver si el virus está realmente vivo hay que mandar a hacer un estudio que se hace solamente en el Instituto Malbrán, que es para ver si el virus replica o si son solo restos del ARN”, menciona la integrante de SADI.

En relación a las vacunas, Barcán explicó que «en el contexto de ensayos clínicos, que es donde uno mide todas las variables, el índice de infección después de haberse vacunado es bajísimo: menor al 1%, y protege contra la enfermedad severa cerca del 100%. Ahora, fuera de los ensayos clínicos lo que llamamos fase 4, que es cuando uno ya pasa a dar la vacuna fuera del contexto de los estudios, suceden dos cosas: una es que empiezan a aparecer efectos muy raros que al implementar la vacuna a miles de personas se empiezan a ver y como no están todas las variables exactamente validadas, entonces se empieza a ver más casos de infección después de la vacuna, más de lo que nos decían los ensayos clínicos, igualmente lo que más sirve de la vacuna es que nos protege de la enfermedad severa”, señala.

Finalmente, al referirse a uno de los efectos de la complicación del COVID-19, la profesional del Hospital Italiano comparte que «la diferencia con este virus es que la neumonía bilateral no es un efecto directo sino que aparece a la semana después de la infección y es debido a una respuesta inmunológica del individuo muy intensa, eso da la lesión en la vía aérea, responde a la dexametasona que es un corticoide y su efecto es antiinflamatorio”. ”En esa etapa hay que lograr frenar la respuesta inflamatoria del organismo más que frenar al virus”, afirma Barcán, y en relación a los tratamientos actuales, «si hay requerimiento de oxígeno se utiliza el corticoide, si no no es útil, y ahora se está utilizando un remedio que es tocilizumab, que es una droga que baja la inflamación, que también es útil en los pacientes que requieren oxígeno, en los demás no”. Además, comenta que en la actualidad se está probando en nuestro país la vacuna Cansino que es de un laboratorio de China y también se está comenzando a probar una vacuna que está basada en vegetales, ”en lugar de hacer replicar el virus en huevos se lo hace replicar en plantas y es del laboratorio Glaxo Smith”.