La premisa es más que conocida, sobre todo para los amantes del horror zombi: un virus de extraña procedencia se propaga a través de la ciudad de Seúl y convierte a sus habitantes en máquinas devoradoras de carne humana. En medio de toda esta barbarie, tenemos a Lee Jeung-hwan (Jo Jung-suk), un padre devoto que trabaja como cuidador en un zoológico y es fanático del baile, al igual que su hija Lee Soo-a (Choi Yoo-ri), quien acaba de cumplir 15 años, con todo lo que esto implica.
Como el título nos permite adivinar, Soo-a será mordida por un zombi y su padre tendrá que lidiar con esta situación, huyendo hacia un pueblo en las afueras de la ciudad y ocultándola en casa de su madre, Kim Bam (Lee Jung-eun), quien es, definitivamente, el mejor personaje de toda la película.
«My Daughter is a Zombie» cuenta con una primera hora gratamente divertida e, incluso, puede recordarnos los tonos que maneja su director, Pil Gam-sung, acercándose por momentos a la extraordinaria -y muy superior»Shaun of the Dead» de Edgar Wright, logrando equilibrar el horror con una comedia absurda y descarada. Esto último queda en evidencia al encontrar más chistes que sangre, algo que, en cierta medida, le favorece a la película y hace que la experiencia de sus primeros tramos resulte entretenida y nos meta de lleno en la historia.
La segunda hora es, quizás, la parte más floja. Nos enfrentamos a situaciones que, aunque resulten cómicas, se ven sobrecargadas por varios giros de guion que se vuelven excesivamente melodramáticos, resultando inevitablemente agotadores e innecesarios para lo que el director ya venía planteando a lo largo de la historia. Esto termina por desestabilizar ese equilibrio entre comedia y drama mencionado anteriormente.
Hacia el último tramo de esta locura, el realizador surcoreano presenta diversas situaciones que insinúan un final que nunca llega, para luego repetir el procedimiento estableciendo otro clímax, y así sucesivamente durante la última media hora, forzando un cúmulo de situaciones que pueden resultar cansinas.
Más allá de esos puntos flojos, el balance es positivo, ya que se trata de un intento por darle otra vuelta a un género ampliamente explorado por diversos directores desde que George A. Romero marcó el camino con «La noche de los muertos vivientes» en la década de 1960.
«My Daughter is a Zombie» se presentó como parte de la sección Nocturna del 27° Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) y todavía pueden encontrarse funciones en Cinépolis Plaza Houssay, Sala 2, el lunes 20 y el miércoles 22 de abril.