La segunda gestión de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos tiene un objetivo contundente y simple: ir por todo, no importa a qué costo.
Esta dinámica tuvo en 2025 imposición de aranceles a las importaciones, con amenazas y retracciones según la respuesta recibida (como ejemplo, vale citar los casos de Brasil, China y México). Trump también decidió unilateralmente rebautizar al Golfo de México y condicionar elecciones (como las ocurridas en Argentina y Bolivia en octubre pasado). Más acá en el tiempo, sacar tropas a las calles para deportación inmediata y forzada de personas con el régimen del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), que incluyó días atrás el asesinato a sangre fría de Renée Good.
En simultáneo con las políticas públicas llevadas adelantes por el magnate, en diciembre pasado se atacaron embarcaciones venezolanas en aguas internacionales, que continuó días atrás con la invasión al país sudamericano y la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. «Lo vi como si estuviera viendo un programa de televisión. Si hubieran visto la velocidad, la violencia… fue un trabajo asombroso el que hicieron estas personas. Nadie más podría haber hecho algo así», celebró Trump, y aseguró que «estamos reafirmando el poder estadounidense de una manera muy contundente en nuestra región. Y nuestra región es muy diferente de lo que era hace poco tiempo».
Precisamente, a horas de imponerse en Venezuela -solo semanas después de recibir el Premio de la Paz de la FIFA en el sorteo de grupos de la Copa Mundial de Fútbol-, amenazó a su par colombiano Gustavo Petro: «Será mejor que cuide su trasero» e hizo lo propio con Cuba: «Les sugiero que lleguen a un acuerdo antes que sea demasiado tarde» y «hay mucha gente del sector demasiado interesada en confiscar los petroleros que se acerquen a Cuba», continuó, al tiempo que sugirió que el secretario de Estado, Marco Rubio, sea designado como el próximo presidente de la isla.
Sobre la intervención del pasado 3 de enero, la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela, creada por el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) solicitó la liberación inmediata e incondicional de los casi mil presos políticos, que aún no ocurrieron (apenas se dejó en libertad a medio centenar de personas). «Esto está muy lejos de cumplir con las obligaciones internacionales de Venezuela en materia de derechos humanos», denunciaron.
Mientras tanto, Donald Trump publicó una foto suya en Truth Social (que le pertenece) con el título de «presidente en funciones de Venezuela». La persona designada por el millonario es Delcy Rodríguez, vicepresidenta durante la administración de Maduro. «Nos preguntó si podíamos llevar 50 millones de barriles de petróleo. Y le dije que sí, que podíamos. Son 4.200 millones de dólares. Y ahora mismo están de camino a Estados Unidos», contó Trump este domingo sobre las conversaciones con Rodríguez. Además, adelantó a que las compañías petroleras inviertan, ya que «tuvieron problemas en el pasado porque no tenían a Trump como presidente. Tenían gente estúpida».
Esta semana es el turno de Groenlandia, territorio dependiente de Dinamarca, país integrante de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). «De una forma u otra vamos a quedarnos con Groenlandia», aseguró Donald Trump. «Estamos hablando de adquirir, no de alquilar». «Si no tomamos Groenlandia, lo harán Rusia o China», advirtió, «y no voy a permitir que eso suceda. Claro, me encantaría llegar a un acuerdo con ellos, sería más fácil». En cuanto a un posible acuerdo para ceder las tierras, el empresario devenido presidente aclaró que no existe un diálogo concreto, pero «Groenlandia debería aceptar el trato porque no quiere que Rusia o China se hagan con el control. Básicamente, su defensa son dos trineos tirados por perros. Mientras tanto, hay destructores y submarinos rusos y destructores y submarinos chinos por todas partes. No vamos a permitir que eso suceda. Afecta a la OTAN, pero ellos nos necesitan mucho más de lo que nosotros los necesitamos a ellos».
Asimismo, dio más muestras de megalomanía al afirmar: «Yo soy quien salvó a la OTAN. Yo soy quien consiguió que pagaran el 5% del Producto Bruto Interno (PIB). Si yo no fuera presidente, no habría OTAN». Además, «me pregunto si, en caso de que necesitáramos a la OTAN, estarían ahí para nosotros. No estoy seguro de que lo estuvieran. Gastamos mucho dinero en la OTAN y no estoy seguro de que lo estuvieran», argumentó, pero cabe aclarar que la organización dispuso un protocolo cuando sucedió el ataque a las Torres Gemelas en septiembre de 2001. Por lo tanto, se podría responder que la OTAN sí estuvo presente cuando Estados Unidos la necesitó. De todas formas, Trump explicó que «ellos nos pagan, les enviamos equipo militar y nos devuelven el coste total del equipo. Ganamos dinero con la guerra de Ucrania».
Así, pareciera que los exabruptos, amenazas y accionar de Donald Trump -investigado por vínculos cercanos al pedófilo Jeffrey Epstein- al frente de la administración norteamericana no encuentran límites ni respuestas, por lo tanto, la política internacional se sigue jugando con las reglas que el magnate impone.

Soy comunicador visual y social. Hace más de 30 años descubrí la magia de la radio y, desde entonces, la disfruto como escribir, una stout o el fútbol. Profe de Análisis Crítico de los Medios, Marketing Digital, Medios Digitales y Gestión de Emprendimientos. Empezar de cero es volver a ponerle el máximo de energía y entusiasmo a cada proyecto o desafío.