La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) eligió a los países de Australia y Nueva Zelanda como sedes de la Copa Mundial de Fútbol Femenino 2023. Con 22 votos de 35 totales, ganaron la votación por sobre Colombia y el certamen irá por primera vez a Oceanía.

Los trece votos del país sudamericano vinieron por parte de la unión entre Conmebol y UEFA. La Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf), la Confederación Africana de Fútbol (CAF) y la Federación Asiática de Fútbol (AFC) aportaron los sufragios para Australia y Nueva Zelanda. El presidente de la FIFA. Gianni Infantino, también se decidió por los países oceánicos y se mostró contento con la “profesionalidad y transparencia” del proceso y, además, propuso que la próxima elección de sede de Mundial se decida como el masculino, en el Congreso de la FIFA (con 211 países miembros).

Las discusiones en las redes sociales en las horas previas a la elección se habían vuelto descalificadoras hacia el país sudamericano debido, principalmente, al informe sacado por FIFA el 10 de junio donde le daba la calificación más alta a Australia y Nueva Zelanda (4,1 sobre 5), segundo quedaba Japón (3,9) -que luego se bajaría de la candidatura- y a Colombia le dieron 2,8 puntos.

Esta “nota” fue discutida por la Conmebol y la Federación Colombiana de Fútbol, que refutó lo que decían en tres áreas: seguridad, médica y comercialización, y aclararon que el “terrorismo” del que hablan no existe más en su país y que viven un “tiempo de estabilidad y paz social”; que los hospitales de Medellín, Bogota y Calí están “entre los mejores de Sudamérica; y, en cuanto a la comercialización, que tienen “el huso horario óptimo para Brasil y Estados Unidos, principales audiencias del Mundial anterior”. Esto no evitó que, ante los rumores, en los minutos previos a la comunicación de la sede preferida, en las redes sociales, se hayan basado en los prejuicios de esos informes para descalificar al país en favor de la sede del Primer Mundo, en una elección que podría haber ayudado mucho a que se desarrolle el fútbol femenino en Sudamérica.

A pesar de eso, ganaron quienes tenían un proyecto más seguro, por lo que será el primer Mundial de Fútbol en Oceanía, la primera vez que la Copa del Mundo femenina se realiza en dos países y que, además, forman parte de dos confederaciones distintas y el primero con 32 selecciones en lugar de 24.

Asimismo, contará con una inversión de 107,7 millones de dólares. Serán doce ciudades: 7 en Australia (Sidney, Adelaida, Perth, Melbourne, Brisbane, Newcastle y Launceston) y 5 en Nueva Zelanda (Auckland, Wellington, Christchurch, Hamilton y Dunedin). La final será en el ANZ Stadium de Sidney, que tiene capacidad para 83.500 espectadores.

Ambos países tienen experiencia en mundiales de fútbol femenino. Australia participó de todos, excepto de la primera edición en 1991, y su mejor resultado fueron los cuartos de final en 2007, 2011 y 2015. Nueva Zelanda formó parte de cinco (1991, 2007, 2011, 2015 y 2019), donde no pudo sortear la fase de grupos.

En otras noticias sobre Mundiales, el jueves 25 de junio Argentina se postuló para organizar y recibir la Copa del Mundo Sub-20. Esto viene tras el pedido de Panamá (una de las sedes junto a Costa Rica) de retrasar el inicio, que ya se había pasado del 10 al 30 de agosto de este año al 20 de enero hasta el 6 de febrero de 2021. La FIFA declinó esta propuesta, por lo que Panamá se bajaría. En caso de que se acepte, Argentina clasificaría por ser la sede (había quedado afuera en el Sudamericano). En la mañana del viernes la AFA expresó su intención de ser sede de la Copa América Femenina 2022 y la Copa Libertadores Femenina 2021, para “afianzar y continuar desarrollando la actividad”.