Qué suerte tenemos de que Lionel Messi haya nacido ese 24 de junio de 1987 en Rosario, cuna de ídolos por doquier en el rubro que sea. Qué suerte tuvo de haber nacido ese año y no allá por el 500 A.C. en Esparta. Su deficiencia en las hormonas de crecimiento le hubiesen destinado otra vida mucho menos generosa y prolongada en ese contexto. Qué suerte entonces también para su papá Jorge, porque dirigía un club de barrio, el Grandoli (obviemos cualquier ironía, aunque lo pida a gritos), y pudo hacer que Lio desde muy chiquito integre el equipo y juegue a la pelota. Qué suerte también para el petisito, porque en él y su juego se fijó el Barcelona y aceptó hacerse cargo de los gastos de su tratamiento, después de haber sido ignorado por River Plate y Newell’s Old Boys (club en donde jugó la mayor parte de su infancia y del cual manifiesta ser hincha).
Qué suerte para todos nosotros ser testigos, en cada partido, del pibe que está haciendo historia en el fútbol desde ya hace ocho años. Qué suerte para este deporte que Lionel Messi no se canse de llevar en alto su lanza, de defender su juego con ese explosivo arranque, su ataque feroz y letal para dejar desparramados a los que se ilusionan con la posibilidad de defender su territorio, de marcarlo, con la idea de que puedan llegar a evitar que despliegue toda su magia durante los 90 minutos aproximados que dura cada encuentro. Y así como elude rivales, deja atrás todos los registros históricos que se fueron construyendo en casi un siglo de estadísticas y anotaciones. Las está pulverizando todas en tan poco tiempo, que la maravilla, la gracia, el talento, se vuelven obscenos.
Debutó en el equipo culé (apodo del Barcelona, para quienes no lo sepan) en la temporada 2004/2005. Jugó 9 partidos y convirtió un gol. Así que su promedio de gol fue de 0,11. Y acá va un dato que preocupa: a medida que pasaron las temporadas, su promedio de gol no dejó de aumentar. Y con las estadísticas que siguen a continuación, queda demostrado.
“Fue un gol más, pero me di cuenta de que, si era capaz de hacer eso con 17 años, haría todo lo que se propusiera.” (Raúl Balbuena, arquero al que le convirtió su primer gol)
En la siguiente temporada jugó 25 partidos y convirtió 8 veces, lo que asciende su promedio a 0,32 goles por partidos. En la temporada 2006/2007 jugó más y gritó aún más: 17 goles en 36 partidos, con una media goleadora de 0,47. La temporada que le siguió mantuvo esos números, con 40 partidos jugados y 16 anotaciones, lo que da un promedio de 0,4 goles por juego.
«Alguna vez contaré a mis nietos que yo entrené a Leo.» (Josep Guardiola)
En la temporada 2008/2009 cualquiera hubiera asegurado que explotó, ya que en 51 encuentros metió 38 goles, con una media de 0,75 goles… una locura. Pero estos datos no dejan de crecer, porque en la temporada 2009/2010 el pibe que ya era un fenómeno jugó 53 partidos y convirtió 47 veces. El promedio supera todo lo normal: 0,89.
“Messi es de broma. El mejor de todos los tiempos.” (Wayne Rooney)
Sí, todo muy lindo hasta acá, pero para qué frenar, si ni siquiera Lionel Messi se tomó un descanso. La temporada 2010/2011 lo vio jugar 55 partidos y meter casi la misma cantidad de goles: 53. El promedio de gol es una bestialidad para cualquier delantero: 0,96. Y para que nadie llegue a pensar que fue una buena racha y nada más (a esta altura nadie pensaría eso, pero bueno, sabemos que siempre alguien puede no rendirse a sus pies), en la pasada temporada la Pulga disputó 60 juegos y rompió sus propios récords: 73 goles, que dan un promedio de gol de 1,22. Basta, hasta acá llega cualquier explicación. Ocho años de superación constante, premios, trofeos, títulos imposibles de enumerar, estadísticas que no dejan de sorprender, y mil etcéteras más.
“Aparece como un rayo y con las piernas o la cabeza dispara la pelota a velocidad insólita.” (Fidel Castro)
En fin, llega a casi 420 partidos jugados, si sumamos los disputados con la selección de Argentina y acaba de llegar a los 300 goles con el anotado al Rayo Vallecano este sábado 27 de octubre de 2012.
“Messi es incomparable, desde donde uno lo observe, produce asombro todo lo que hace.” (Marcelo Bielsa)
Con los 300 de Lionel Messi en mi equipo me animo a enfrentar cualquier imperio.
«Puedes ganarle al Barcelona, pero no a Messi.» (José Aurelio Gay)
Qué suerte que somos testigos de la historia misma del fútbol que está escribiendo este pibe que nació en Rosario hace unos años.
“Es el mejor futbolista que personalmente haya visto jamás.” (Joan Manuel Serrat)