Así lo indica un estudio realizado por la Universidad de Gotemburgo, Suecia, publicado en la edición online de la revista Neurology. La investigación, a cargo de la doctora Lenna Johansson, evaluó los rasgos de personalidad y estilo de vida de un grupo de 800 mujeres, desde 1968 hasta 2006.
Las conclusiones mostraron que una cuarta parte de la población de evaluadas que desarrolló demencia en su edad tardía, había registrado signos de neurosis en su mediana edad: cambios de humor rápidos, iritabilidad, celos, estrés prolongado, ansiedad, nerviosismo y angustia.
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa, un tipo de demencia que afecta a 35,6 millones de personas en el mundo y se suman 7 millones cada año. Se caracteriza por la pérdida de funciones cognitivas básicas como la capacidad de planificar y orientarse, aprender y reconocer, acompañadas de una pérdida progresiva de  la memoria, irritabilidad y dependencia total para funciones básicas de la vida diaria, como comer.
Actualmente, la enfermedad no posee una cura y las drogas solo ayudan a ralentizar su progreso, sin embargo, solo el 3% de los diagnosticados sobrevive después de 8 años.